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TÚ Y YO SOMOS TRES

Epi y Blas, noviazgo accidentado

Ferran Monegal

Epi y Blas, protagonistas de Telediario.

Pocos muñecos de la tele, pocas marionetas del cómic audiovisual, han conseguido ser noticia principal en un informativo. En TVE-1, en el Telediario-2 del martes, Epi y Blas fueron elevados a categoría de noticia de apertura (lo que llamamos el sumario). Y luego, dentro del informativo, les otorgaron casi dos minutos de relato.

En TV-3 el Telenotícies vespre les dedicó, íntegramente, el espacio La contraportada. Es hermoso, y yo diría que hasta justo y merecido, que unos personajes de guiñol –con los que muchas generaciones de todo el mundo han amenizado y entretenido su infancia– sean objeto de importancia informativa. En este caso el hecho noticiable es que, según el guionista Mark SaltzmanEpi Blas no solamente son amigos: son más, son novios, son pareja gay. Y ha añadido el guionista que cuando escribía sus diálogos lo hacía pensando en su propia condición homosexual.

¡Ah! No han tardado ni 24  horas el creador de los muñecos, Frank Oz, y la factoria Sesame Street, en desmentir rotundamente al antiguo guionista. Y se ha armado una curiosa excitación audiovisual. Hombre,  la posible relación gay de ambos muñecos siempre fue muy comentada y advertida por los analistas, aunque dentro de las historietas el factor gay, caso de existir, estaba muy diluido y tamizado. En un episodio, de Barrio Sésamo (TVE) de hace años, Epi preguntaba: «¿Te gusto, Blas?». Y Blas se hacía el distraído, desviaba la mirada, y no respondía nada. O sea, que el tema es opinable. Dado que aquí son Epi y Blas los que sufren este zafarrancho, los que manejan los hilos de este guiñol son los que deberían tener la valentía de hablar claro.

Da la sensación que lo que han declarado es fruto de una reacción de espanto. No por el factor gay, que en sociedades civilizadas la libertad sexual es algo absolutamente normalizado. En los Simpson, por ejemplo, hace años que dibujaron a Patty, la hermana de Margie, como lesbiana; que en Springfield está legalizado el matrimonio homosexual; o que Rod y Todd, vecinos de Bart y Lisa, son gays. De modo que aquí ese espanto que le ha sobrevenido a Oz y a la factoría Sesame Street, quizá viene por la clientela infantil de Epi y Blas. Si es así, su error es descomunal. La formación de la infancia es, precisamente, enseñar a identificar diversidad con naturalidad.

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