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clases magistrales

María Pujalte: "Yo también tuve un profesor que era un poco Merlí"

La actriz es la catedrática de Ética María Bolaño en la serie de Movistar+ 'Merlí: sapere aude'

Marisa de Dios

María Pujalte es la profesora María Bolaño en ’Merlí: sapere aude’.

María Pujalte es la profesora María Bolaño en ’Merlí: sapere aude’. / MOVISTAR+

Dice María Pujalte (A Coruña, 1966) que, en el instituto, era una alumna "con notas muy corrientuchas", pero parece que tomó buena nota de cómo había que estimular a los estudiantes, viendo cómo convence en su papel de María Bolaño, la catedrática de Ética de 'Merlí: sapere aude'. Sus clases consiguen dejar a la audiencia pegada a la pantalla gracias a su particular forma de provocar a los alumnos e incitarles a la reflexión, aunque, en su vida personal, esté tocando fondo.

Supongo que habría visto la serie original, 'Merlí'...

Me la tragué en dos semanas. Era muy distinta a todas las series de adolescentes que había visto antes. Era muy auténtica, con diálogos que tenían mucha verdad, humor... Me sorprendió muchísimo.

Su personaje, María Bolaño, recupera el espíritu del antiguo protagonista, Merlí, porque es una mujer contradictoria. Sus clases despiertan un gran interés, pero ella tiene muchos problemas en su vida personal, con su adicción al alcohol y el conflicto con su exmarido a la hora de educar a su hija. 

Es una mujer con carácter, con un discurso armado, una tía con mucha cabeza, pero la conocemos en un momento muy autodestructivo en el que no tiene una vida nada ordenada. La vemos en muchas escenas de soledad tremendas. A mí me encanta, porque es muy de carne y hueso, de contradicciones, con momentos en que la quieres y otros en los que la detestas.

Una de esas escenas tremendas a las que alude es la que tiene en el portal con Pol (Carlos Cuevas). ¿Cómo fue rodarla?

Cuando ruedas esas escenas tan extremas, no tienes que pensar en nada, simplemente hacerlas. Los efectos técnicos ayudan mucho para ponerte en situación, porque era de noche y nos estaban jarreando de agua. Carlos y yo nos mirábamos y pensábamos: vamos a hacerlo y ya está. Es bonito tirarse así, sin red.

Donde Bolaño muestra su lado más tierno es con su hija, que tiene síndrome de Down. 

Tienen una relación muy bonita, que sirve para darte cuenta de lo que supone la responsabilidad de tener a un hijo con síndrome de Down para alguien con ella, que se ha empeñado en educarla para que fuera lo más independiente posible. Y eso le crea un conflicto con su exmarido. Aunque no se ve, yo intuyo sus miedos, sus inseguridades, la lucha tan grande que tiene que ser todo eso. Porque Bolaño nunca ha faltado a sus responsabilidades como madre, se ha comprometido con la educación de su hija, con la factura que eso conlleva para ella.

¿Cómo ha sido trabajar con Gloria Ramos, la actriz que interpreta a su hija?

Es la primera vez que trabajo con alguien con síndrome de Down y ha sido especial, distinto. Es una experiencia muy curiosa. Se trabaja de otra manera, de forma más sencilla, estableciendo una conexión con ella muy emocional.

Uno de los aspectos que impactan más de ella son sus clases.

La preparación de las clases era un reto. Yo leía el guion y decía: "¡Madre mía!". Tuve que buscar conceptos, filósofos, momentos históricos... Y acotar un poco lo que tenía que decir, porque son escenas muy largas y había que sostener el tempo.

¿Ha tenido alguna profesora Bolaño en su vida?

Yo no tengo carrera universitaria. Me presenté dos veces a la Escuela de Arte Dramático en Madrid y me suspendieron las dos veces. Entre un año y otro, empecé a estudiar Psicología, pero enseguida lo dejé, porque quería volverme a presentar a las pruebas de teatro. Luego mi vida fue por otros derroteros...

Tendrá más referencias de su paso por el instituto y el colegio de primaria.

Sí, en el colegio siempre están los profesores que te marcan, que tienen el suficiente amor por la materia y vocación por la docencia. En BUP tuve un profesor de Filosofía que era un poco Merlí. Se llamaba Ángel y era encantador. Llevaba gafas de pasta, fumaba en pipa en clase y nos hacía muchas preguntas para propiciar el debate. No era tan cañero como Merlí, pero sí un hombre que quería hacernos pensar. Además, como era un instituto de chicas y solo había profesoras, él nos encantaba.

¿Era buena alumna?

Sí, aunque tenía unas notas corrientuchas. Sacaba algún notable de vez en cuando, pero todo eran bienes, suficientes... Luego mis padres me dijeron: "Estudia COU y deja la selectividad hecha, porque nunca se sabe...". Por eso empecé luego Psicología.

En una de sus clases, Bolaño le plantea a sus alumnos que se identifiquen entre dos opciones: los hedonistas, para los que la felicidad consiste en disfrutar del ahora, o los kantianos, que creen que hay que ganársela con esfuerzo. ¿En qué lado se pondría usted?

Es una cuestión que había pensado mucho, aunque yo no lo llamaba hedonismo o kantianismo, porque no tengo ni idea de filosofía, y que después de la serie he discutido con Carlos [Cuevas] y Pablo [Capuz, que interpreta a Rai]. Creo que la vida la construyes a base de esfuerzo y sufrimiento, pero a veces también hay que vivir... Yo creo que el camino hacia la felicidad es la misma búsqueda hacia la felicidad, algo que no se acaba nunca. Así que todos somos un poco hedonistas y un poco kantianos.

En breve estrenará la segunda temporada de la serie 'Vota Juan', ahora con el título de 'Vamos Juan'. ¿Qué novedades hay?

Si 'Vota Juan' ya era la decrepitud y te preguntabas: ¿estos personajes puedes caer un poco más bajo? ¡Pues sí! Así que Juan y Macarena parten ya del barro y en esta segunda temporada vamos a verlos más desesperados y movidos por la venganza.