05 ago 2020

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DEBUT CON ÉXITO

David Broncano: "Me he unido al club del ego"

El joven humorista ha sustituido a Andreu Buenafuente durante dos días al frente de 'Late motiv', en el canal #0

Olga Lerín

El humorista David Broncano, durante su monólogo, en el programa ’Late motiv’ de #0. 

El humorista David Broncano, durante su monólogo, en el programa ’Late motiv’ de #0.  / MOVISTAR+

David Broncano (Santiago de Compostela, 1985) está ‘on fire’. Una inoportuna afonía ha dejado esta pasada semana fuera de combate a Andreu Buenafuente al frente de su 'show' ‘Late motiv’ (canal #0), y el joven humorista, casi como si de un atraco a mano armada se tratara, acudió a sofocar el incendio. Han sido solo dos noches comandando el barco, pero en las redes ya se habla de “la era broncánica”.   A él, sin embargo, no le han temblado las piernas.     

¿Qué balance hace de estas dos sustituciones estelares en ‘Late motiv’? No he roto nada y no he afectado negativamente ni a El Terrat, la productora de Andreu Buenafuente, ni a la cotización de Telefónica en bolsa. El objetivo principal era no destrozar el negocio televisivo como tal y, como no ha sucedido, está guay. 

¿Cuándo se enteró de que le tocaba suplir al gran jefe? La misma tarde. Estaba en la sierra de Madrid escalando y esquiando, porque tenía el día libre, y me pidieron que hiciese el programa. Les dije que me partían un poco la tarde, pero que iba para allá.

¿Le temblaron las piernas? Me sorprendió, porque una cosa así no te la esperas nunca. Es una responsabilidad brutal, porque es el programa más potente de la tele. Es como llevar un Ferrari. Pero fue divertido.

¿Qué encontró en ese ‘kit’ de presentador que le preparó BuenafuenteUnos cuantos chistes explicados de forma gráfica, como para niños pequeños, como un ‘Elige tu propia aventura’, para que los entendiese bien y los pudiera ejecutar. Hablé con él y me dijo que lo haría bien. Básicamente, me dio ánimos. Solo le comenté: “Me habéis pillado por sorpresa. Espero no tirar el pabellón por el suelo”. Y me tranquilizó.

¿Echó algo de menos en ese paquete milagroso? Tal vez saber la noticia un poco antes para haberme preparado un poco más el programa. Fue un poco improvisado. Pero justo este hecho de que fuera tan rápido tuvo su gracia. Y me hizo poner menos nervioso, porque había que hacerlo ya.     

"Hablo siempre que puedo catalán, en la intimidad y en público. Me gusta su forma de pronunciar las palabras"

Sorprendió su destreza con el catalán. ¿Usted es de los que lo habla en la intimidad? Lo hablo siempre que puedo, en la intimidad y en público. El otro día alguien me dijo en Twitter: “Tiene huevos que el mayor representante en España de la lengua catalana ahora mismo sea David Broncano”. Le pedí disculpas y le dije que sentía llevar ese estandarte, porque no soy digno de esa lengua. Pero es que me gusta el catalán y su forma de pronunciar las palabras.

¿No habrá ahí un poco de peloteo hacia el jefe? No, qué va, llevo haciendo bromas en catalán desde hace tiempo. Cuando coincidí con Andreu todavía 'moló' más, porque era más gracioso.

¿Tampoco fue un guiño al ‘procés’? Es que el ‘procés’ da mucho juego. A los que estamos fuera de Catalunya nos da un poco igual, e incluso a los que nos ponemos en posición de "venga, adelante con todo", nos toca menos la fibra sensible. Pero en Catalunya es un tema muy delicado y, por eso, me hace gracia hablar de ello.

Ha debutado como entrevistador en la tele. Había hecho entrevistas en la radio y no me pillaba nuevo del todo. Siempre me gusta hacer entrevistas distendidas, sin preguntas muy marcadas, que sean una conversación.

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David Broncano, en un momento de la autoentrevista en 'Late motiv'. 

Y rizó el rizo con la autoentrevista. Es un género que solo habían practicado Pedro Ruiz y Fernando Sánchez Dragó. Ahora me he unido yo al club del ego. Fue una chorrada que se planteó desde el equipo de guionistas. Era complejo técnicamente, porque lo hicimos como en directo, pero quedó muy divertido en pantalla. 

¿Presentar ‘Late motiv’ ha representado para usted su consagración? No, para mí ha sido echar un rato muy bueno y divertido, pero no es eso de decir que como ya he hecho esto ya me puedo retirar. En mi carrera nunca hay una consagración. Es un paso más.

En las redes han hablado de la ‘era broncánica’. Prácticamente todo el mundo me ha dicho cosas muy halagadoras. Estoy encantado. Iba un poco con miedo, porque pensaba que me iban a caer…, pero no ha sido así. A todo el mundo le ha gustado mucho.

Hasta se ha reclamado que el canal #0 sea para usted. Lo hablaba con Berto Romero: si entro en ‘Likes’ y hago algo en ‘Minuto #0’, me tendrían que poner unos cables por encima, como si fuera una marioneta, para poderme aguantar.

"Como cómico, siempre tienes ganas de hacer un 'late', porque es el programa más propicio"

¿Le han quedado ganas de tener un ‘late’ propio? Sí, claro, como cómico siempre tienes ganas de hacerlo, porque es el programa más propicio. Un ‘late’ te permite hacer mil cosas dentro de la comedia.

