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ENTREVISTA

Marc Ribas «La cocina debe estar en la mesa, no en las nubes»

El presentador del renovado 'Cuines' habla de su experiencia en el programa y de cómo logra que la gente le pierda miedo a cocinar

Inés Álvarez

El chef Marc Ribas, presentador del programa culinario de TV-3 Cuines.

El chef Marc Ribas, presentador del programa culinario de TV-3 Cuines. / DANNY CAMINAL


En febrero se lanzó a una arriesgada aventura: la de presentar un 'Cuines' –el veterano espacio culinario de TV-3– totalmente renovado. Un reto arriesgado para este chef con estudios de Bellas Artes, ya que suponía reemplazar un formato consolidado que registraba una gran audiencia y, además, ponerse ante las cámaras, cuando él solo estaba acostumbrado a rendir cuentas ante los fogones. A Marc Ribas la gente le dice que ya se atreve a cocinar y con eso él se da por satisfecho, según confesó en la entrevista publicada en 'Teletodo'. 

Enhorabuena, han conseguido aumentar en un 10% la audiencia de 'Cuines', que ya era muy alta. Sí. Estoy muy contento, y eso que empecé un poco nervioso, porque esta experiencia era totalmente nueva para mí. Pero ahora he visto que gusta el nuevo formato, y eso que era muy arriesgado, ya que rompía con los esquemas del anterior. 

¿Por qué esta renovación? El origen fueron las ganas de elaborar platos que se pudieran hacer en casa. Antes, venían chefs de restaurantes muy buenos a enseñar sus virtudes. Ahora, mostramos una cocina más sencilla, que no usa productos ni utensilios extraños. Eso no quiere decir que no se tenga una visión moderna, ni que se descarten cosas más complicadas para celebraciones, ¿eh? Pero se busca una cocina ágil y rápida, que uno pueda hacer sin ser un superfiera. 

¿Qué diferencias ve con otros espacios, como el de Arguiñano? Para comenzar, que Arguiñano es un monstruo, es un 'crack' y yo, no. 

A cambio, ¿quizá usted aporta juventud, frescura? Sí, aunque a él yo le veo increíble y superfresco. La principal diferencia es que mi programa dura ocho minutos y el suyo, casi 30. Por tanto, él, mientras cocina, se puede dedicar a otras cosas. 'Cuines' tiene un tempo y un ritmo muy diferentes. 

El plató también ha cambiado. Sí, simula ser la cocina de mi casa. Todo es muy bonito, muy acogedor, muy moderno, y fue todo un choque, porque la de antes era prácticamente de laboratorio, más aséptica... Aquí no seguimos la normativa que reclaman en un restaurante. Utilizamos los mismos recursos que tenemos en una casa, donde tienes la misma tabla para cortar el embutido, el pan o un pimiento. 

Aunque la gran novedad fue introducir la figura del presentador. Sí. Antes era un cocinero que venía cada semana, y ahora el cocinero, por suerte o por desgracia, siempre es el mismo. O sea, yo. 

Ser el primero le ha evitado las comparaciones. ¿Quita presión? Han depositado su confianza en mí y veo que no les he defraudado. Y que a la gente le está gustando. En Cuines hago lo mismo que siempre, cocinar, lo que pasa es que ahora lo explico. Aunque también es cierto que aquí cada día elaboro una receta nueva, cuando en el restaurante cambias de carta solo cuatro veces al año o si un plato no te gusta. 

Eso es todo un reto, ¿no? Sí. Y no nos limitamos a hacer, como en los restaurantes, primer plato, segundo y postre, sino que mostramos muchas más posibilidades: menús para veganos, snacks para comer mientras se ve el fútbol, meriendas, desayunos... 

"Hicieron un 'casting' para ‘Cuines’ y fui el último día, con todo perdido. Y, ya ve, aquí estoy, hablando con usted» 


¿Y cómo llegó al programa? Hicieron un 'casting' en el que participaban muchos cocineros y muy buenos, pero buscaban a alguien que tuviera capacidad de comunicación, y una imagen y una voz agradables. Aunque fue un poco por rebote: fui la última persona que hizo la prueba. No sabía si iba para una colaboración en un programa o qué. Fui con todo perdido, no esperaba nada, pero fui. Y, ya ve, aquí estoy, hablando con usted. 

