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TÚ Y YO SOMOS TRES

Noticia, TVE emite un directo: ¡la boda!

Lo mejor de las bodas, y de los entierros, es el arte de rebañar la ceremonia con la sabrosa salsa del cotilleo

Ferran Monegal

Anne Igartiburu, desde Windsor (TVE-1).


Ha sido muy reconfortante. Periodísticamente hablando muy hermoso. Por fin TVE se ha atrevido a ofrecernos la actualidad en directo. ¡Ahh! Recordemos. La mañana y mediodía de aquel día que en Catalunya brillaban las porras golpeando a los ciudadanos frente a los colegios, TVE-1 prohibió cualquier imagen en directo. Aquella otra mañana en que Rajoy estaba declarando ante el juez por el caso Gürtel, TVE-1 también prohibió informar directamente del tema. Nos ofrecieron en su lugar un vibrante reportaje sobre el cultivo de cereales y leguminosas. Son solo dos ejemplos. Hay muchos más. Las recientes y constantes manifestaciones de pensionistas. Las protestas femeninas, llenando  las calles de todo el país. Y TVE-1 tapándolo todo a base de emitir reportajes sobre la flora de Hawái o la fauna de la Polinésia.

Pero por fin ha ocurrido un milagro esplendoroso. El sábado por fin TVE-1 se atrevió a emitir un directo: ¡la boda de Enrique y Meghan. ¡Ahh! Qué hermosa estaba Anne Igartiburu colocada justo delante de Windsor Castle, Inglaterra. Exclamaba, con emoción: "¡Estamos en directo, teníamos que estar aquí, en el centro neurálgico!"

Delicioso. Comprendamos a Anne: la falta de costumbre del directo la excitaba. Tambien las alegres muchachas de Amigas y conocidas, con Inés Ballester a la cabeza, vibraban siguiendo en directo la señal oficial de la BBC. Disfrutaban pespunteando la llegada de los invitados. "Mira, Oprah Winfrey; va de rosita, ¡como yo! (..) Mira, Sarah Ferguson, ¡lleva faja!, ¡va enfajada hasta el cuello!". ¡Ahh! Estamos de acuerdo: lo mejor de las bodas, y de los entierros, es el arte de rebañar la ceremonia con la sabrosa salsa del cotilleo.

De este enlace regio hay que resaltar el pintoresco concepto teatral, incluido vestuario y atrezzo, que tan bien sabe trabajar la monarquía inglesa. El suyo es un show muy sui generis. Y además en esta ocasión ha aparecido, ha brotado, un nuevo elemento escénico que nos ha dejado boquiabiertos: el arzobispo Curry. ¡Qué gran actor! Cómo trabajó la seducción del gesto, el tono de voz, la dosificación de los silencios... ¡Ah! Este mosén debería estar en Hollywood. Pero no nos desviemos: para nosotros la gran noticia fue que TVE, por fin, se atrevió a emitir lo que pasa, en directo. Quizá algún día descubrirán que hay otras noticias, además de los shows de las realezas.

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