29 feb 2020

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TÚ Y YO SOMOS TRES

Ahora le arrean llamándole Rufián Lleida

Ferran Monegal

Rufián y Duran Lleida (’Polònia’).

Desde que Gabriel Rufián capitanea la mesa de diálogo con el gobierno Sánchez, sectores del processisme le arrean con más afición si cabe. En Polònia (TV-3) le han dedicado un sketch meditable. Se le ve entrando en el Hotel Palace y ocupando aquella misma suite que tantos años ocupó tan ricamente Josep Antoni Duran Lleida. Y precisamente una noche, Duran se le corporiza allí mismo, en el dormitorio, y lanzando sonoras carcajadas le va llamando, repetidamente: «¡Rufián Lleida, Rufián Lleida!» para despertarle. ¡Ahh!  El mensaje es claro: ERC está virando hacia el estilo CiU de antaño. O sea, La puta i la Ramoneta están resucitando. Y Rufián, como cabeza de turco, es ideal para irle arreando, identificándolo como el nuevo Duran Lleida de la movida del pacto. La ventaja de Polònia es que, además de ser humor, es el mejor termómetro que nos ofrece, nos refleja, nos muestra, perfectamente, lo que en el mundo processista está pasando, en particular en las zonas más irritadas. Lo que le está ocurriendo a Rufián merece un estudio amplio. Esta semana, en su canal de entrevistas La fábrica, entrevistó a Arcadi Espada. ¡Ahh! Pecado mortal, sacrilegio, qué atrocidad, qué herejía entrevistar al mismísimo Satanás del periodismo unionista, constitucionalista y españolizante, habrán exclamado los sectores más hiperventilados. Les aconsejo que la vean. La tienen a un click de Youtube.  Sobre todo se lo aconsejo al todavía director de TV-3, Vicent Sanchis. Verá a dos personas de ideología radicalmente opuesta hablando con absoluta normalidad democrática de la infinita distancia que les separa. Aconsejo a Sanchis que la vea porque el ejercicio de la democracia informativa en TV-3 debería ser lo habitual, y no lo es, ni de largo.

El otro día, en Més 3/24, le hicieron en dúplex, y en directo, al eurodiputado Puigdemont, una de esas entrevistas marca de la casa. Terminado el masaje a los contertulios no les permitieron interactuar ni preguntarle nada. En cambio estaban también en dúplex, y también en directo, otros dos eurodiputados (Javier Zarzalejos y Ernest Urtasun) que sí participaban. ¡Trato desigual! advirtió, irritado, el diputado Jordi Cañas. En efecto, la democracia informativa, el estricto sentido democrático en los modos de hacer televisión, en Sant Joan Despí llevan tiempo extraviados.