Usted había estudiado Bellas Artes. ¿Qué relación tiene esa disciplina con la cocina? Ninguna. Solo que en las dos trabajo con las manos, tanto cuando pinto como cuando cocino. 

Ah, pero ¿también pinta? Cuando puedo, porque tengo poco tiempo. Pero hay un cuadro mío en el plató, que es un conjunto de ollas apiladas, en el rinconcito de la despensa. Me preguntaron: «¿Te gustaría tener un cuadro aquí?». Y yo dije: «Venga, lo haremos». 

Le sirve de pequeña galería. Sí. Pero Bellas Artes y cocina no tienen nada en común, aparte de la artesanía. Y que te planteas las cosas. Porque cuando haces un plato, no te limitas a seguir una receta, sino que puedes aportar algo tuyo, o modificarla– porque está todo inventado–, o intentas crear algo a través de varias. Es decir, haces la planificación de un plato. Y en un cuadro, también: no te limitas a hacerlo, sino que das una visión de lo que tú piensas sobre lo que estás pintando. Pero no las relacionaría. Simplemente, estaba estudiando y me puse a trabajar en la hostelería para tener un dinerillo . Se me metió la cocina en las venas, y como vi que cada vez me interesaba más... 

¿Y sigue trabajando en un restaurante? Sí, como chef ejecutivo con Artur Martínez. Actualmente tenemos dos proyectos que se iniciarán este año y de los que poco puedo decir. 

Su imagen es tremendamente actual; muy 'hipster', vamos. ¿Es para atrapar al público joven? Lo que el programa utilice para atraer a un público más joven no creo que sea mi careto, sino mover bien las redes sociales. Que la gente que no pueda ver el programa porque a esa hora no están en casa puedan encontrar las recetas fácilmente. Eso también es un cambio en 'Cuines', porque antes era más difícil acceder a ellas. Que en un formato de vídeo de un minuto o minuto y poco te las expliquen, y que puedas tener el 'smartphone' o la 'tablet' delante de los fogones para seguirlas paso por paso. 

Televisión y redes sociales e internet van ya de la mano, ¿no? Creo que uno apoya a otro y es importante. Aunque, como presentador, no dominas ni tienes control absoluto de las redes. 

Para imagen moderna, la de David, o Dabiz, Muñoz. ¿Le gustó el programa que hizo en Cuatro? Lo vi a trocitos. Pero me resultó interesante. Y supongo que también a quienes no se dedican a esto, porque así conocen un poco el interior de las cocinas y lo que hacen los chefs que están arriba del todo. En cuanto a la imagen de Muñoz... no sé qué decirle. Me parece que es todo un personaje, y así lo muestra por la tele. Por desgracia, aún no he podido ir aún a su restaurante, DiverXo. Lo tengo pendiente, porque quiero saber qué nos ofrece, aparte de lo que hace en la tele, en el plano gastronómico. Tengo muchas ganas. Para comprobarlo... y disfrutarlo, porque nadie tiene tres estrellas Michelin porque sí. 

"Solo conozco dos actividades humanas en las que intervengan todos los sentidos, y comer es 
una de ellas» 

En 'Cuines' han introducido un minuto dedicado a un consejo. Sí, porque, muchas veces, el problema es que la gente que no está habituada a cocinar en casa no sabe qué comprar. Llegan al mercado, ven aquella cantidad de pescado... y siempre acaban llevándose merluza, rape o lenguado. 

Por eso les acompaña al mercado. Sí, lo que intentamos explicar es, primero, que la cocina que queremos hacer es económica. No siempre lo tiene que ser, pero la de cada día no hace falta que cueste un riñón. Después, que hay alternativas más económicas siempre a lo que es más conocido. También intentamos que no quede nada arrinconado en la nevera que se desperdicie: tiramos mucha comida cada año y, en los tiempos en los que estamos, me parece una indecencia. Además, mostramos que se puede hacer una cocina que ligue una receta con otra sin que suponga comer lo mismo dos veces, y damos consejos de conservación de los alimentos, para alargarle la vida lo máximo posible a lo que hemos preparado. 

