24 oct 2020

Ir a contenido

TÚ Y YO SOMOS TRES

Un pantocrátor en la azotea de TV-3

Ferran Monegal

Pantocrátor Puigdemont en ’Polònia’ (TV-3).

Oportunísimo sketch  esta semana en Polònia (TV-3). Una pareja de acólitos intentan convencer a un ciudadano para que se afilie a la Iglesia de Cristo. «Es el líder más antiguo de la historia. Se sacrificó por todos nosotros» le dicen con fervor. Y el ciudadano, mostrándoles las paredes de su domicilio, tapizadas, repletas, de fotos de Puigdemont, les responde: «¿Saben quién se ha sacrificado de verdad por todos nosotros? ¡Carles Puigdemont, que está en Waterloo. Y de toda la iconografía puigdemontista que florece allí, la cámara nos resalta un virtuoso retablo de Carles Puigdemont transformado en pantocrátor, exactamente igual que el de Sant Climent de Taüll que se exhibe en el Museo Nacional d’Art de Catalunya. ¡Ahh! Aquellas criaturas que habían ido a convencer al ciudadano y ganarlo para la causa de Jesucristo, acaban postrados y rendidos de admiración ante el gran mártir de Waterloo.

Hombre, celebro que en TV-3  ya se hable abiertamente del procés, de Puigdemont, de Waterloo, y de la propia labor de TV-3 por añadidura, como fenómeno religioso. Sigan así. El logotipo de TV-3 que aparece en forma de cubo giratorio en la azotea de Sant Joan Despí debería ser cambiado. Lo que debe florecer allí es ese mismo pantocrátor que hemos visto en el sketch de los polacos. Y también debería ser la mosca habitual que inserta la cadena en el ángulo superior de la pantalla. En caso de que el avance de ERC se consolide y quede Waterloo solo como un pintoresco destino turístico, TV-3 no tendría más que cambiar la foto del pantocrátor, pero manteniendo el símbolo. ¡Ah! Aprendamos de la mitología grecolatina: no importa que los dioses pasen, que unos se pongan de moda, que otros caigan en el olvido. Lo importante es mantener el concepto de deidad. Es la única manera de que el gremio de monaguillos no se extinga. Son criaturas versátiles. Le van cambiando la cara al pantocrátor, y así sobreviven.

En el capítulo final de Juego de tronosTyrion Lannister les dice a las jefas y jefes de los Siete Reinos: «Nada hay más poderoso en el mundo que una buena historia». Efectivamente. Relato, lo llaman ahora. Y sobre todo hacer mucho agitprop para expandirlo. En la azotea un pantocrátor. En los platós, monaguillos impulsando la historia recién construida. Y frente al televisor, una feligresía, llena de fe, agradecida.