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TÚ Y YO SOMOS TRES

El día que Julio César rompió a llorar

Ferran Monegal

Clase de arte y política en ’La Sexta noche’. 

En vista del tremendo paisaje que la clase política está dibujando sobre sí misma, en La Sexta noche han buscado en El Museo del Prado los cuadros que podrían representar lo que está pasando. En Goya han encontrado un filón. Desde aquel Duelo a garrotazos que pintó en 1819, en pleno periodo de las pinturas negras, hasta Saturno devorando a su hijo, que esa sí que es una estampa escalofriante. El experto en arte Pablo Ortiz de Zárate se fijó, no obstante, en uno del holandés ReymerswaeleEl cambista y su mujer, que me parece interesante. Se ve al matrimonio contando con avidez un montón de monedas de oro que tienen sobre la mesa desperdigadas. Hay codicia en sus miradas. Yo creo que este cuadro vale para todos los líderes. Con la misma avidez que el matrimonio del cuadro, la flor y nata política se pasa el día contando escaños y haciendo cábalas. Cada escaño es oro puro para el líder del partido que lo gana.

Mi canario flauta Papitu, que tiene una cultura colosal, me ha advertido que el cuadro que mejor retrata al Pablo Iglesias actual no está en El Prado, sino en el Museo de Cádiz. Papitu estaba viendo en ese instante a la historiadora Mary Beard en su programa de Movistar+ dándole un repaso a Julio César, aquella época en que todavía no era mandamás del Imperio Romano  y se ganaba la vida por la Hispania Ulterior en plan cuestor, o sea, cobrador de impuestos. Contaba Mary Beard, parafraseando a Cayo Suetonio en La vida de los doce césares, que Julio César se fue un día en Cádiz (Gades), al Templo de Hércules (hoy ya no queda nada, creo que hay una urbanización en su lugar) y se plantó delante de la imponente estatua que allí había dedicada a Alejandro Magno. Dicen que Julio, apesadumbrado, exclamó algo así como: «¡Collons! Este a los 30 años ya era rey de Macedonia, rey de Persia, rey de Grecia y faraón de Egipto, y yo, que tengo su misma edad, no paso de funcionario!». Y con una enorme amargura, rompió a llorar. ¡Ahh!

A mi canario flauta le parece que eso es exactamente lo que le está pasando a Pablo Iglesias. El otro día lo entrevistó Ferreras en Al rojo vivo y se notaba que necesitaba tocar gobierno, gobernar alguna cosa, cuanto antes. Ese instante tan tremendo de Julio César ante Alejandro Magno lo inmortalizó en 1894 el pintor José Morillo Ferradas. El cuadro lo pueden admirar en el Museo de Cádiz.