ENTREVISTA

Enrique Urbizu: "Me siento obligado a respetar la inteligencia del público"

El director vasco estrena en la plataforma Movistar+ la serie 'Gigantes', protagonizada por Jose Coronado

El director de ’Gigantes’, Enrique Urbizo, en el Festival de San Sebastián, donde presentó su serie.

El director de ’Gigantes’, Enrique Urbizo, en el Festival de San Sebastián, donde presentó su serie. / VINCENT WEST

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Nando Salvà

La filmografía de Enrique Urbizu (Bilbao, 1962) es un completo muestrario de personajes marcados por la violencia y con la piel curtida a golpes, y a esa misma tipología pertenecen los protagonistas de su nueva serie: 'Gigantes', retrato de un clan familiar condenado a la autodestrucción, y en concreto de tres hermanos crecidos a la sombra de un padre autoritario y violento –Jose Coronado en su cuarta colaboración con el cineasta bilbaíno— en un mundo donde ganar poder se impone sobre cualquier afecto. Situada en un Madrid de leyenda, la serie estrena su primera temporada este viernes, 5 de octubre, en la plataforma de televisión Movistar+. La segunda ya está rodada.

-A diferencia de sus obras previas, 'Gigantes' no es una ficción realista. En cambio, parece envuelta de un aire casi mitológico. -

Esa es la idea. En 'La caja 507' y 'No habrá paz para los malvados', por ejemplo, mi intención fue explicar un determinado funcionamiento del sistema; pero en 'Gigantes' partí de la base de que la gente ya sabe cómo va el asunto de la cocaína y el narcotráfico porque ya se lo han contado muchas veces. Lo que cuenta 'Gigantes' es asunto de leyenda. Sus personajes son seres que se creen indestructibles, una familia que nos habríamos merecido tener en la historiografía de la delincuencia madrileña, pero como no existió, nos la hemos tenido que inventar. Y al hacerlo necesitábamos usar un lenguaje también mítico: arriesgado, cortante, atrevido, y siempre al borde del abismo.

-Al mismo tiempo, eso sí, la serie también habla de cosas que aparecen actualmente en la prensa.-Claro, de periodistas que reciben información privilegiada, de las cloacas del poder, de los mecanismos del dinero, de gente que decide a quién hay que proteger y a quién no… El retrato socioeconómico contemporáneo no es el objetivo de 'Gigantes', pero sí el caldo espeso dentro del que se mueve. Al fin y al cabo, cualquier producto cultural es un reflejo de su tiempo; y, en concreto, el 'thriller' es el género que mejor explica el funcionamiento del mundo. Cuando hicimos 'La caja 507', nuestra inspiración fue una montaña gigante de fotocopias del periódico.

"El 'thriller es el género que mejor explica el funcionamiento del mundo"

-¿Cree que 'Gigantes' ofenderá a alguien?-¿Entre quienes mandan? Quien se ofenda, que se joda.

-¿Y entre la comunidad gitana? -

¿Lo dice porque habla de gitanos criminales? En la serie hay gitanos delincuentes y payos delincuentes por igual. Además, los gitanos son lo suficientemente inteligentes para saber que esto es ficción. Y ya era hora que actores gitanos tuvieran oportunidades. Vivimos en una sociedad muy políticamente correcta, pero los directores no podemos censurarnos por si alguien protesta.

-Una de las grandes bazas de 'Gigantes' es que, como sus ficciones previas, transcurre en un universo muy tangible. Muy físico. -

Que el sentido del espectáculo se haya convertido en un asunto meramente tecnológico me parece un horror. Yo quiero seguir rodando personas. La fisicidad es esencial para mí, la he aprendido de los grandes maestros del cine americano de los 50 y los 60. Durante el rodaje de 'Gigantes', el director artístico dotaba cada decorado de un olor característico. Uno de ellos olía a tabaco y humedad, otro a queso, otro a hachís.

-Disculpe el tópico pero, ¿podríamos decir que, más que una serie, 'Gigantes' es una película dividida en capítulos? -

Yo no distingo entre televisión y cine.

Jose Coronado, en primer plano, en la serie 'Gigantes'. / (MOVISTAR+)

-Pero sigue habiendo una diferencia.

-Bueno, es cierto, y sobre todo en las series producidas en España. El lenguaje de la ficción audiovisual ha cambiado ha cambiado muy poco desde D.H. Griffith, y lo único que ha hecho la televisión generalista es sintetizarlo y reducirlo tratando de imponer unas formas estandarizadas con la creencia de que así aseguran unos resultados. Me refiero a que en la ficción televisiva convencional se prohíben los planos generales y los silencios y las penumbras, y todo tiene que verse muy bien. Yo me niego a que todas esas condiciones me sean impuestas. Yo quiero forzar al espectador a que disfrute de un encuadre en una pantalla televisiva. Me siento obligado a respetar la inteligencia del público en lugar de insultarla.  

"¿Ofender 'Gigantes'? ¿Entre quienes mandan? Quien se ofenda que se joda"

-De su anterior experiencia televisiva, 'Alatriste', guarda muy mal recuerdo. ¿Le molesta hablar de ello?

-Los productores querían hacer una cosa y yo quería hacer otra muy distinta, y al final no se me dejó hacer nada de lo que yo quería. Obviamente, no salió bien. Yo ya tengo una edad, y si me dejan trabajar en paz todo se puede negociar, pero si me avasallan con imposiciones está claro que va a haber fricción. Al final, los autores somos lo que firmamos. Por tanto, si en los créditos de una película o una serie aparecen las palabras “dirigida por Enrique Urbizu”, lo suyo es que yo haya sido realmente el director.

-Señor Urbizu, una constante de su obra es el retrato de universos oscuros y amorales. ¿Se definiría como un pesimista? -

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Diré lo mismo que decía Buñuel: para un director como yo, que no se conforma con entretener, es importante demostrar que este no es el mejor de los mundos posibles. No sé, desde niño fui muy consciente de lo cruel que puede ser cuanto nos rodea. Por eso me molesta este empeño actual por sobreproteger a los niños y mantenerlos aislados del dolor y el miedo. En los cuentos infantiles más modernos ni hay lobo feroz. Eso no los ayuda.

-A usted se le considera un pionero del 'thriller' hecho en España. ¿Cómo lleva lo de ser un referente?-En España hay 'thrillers' magníficos hechos en los 80; a mí por, ejemplo, me marcó mucho 'Fanny Pelopaja', de Vicente Aranda. Pero sí es cierto que a principios de los 90 hubo algunos directores que tuvimos el privilegio de abrir caminos. Yo lo hice con 'Todo por la pasta' (1991), y Álex De La Iglesia lo hizo con 'Acción Mutante'. Obviamente, cuando oyes que alguien te cita como una influencia te alegras. Pero me alegraría más que los políticos de nuestro país no se interesaran tan poco por el cine y por la cultura en general; que no fueran tan idiotas, ni los de un signo ni los de otro. O quizá es que no son idiotas pero sí se preocupan por mantener a la gente inculta para controlarla mejor. Eso es peor. Cuando alguien se atreve a decir una cosa así lo llaman conspiranoico, pero no hay más que fijarse en los hechos.