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EL FENÓNEMO DEL 'STREAMING'

Las plataformas también tienen su burbuja

El 'boom' de la televisión por internet provoca una saturación de ofertas

Los expertos prevén una 'guerra' que ganará el que tenga mejor contenido

Manuel de Luna

Imagen promocional de un televisor con diferentes ofertas de plataformas por ’streaming’. 

Imagen promocional de un televisor con diferentes ofertas de plataformas por ’streaming’.  / AMAZON

Con el lanzamiento oficial este lunes, 22 de julio, de MiTele+, del grupo audiovisual Mediaset España y que incluirá todo el fútbol de élite, el ‘boom’ de la plataforma de televisión de pago sigue creciendo hacia el infinito, y más allá. Pero lo que sí es finito es el bolsillo y el tiempo de los consumidores, ávidos de buena ficción pero incapaces de asumir la inabarcable oferta de series y películas que llegan por internet. Netflix convulsionó el mercado, pero ya antes existía en España Wuaki (ahora Rakuten), y Telefónica también provocó otro terremoto con su Movistar+. Pero ya se anuncian nuevas oferta de categoría sideral: Disney+ en noviembre, Warner (como HBO Max), la BBC e ITV (con BritBox), a finales de año, en la primavera del 2020, AppleTV+ también está a punto de caer, sin olvidarnos de YouTube y BritBox, de la BBC británica, que saldrá a finales de año. La oferta es, a todas luces, desmesurada.

 “Hay un exceso de plataformas”, afirma rotundo Mikel Lejarza, Doctor en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Complutense de Madrid. El expresidente de Atresmedia Cine y actual asesor de Atresmedia Studios, considera que el origen de este ‘boom’ es el resultado de una “defensa corporativa”.

“Las empresas más importantes audiovisual han reaccionado ante el cambio de modelo de la distribución de contenidos –explica-. Las grandes compañías del sector no quieren quedarse al margen como meros proveedores de contenidos para Netflix o Amazon. Quieren su parte del pastel y de paso defender su estatus".

Elena Neira, profesora de Estudis de Ciències de la Informació i de la Comunicació de la UOC, también coincide con Lejarza que existe una burbuja en el sector, y que todo empezó con Netflix, que revolucionó el mercado con su modelo de explotación de contenidos.

Presentación de la futura plataforma AppleTV+ en Cupertino (California), el pasado 25 de marzo.  / MICHAEL SORT (AFP)

Ambos también consideran que el maremoto lo provocó Netflix cuando empezó a producir sus propias series y películas. "Puso en peligro el negocio tradicional de las grandes productoras, que han reaccionado plantándole cara –señala Lejarza-. Y lo han hecho de forma espectacular, como es la compra de Fox por parte de Disney para hacer frente a Netflix –ejemplifica-. Es algo brutal, es como si el Madrid comprase al Barça o viceversa". 

En este nuevo panorama Neira y Lejarza tienen claro que no hay sitio para todos. “Hay un exceso de ofertas”, dice el exdirectivo de Atresmedia, quien augura “una gran batalla” en la que al final “ganará el que ofrezca el mejor contenido, como siempre ha sido”.

“Sin duda el contenido original es el secreto”, corrobora Neira, aunque considera que esa ‘guerra’ por la audiencia no será tan cruenta, y se atreve a predecir que “Netflix acabará fusionándose con otro gran grupo”, y no precisamente en inferioridad de condiciones: “Netflix ha sido muy hábil con su estrategia de explotación del ‘streaming’. Vio con claridad la importancia de tener producción propia, además de un buen catálogo, y ha sabido apostar por la tecnología, y tiene un servicio al usuario cómodo, efectivo y sencillo que es imbatible”, señala la profesora, quien opina que no es la plataforma que más sufrirá la competencia. “HBO no tiene hoy en día un servicio tecnológico al cliente mejor que Netflix, es más 'pobre', y ya veremos cuál será el de Disney+. Y, claro, el catálogo propio, que será la clave”, apunta.

La elección de ofertas 

“No veo a una familia normal suscrita a siete plataformas”, afirma Lejarza, que si se atreve a predecir que, en no mucho tiempo, iremos hacia un modelo en el que serán las empresas de ‘telecos’ lo que arbitrarán en este panorama como intermediarios de todas las plataformas y el consumidor. “La 'teleco' cobrará en función a diferentes accesos, por ejemplo 50 euros por 40 películas y 60 horas de series al mes de todas las plataformas, un precio que variaría en función del número de horas suscritas, como ahora hacen con el número de megas”.

