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GANADORA DE 'EL GRAN DICTAT'

Jenny Suk : "Mis amigos me llaman la 'Terminator' del catalán"

La concursante, hija de catalana y surcoreano, se hace con un bote de 41.055 euros y bate el récord del programa en la prueba de deletreo

INÉS ÁLVAREZ / BARCELONA

Jenny Suk, concursante de El gran dictat, de TV-3.

Jenny Suk, concursante de El gran dictat, de TV-3. / TVC

Jenny Suk, la concursante de 'El gran dictat' hija de catalana y surcoreano, pasará a la historia del programa de TV-3 por su récord en el deletreo de palabras:nada menos que 22 en un minuto. Además, acaba de hacerse con el primer bote de la temporada: 41.005 euros. Dedicar cinco horas diarias a estudiar la lengua y competir desde el sofá con otro de los concursantes míticos ha dado sus frutos.

-Enhorabuena por el triunfo. Porque aunque partía como favorita, no es la primera vez que el bote se lo lleva otro. ¿Confiaba en lograrlo?

-Yo simplemente pensaba en jugar y hacerlo lo mejor posible. Por eso, cuando ha pasado, no me lo esperaba.

-¿Ha pasado muchos nervios en el programa?

-Sí. Parezco una persona tranquila, pero me estaban sudando las manos todo el rato. Es que he tardado como unos 10 programas en acostumbrarme a esto de la televisión. A partir de ahí ya empecé a disfrutar un poco.

-¿Por eso muestra ese semblante tan serio?

-Es que soy una persona introvertida. La cara que se ve en televisión es de seriedad, pero por dentro estoy sintiendo muchas emociones: alegría, tristeza... Pero, sí, en la tele me veo un poco como un robot.

-Pau Sabaté, otro concursante mítico, logró el bote a los 57 programas; Marcel Arias, a los 88. Usted ha tenido suficiente con 35.

-Lo que pasa es que yo me he preparado muchísimo. Antes de llamar al 'casting' ya estuve dos semanas estudiando. Y cuando me escogieron, ya no paré. Tenía tres semanas hasta empezar y empecé a aprender palabras nuevas, llevaba la aplicación de 'El gran dictat' conmigo, veía programas antiguos…. Le dedicaba cinco horas al día como mínimo.

-¿Tenía tiempo para trabajar?

-Es que ahora no trabajo. Estoy haciendo una página de YouTube donde a veces hago lecturas de tarot y tengo un proyecto personal de una web solidaria. Pero todo esto lo aparqué para dedicarme exclusivamente a 'El gran dictat'. 

-¿Había estudiado algo relacionado con la lengua?

-No, fisioterapia y medicina china, aunque no me he dedicado.

-¿Y esta querencia por el catalán le viene de su familia materna? Porque su padre es surcoreano…

-Mi madre es catalana, pero sus padres eran de Murcia y Almería, con lo que en casa se hablaba castellano. Vengo de una familia castellanohablante, vamos. Y mi padre hablaba el castellano...y como podía. El catalán lo he estudiado, de los 3 a los 18 años, en la escuela, en Menorca. Pero como de pequeña era muy vergonzosa, no lo hablaba. Lo hice cuando llegué a Barcelona a trabajar.Y, al final, vi que no se me daba tan mal.

-¿Sus amigos le dicen que es una máquina?.

-Sí [ríe]. Òscar Dalmau mencionó en el programa que mis amigos me llaman la 'Terminator' del catalán.

-¿Despunta en alguna otra lengua?

-Hablo algo de francés; inglés, obviamente, e hice un curso a la universidad de alemán un verano. Y este idioma me ha servido para alguna de las palabras que han salido. Especialmente esa con la que he ganado el bote.

-Deletréemela, que usted es la experta.

-A-b-s-w-u-r-m-b-a-ch-i-t-a. La última palabra del quinto nivel. 

-Perdone mi incultura,.... ¿y qué es?

-Es un mineral. Yo tampoco la había visto en mi vida, pero, gracias a saber un poco de alemán, lo pude deducir. Cuando los neologismos de otros idiomas no se adaptan al catalán, has de saber la pronunciación de cada letra. La 'w' es una 'b' en alemán, la 'ch' es la 'j' aspirada. Es una técnica.

-Ha batido el récord del programa en deletreo: 22 palabras por minuto.

-Sí. Comencé entrenándome con un antiguo concursante:  Marcel Arias.Viendo sus programas. Por eso tenía el listón muy alto. Si hubiera participado un año antes, no me habría dado tanta caña. Pero quería superarlo.

-Cuando consiguió el bote, tampoco se volvió loca.

-Es que, por un lado, no me lo podía creer, y luego está que soy introvertida. Pero, tras celebrarlo, al llegar a casa me puse a llorar de alegría. No me había pasado nunca. Era la felicidad de haber trabajado tanto estos meses y que lo había conseguido. Pero en el programa no me salían estas emociones. Estaba como un robot.

-¿Que palabra recordará siempre por alejarla del triunfo?

-Una de ellas, sería 'arrarià'. Fue la primera vez que me quedé a una palabra del bote. Y es bastante sencilla. Es un arbusto. Me lo puse de foto de perfil en Facebook varios días. Me gusta picarme a mí misma.

-¿Es de las que se pone de los nervios cuando ve una falta de ortografía?

-Me pasaba antes.Y cuando me escribía mensajes con los amigos o recibía un 'e-mail' lleno de faltas tenía un poco de prejuicio. Pero ya se me ha pasado, porque eso no quiere decir nada. Que no se te dé bien la lengua a veces es que no te gusta, te aburren enormemente las normas de ortografía y lo puedo entender. A veces, es una cuestión de personalidad: si eres muy perfeccionista te gusta mucho escribir bien, pero si no te gusta, ya está.

-¿Cómo está el nivel en general?

-Mal, aunque ya hay muchísimas páginas web en las que puedes consultar cualquier duda terminológica o cómo se escriben las cosas. Se está haciendo un esfuerzo, pero luego, claro, ves figuras públicas de todo tipo que hablan fatal. Y es un poco inadmisible a veces el poco filtro que tienen a la hora en mostrar un catalán público correcto. Y en las redes sociales no se cuidan los barbarismos,  no hay ningún interés por cómo se escribe una palabra. No tienen en cuenta de que tienen que dar buen ejemplo. Sobre todo los políticos. Es muy vergonzoso.

-El catalán debería ser su tarjeta de presentación, ¿no?

-Y más en estos momentos en que hay que trabajar más que nunca.

-Igual le proponen un puesto en la Conselleria de Cultura.

-(Ríe) No me veo, pero lo que me estoy planteando es estudiar algo de corrección, porque me lo paso muy bien corrigiendo los artículos que hace un amigo en un fanzine gratuitamente.

-Los 41.005 euros que se ha llevado dan para muchos diccionarios...

-(Ríe) De momento quiero descansar un poco e intentar estar tranquila, porque antes del programa estaba muy apurada económicamente. Ahora tendré tiempo para seguir desarrollando mi proyecto, para pensar...

-Es un lujo poder comprar tiempo para pensar.

-Sin duda. 

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