¿Se considera ya preparado? Es que yo soy muy atrevido con esas cosas. Pero no depende de mí, por lo que considerarme más o menos a punto da un poco igual. Si se te cruza, bien, pero yo ahora estoy muy contento con lo que hago.

A Andreu le dijo, al acabar la primera temporada, que él lo había hecho bastante bien. ¿Se atrevería a ponerse nota a sí mismo? Me daría un “El chaval progresa adecuadamante”, como en Primaria.

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El actor Álex González, a la izquierda, durante la entrevista con David Broncano, en 'Late motiv'. 

¿Qué le falta para lograr el ‘Excelente'? ¡Uy!, de todo. Y años, porque con la experiencia se ganan muchas cosas que aún me faltan. Ser un presentador como Andreu te da un empaque en las transiciones y los pasos. Llevar el programa requiere de un ritmo que ganas con el tiempo.

¿Le ha felicitado Buenafuente? Sí, cuando acabaron los dos programas me dijo que lo había hecho de puta madre, que gracias por echarle una mano. Y le contesté: “Encantado”.

¿Se considera el alumno aventajado de Buenafuente? No sé si soy un aventajado o no. Soy un chaval que pasa por ahí, hace unos chistes y se va a casa.

¿Qué ha aprendido a su lado? Algo que agradecemos todos los cómicos que estamos a su alrededor: es muy noble y muy generoso con el resto de la gente. Cuando encara una sección con un cómico, te deja hacer de una manera brutal, lo que es muy exigente, por otro lado, porque deja caer el peso sobre ti. Pero si lo haces bien, él no intenta guardar su posición, que es una cosa clásica del ‘show business’, sino que te deja hacer. Te dice: “Lúcete y, si te va bien, ojalá que triunfes”.

Un publicista metido a humorista. ¿De dónde le viene esa vena de comediante? No llegué a terminar la carrera, porque me metí en el ‘show business’, pero a mí me gustaba trabajar en la parte de creatividad de la publicidad, hacer campañas con un toque de humor, y casi todo lo que escribía iba en esa línea. No es lo mismo, pero el creativo de publicidad puede tener un pequeño nexo de unión con el humorista.

¿Despuntaba ya de niño? Tampoco era el gracioso de la clase, pero sí el típico chaval que bromeaba con la familia y los amigos… Y mi familia siempre ha sido muy dada al cachondeo; no es gente seria.0

"Yo no era el gracioso de la clase, pero sí el típico chaval que bromeaba con la familia y los amigos"

Y eso siempre ayuda.

Se ha metido en algún jardín, como el famoso ‘sketch’ en el que usted parodiaba a una niña paraguaya antes del España-Paraguay del Mundial de Sudáfrica. Sí, pisar charcos siempre nos gusta a los cómicos. Se lió bastante la cosa y suerte que no había tanta actividad en Twitter y cosas así… Pasó, pero durante unos meses fue un coñazo. En Paraguay se volvieron locos con el tema. En aquel momento me hizo gracia, porque como cómico te gusta liarla, pero luego fue muy pesado, porque se pusieron muy agresivos.

¿Se llegó a replantear su profesión? No. Cuando tú haces un chiste y alguien se ofende, y por el hecho de sentirse ofendido se cree en el derecho de insultarte, a mí me hace reforzar mi posición y seguir haciendo los chistes que quiera. Porque tú sí que me estás ofendiendo a mí al insultarme personalmente y al decirme que me vas a matar.

Se le acusó de xenófobo y racista… Me dijeron de todo. Y que iban a venir con una navaja a matarme, porque sabían dónde vivía. Recibí mil amenazas de muerte al día. Pero me reforzó mi posición personalmente.

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 David Broncano y Álex González, en 'Late motiv'.

¿Con quién se ríe Broncano? Tengo mucha suerte, porque trabajo con la mayor parte de la gente con la que me río mucho. De los cómicos que más gracia me hacen están Ignatius Farray, Quequé, Dani Rovira, Berto Romero, Raúl Cimas, Buenafuente… Es una suerte brutal.

¿La realidad da más para reír que para llorar? Para reír a tope; si le dijera lo contrario, devolvería el carnet de cómico.

"El caso de Cassandra Vera es totalmente absurdo. Me parece delictivo condenar eso; es una ofensa al estado de derecho"

¿Qué opina de casos como el de Cassandra Vera, condenada por unos tuits? Que es de locos. Es totalmente absurdo. Me parece delictivo condenar eso. Es una ofensa al Estado de derecho, no hacer esos chistes, sino condenarlos. Lo tengo clarísimo. Que alguien se ofenda me parece bien. No voy a regular quién se ofende y quién no. La cosa es el caso que se le hace a la gente que se ofende o el derecho que tiene alguien que se siente ofendido a ponerte a ti en tela de juicio o a insultarte. Yo me puedo sentir ofendido, pero en ningún momento se me ocurriría atacar a quien lo ha dicho o enjuiciarle. Es ridículo.

¿Con quién no se atrevería a meterse usted? Hombre, no me atrevería a pintar a Mahoma en público y luego hacer un grafito en la Puerta del Sol, porque no quiero que me maten. Quitando cosas que te provoquen la muerte, no tengo pegas con nada. Lo bonito es que te puedas meter con quien quieras y que cada uno saque sus conclusiones. Si te da miedo reírte de algo, es que ahí hay un problema.