Comprar bien es básico, vamos.Sí, porque para elaborar un tartar de pescado, ¿qué necesito: salmón o atún? Quizá ninguno de ellos, sino que puedo encontrar otro pescado azul más económico y que está muy bien. Y explicamos cómo escoger una buena patata o una buena col para según qué receta. Así es más fácil cocinar. Porque un 70% del éxito del plato reside en el producto que utilizas. Por eso es el primer problema, el principal impedimento. 

"Un 70% del éxito de un plato reside en el producto que utilizas. Por eso es el principal impedimento, el primer problema» 

La intención de 'Cuines' es que la gente no se lo encuentre... Aunque mi función no es pedagógica, ni voy de maestrillo, sino que lo enseño de forma muy natural, para que la gente vaya aprendiendo. Eso no significa que no podría ser de otra manera, ¿eh? Yo he escogido ese producto y argumento por qué. Pero sin dar lecciones. 

¿Qué cree que está consiguiendo con el programa? Que la gente se anime a cocinar, que no le aterre hacerlo. En mis cuentas personales de Twitter, Instagram y Facebook me encuentro fotos de platos hechos con las recetas que doy en 'Cuines' y eso me hace mucha ilusión. Y es que con un poco de atención puedes comer muy bien. No olvidemos que somos lo que comemos y nos debemos cuidar. Solo conozco dos actividades humanas en la que intervengan todos los sentidos y comer es una de ellas. Y puede ser una experiencia muy buena o un desastre. 

Y usted intenta que sea buena. Sí, sobre todo que no asuste. 

El chef es un astro. ¿Ha adoptado la cocina un aire elitista? Sí. Esto ha sido positivo para nosotros en un aspecto, pero también negativo. La cocina tiene mucha relevancia y es muy importante, porque la necesitamos para vivir. Pero hacemos arroz, no cerebros. Es muy importante como experiencia y como cuestión vital, pero hay que bajarla al lugar en el que debe estar: en la mesa y no en las nubes. 

¿Se les ha subido quizá el pavo? En la profesión hay cocineros que son extraordinarios –que no es mi caso–, verdaderos genios... Y hay que ir a su restaurante, comer lo que ofrecen y disfrutarlo. Pero no podemos ir cada día. Por cuestiones económicas y porque no podemos vivir de menús extraordinarios. 

"Algunos programas de la tele enseñan la cocina de una forma injusta: como una competición»

Pues son habituales en la tele... Sí. Últimamente la tendencia es esa. No en el programa de Argiñano, pero en los reality parece que si en casa no haces esferas... Y no hace falta. Eso no quiere decir, claro, que no tengas una experiencia gastronómica con una Ruscalleda, un Artur Martínez o cualquier chef. Pero eso ya es arte. Lo que pasa es que hay programas que han enseñado la cocina de una manera un poco injusta, como una competición. Que un cocinero como Ferran Adrià se dedique a hacer la 'Bullipedia' para compartir su sabiduría con todos es un gran acto de generosidad, y creo que es la misión que tengo. 

¿Cree que hay un exceso de programas sobre cocina? No me parece excesivo. Si los hacen, es porque tienen éxito. Pero les falta un poco de realidad, porque en el día a día no haces competiciones en casa para ver quién ha interpretado mejor un postre de no se qué chef ni vas a Nueva York a cocinar. 

Que si espumas, que si.. No hace falta que sea una técnica, como la esferificación o una cocina al vacío. Si te saco un ingrediente extraño, ya te tira hacia atrás. 

¿Compagina la grabación de 'Cuines' con los fogones? Sí, y de momento aguanto [ríe]. Artur lo ve como una buena oportunidad para mí y nos vamos readaptando según las necesidades. Aunque los bolos me los perderé. No puedo irme dos o tres semanas a cocinar fuera de Europa... 

Esta es una experiencia única y habrá que aprovecharla...Pero también es cierto que si tienes un chef que cocina solo dos días en la tele, perderá la visión de la cocina.Y, aunque no queremos dar gastronomía elevada ni compleja, hay que estar al día. Cada vez tiene más peso el movimiento 'slow food', el kilómetro 0, lo vegetariano... Cada día surgen nuevas cosas y todo va muy de prisa; no solo la tecnología. Si desconectas 10 minutos, ya te pierdes algo. Y para una tele está muy bien ofrecer a un chef que esté al día de la cocina, de las necesidades, porque en el restaurante recibes mucho 'feedback' del cliente. 

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