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ENTREVISTA

Pablo Derqui: "Da miedo debutar como protagonista en una serie española"

El actor catalán,que encarna a un transplantado en el 'thriller' de A-3 'Pulsaciones', considera que, "pase lo que pase, el trabajo está muy bien hecho"

JUAN CARLOS ROSADO / MADRID

El actor catalán Pablo Derqui, en la serie de Antena 3 Pulsaciones. 

El actor catalán Pablo Derqui, en la serie de Antena 3 Pulsaciones.  / VIRGINIA M CHICO

Licenciado en Humanidades (Universitat Pompeu i Fabra)  e Interpretación (Institut del Teatre) y políglota (habla castellano, catalán, inglés y francés), Pablo Derqui (Barcelona 1976) es un actor sobradamente preparado, aunque poco conocido en la pequeña pantalla española, ya que se ha prodigado más en el teatro y la tele catalana ('Nit i dia'). Ahora, como protagonista de la serie de Antena 3 ‘Pulsaciones’ (martes, 22.40 horas), ya tiene millones de telespectadores  en todo el Estado que siguen su trabajo.   

-¿Cómo se gestó su participación en esta serie? Fue bastante rápido. Me lo propusieron y, después de leer los guiones, me convenció todavía más. Es un papel muy apetecible para un actor.

-¿Por qué? Porque es una persona que vive como dos vidas a la vez. Tiene muchos lados, y eso es muy interesante para un actor. Mi personaje es Alejandro, un neurocirujano de éxito, con dinero y exageradamente obsesionado con el trabajo. Esa forma de ser le hace llegar a vivir de una manera extrema. Sufre un ataque al corazón y se lo trasplantan. Paralelamente, vemos que el corazón pertenecía a una persona con una vida muy ajetreada. Desde el primer momento empieza a tener 'flashes', recuerdos o sueños del donante. Sin querer, se ve obligado a vivir y a sentir la vida de su donante junto con la suya, con lo que esto implica de desajuste emocional. Hay dos mujeres por medio y una trama relacionada con el donante, que desapareció en circunstancias extrañas. Y él se verá  obligado a investigar esa muerte. Siendo una persona muy triunfadora y un poco déspota, acaba viviendo la vida diferente de un periodista con un sentido de la moral muy agudo.

-¿Conocía las teorías sobre la memoria del corazón? Empecé a leer alguna cosa cuando me ofrecieron el proyecto. Pero cuando uno se sobreinforma a veces es un mareo. Nos pasa con frecuencia a los actores que, por el afán de tener todo controlado, acabas enconsertando tus vías posibles. Claro que leí sobre la memoria de los órganos, pero  básicamente lo que hice fue centrarme en el guion, que no es tan científico porque mezcla el 'thriller', la investigación y el drama emocional que sufre el personaje.

-¿Qué tal le ha ido con Leonor WatlingUn placer. Ella sube el listón de la serie y poder trabajar con ella, a la que admiro, es muy fácil. Leonor tiene mucha experiencia, se conoce muy bien y hace que todo fluya. El reto ha sido por mi parte para estar a su altura. ¡Conseguir que la gente se crea que puedo ser pareja de Leonor Watling!

"No conocía a Emilio Aragón, pero recuerdo que me tronchaba de niño viéndole en 'Ni en vivo ni en directo'"

-¿Y trabajar con Emilio Aragón, creador, productor y director de la serieNo le conocía. Para mí era un referente de mi infancia. Recuerdo que me tronchaba viéndole en 'Ni en vivo ni en directo'. Era genial. Ha sido un placer coincidir con Emilio. He descubierto que es alguien hiperconciliador y muy trabajador que toca muchos palos, lo que le hace tener una sensibilidad muy especial. Se preocupa mucho de que el ambiente en el trabajo sea muy distendido y relajado. Y eso te ayuda a crear con mucha tranquilidad. Está muy abierto a las propuestas de los actores. Es un lujo. A mí me ha cuidado mucho.

-¿Cree que tiene madera de director de cine? Por descontado. De jefe de equipo en general, y en la televisión también, porque ha crecido en ese medio.

"Ya he asumido que nunca seré ídolo de adolescentes, pero mi personaje en 'Pulsaciones' es más blanco"

-¿Cuál fue el momento más duro en la grabación de 'Pulsaciones'? Cuando me preguntaron por Mariló Montero  Fue un momento durísimo (ríe). Ahora en serio, el rodaje fue muy duro y con muchas horas. Al ser un 'thriller', tuvimos que rodar muchas escenas por la noche. Y al ser yo el protagonista, tenía que estar todo el tiempo. Eso al final te va consumiendo, pero también te da la oportunidad de evolucionar más el personaje y darle más matices. Cuando haces un papel más episódico, es más difícil y tiendes a hacer más brochazos.

-¿No le impone el hecho de que sea su primer papel de protagonista en una serie española? Sí, la verdad es que da miedo. Pero también piensas, y lo hemos comentado en el equipo, que pase lo que pase, el trabajo está muy bien  hecho. De eso podemos estar seguros. Que llegue o no llegue no depende de nosotros. Habrá gente que me quiera crucificar vivo porque cuanto más expuesto estás más dardos te pueden lanzar. Pero yo trabajo en esto porque me gusta.

RAFAEL BRAVO

Pablo Derqui, en la grabación de la serie 'La catedral del mar'.

-Sus personajes suelen ser bastante 'malos' y aquí hace de 'bueno'. ¿Le ayudará a que el público empatice más con usted? Esa es la idea. Yo ya asumí que nunca sería ídolo de adolescentes. Al principio piensas que a ver si vas a estar en los pósters de las habitaciones… Pero enseguida te das cuenta de que no. En este caso, mi personaje es más blanco, pero empieza siendo un poco antipático. Ese viaje le hace vivir otra vida y tener otro corazón. Por eso acabas empatizando con él.

-O sea, que este personaje tiene doble cara… Sí, es una persona que carga con dos personajes, y por eso le surge el drama de tener que sobrellevarlo. Es esta mente de los guionistas que fabrican estas cosas. Yo trato darle verosimilitud al trastorno que padece.

-¿Ha acabado empatizando con los periodistas al tener que asumir el corazón de uno de ellos? Claro que sí. Cada uno hace su trabajo como puede y como debe (ríe).

-¿Cómo fue su experiencia en 'Isabel'? Fue un regalito. Era un papel muy bonito que me permitieron hacer. Me dieron bastante libertad. Todos sabemos que cuando haces televisión estás sometido a un registro determinado. En el caso de Enrique IV me dieron un margen más amplio y lo teatralicé un poquito más, lo que no suele pasar a menudo. Y funcionó.

-¿Por qué cree que no funcionó la de ‘Carlos Emperador’? No la vi. No sé.