Neira  también apunta hacia una solución similar: “Al final trabajarán como canales de pago y agregadores de contenidos de forma casi individualizada”. E incide en un detalle vital: “El usuario medio opta por comodidad antes que la exelencia. No persigue continuamente todas las novedades. Accesibilidad, un buen catálogo y buenas producciones propias le bastan, y es como se consigue retenerlo. Y eso es a lo que juega Netflix -concluye-, a mantener un contenido original y, además potenciando lo local, como es el caso de ‘La casa de papel’, como fenómeno mundial, o ‘Paquita Salas’, para un consumo más interno. Eso sí, a unos precios que son un auténtico disparate… Se calcula que para este año se gastará unos ¡12.000 millones de dólares en series y películas! Financieramente, Netflix se está endeudando muchísimo, pero son los líderes, y aún tienen un margen de crecimiento. A ver qué tendrán que gastarse los demás para desbancarla".       

El declive de la tele tradicional

Otro de los cambios que plantea este nuevo panorama audiovisual es el complicado futuro de la tele tradicional. “No hace tantos años, la mantra que se repetía hasta la saciedad en el mundo de la televisión era: 'Hacemos tele para vender publicidad'. Ahora se trata de vender contenido, y que te paguen por verlo –explica Lejarza-. Y esto ha obligado  a cambiar la estrategia en la tele en abierto, que intenta no perder comba reconvirtiéndose en suministradores de contenidos, es decir, produciendo ficción para otras plataformas. El debate es si van a poder competir con producto local con producciones internacionales -plantea-. El futuro de la tele en abierto está comprometido, y especialmente el de las televisiones públicas como TV-3 o TVE. La BBC británica ya está preparando su propia plataforma, pero en España… ¿dónde queda lo local? ¿Quién defenderá nuestra cultura audiovisual?

“Lo tienen muy mal”, sentencia Neira, quien ve por los últimos movimientos (creación de sus propias plataformas), están tomando conciencia de lo que está por llegar. “Las plataformas han demostrado que la ficción no tiene sentido con publicidad”.  

Otro problema añadido a esta saturación de plataformas es el más que posible repunte de la piratería para poder acceder a lo mejor de cada casa, sin tener que pagar por todas. Cuando apareció Netflix, se produjo una importante caída de la piratería, precisamente porque ofrecía buen producto con buena calidad a un precio asequible y sin problemas. “Pero en el futuro puede variar, sobre todo para los más seriéfilos”, reconoce Lejarza.

La profesora de la UOC no ve tan claro que haya un repunte de la piratería, “ya que ahora hay mucho contenido alternativo”, e insiste en que el usuario medio -“que no somos nosotros, los que estudiamos o trabajamos en el sector". E insiste: "A este consumidor no le interesa ver lo último y más novedoso, sino tener una buena oferta y, sobre todo, comodidad… Ya veremos si sube la piratería”.

Madrid, capital europea de las series

Netflix, Paramount, Mediapro... Los principales productores audiovisuales están arraigando uno tras otro en Madrid, la nueva capital europea de la serie gracias al éxito de ficciones españolas como ‘La casa de papel’su gran pelotazo mundial en español.

“Lo habitual era producir dos o tres series al año, pero era inimaginable que un estudio como el nuestro produzca diez al año, reconoce Javier Pons, responsable de The Mediapro Studio, a AFP. Su empresa está preparando una nueva comedia para HBO y tiene varios proyectos con otras plataformas.

La capitalidad de Madrid como centro de producción se consolidó con el desembarco de Netflix, que el pasado mes de abril inauguró en Tres Cantos sus primeros estudios europeos, un complejo de 22.000 metros cuadrados del grupo español Secuoya, donde se ha rodado parte de la tercera temporada de ‘La casa de papel’, la producción no inglesa más vista en la plataforma estadounidense.

Y esta capitalidad ya tiene su impacto económico. Según PricewaterhouseCoopers (PwC), la producción de series ha permitido aumentar la inversión de 429 millones de euros en el 2015 (con 38 series producidas), a los 655 millones en el 2018 (con 58 series). Según PwC, que pronostica que la producción seguirá creciendo, el número de empleos directos e indirectos podría aumentar de los 10.000 del 2015 a más de 18.000 en los próximos años, si se mantiene la moderación de sueldos en el sector, bajos comparados con otros países.

Además de Netflix, otro de los grandes de EEUU, Viacom (Paramount, MTV...), ya anunció en abril que Madrid se convertirá en uno de sus centros de producción en español.

"Hay una clara tendencia de consumo de contenido en español", explica a AFP Laura Abril, directora de Contenido para España y Portugal de Viacom. Y los datos de PwC lo corroboran: para el período 2018-2022 predice que las plataformas crecerán más en los países de habla hispana que en EEUU o Reino Unido.

Temas: Series