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TÚ Y YO SOMOS TRES

Màxim y su breve 'destino de película'

Ferran Monegal

Ana Rosa, ante el caso Huerta (T-5). / periodico

Disgusto en el programa de Ana Rosa (T-5) por el vendaval de críticas y exigencias de dimisión contra su excolaborador Màxim Huerta, ahora ministro. Ana Rosa, con prudencia y con cariño pedía respeto y tiempo para que diese todas las explicaciones. También en Al rojo vivo (La Sexta) había consternación, y una cierta tristeza. Xavier Sardá se desgañitaba defendiéndolo. A mí también me parece que este caso se ha sacado de cauce y de quicio. Huerta, lo que hizo, fue una práctica habitual que hacían tambien muchas criaturas de la tele, del show, de la canción, del teatro, del cine y hasta de la literatura: facturar como persona jurídica (sociedad) en lugar de como persona física.  No es atenuante que lo hicieran muchos, pero sí lo es que esa práctica era legal, permitida. Pero un buen día cambiaron las reglas, y aplicaron además una medida discutible: añadieron años de penalización hacia atrás, eso que llaman efecto retroactivo. De ahí el quebranto y el litigio.

He visto, en general, más sensatez en la tele que en la arena política. Quizá porque muchas de las grandes criaturas televisivas también hacían exactamente lo mismo. Los opinadores político-televisivos que ocupan silla por cuenta ajena, al servicio de la oposición, lo de Huerta en realidad era una excusa. Una excusa para arrearle a Pedro Sánchez una patadita. ¡Ah! Este Gobierno ha nacido con tantas esperanzas, con tantas expectativas, que había que rebajarle el souflée enseguida.  Les conté el otro día que el último programa de autor que ha hecho Màxim Huerta en la tele fue Destinos de película, en el 2016, en TVE-1. En Roma, montado en una vespa, se transformó en aquel Gregory Peck de Vacaciones en Roma, con Audrey Hepburn montada en el sillín. En Londres hacía de el Hugh Grant de Notting Hill. El último destino de película de Huerta ha sido transformarse en ministro. ¡Ah! Breve papel el suyo. Acaban de hacerle dimitir.

Es tremendo lo de Huerta. Esta pelìcula en la que hacía de ministro estaba prácticamente en fase de rodaje todavía.  Le ha pasado como al pobre Tyrone Power, que falleció a los 44 años en Madrid cuando estaba rodando Salomón y la reina de Saba con George Sanders y Gina Lollobrigida. Nunca pudo ver el estreno de la película. La diferencia, por fortuna, es que la muerte de Huerta solo es política. Pura política.

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