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Agnès Busquets: «Como Ília, de '39+1', quiero ir de 'superwoman', y eso es imposible»

INÉS ÁLVAREZ/ Barcelona

La actriz Agnès Busquets, protagonista de la serie 39+1 (TV-3).

La actriz Agnès Busquets, protagonista de la serie 39+1 (TV-3). / ALBERT BERTRAN

Esta actriz con una marcada vis cómica, que sabe explotar en personajes como Alicia Sánchez Camacho y Mònica Terribas, del programa satírico 'Polònia' (TV-3), está ahora metida en la piel de Ília, una mujer que se enfrenta a la crisis de los 40 y que protagoniza la serie de TV-3 '39+1' (además, cada mañana, a las 10.35 horas, la podemos ver en 'La sagrada família', ficción que está reponiendo la cadena). Durante más de un año, Agnès Busquets se colocó a diario la tiara de la princesa Letizia en la irreverente obra 'La família irreal'. Ahora, la actriz no aspira a reinado alguno, solo a disfrutar de su trabajo con presupuesto y tiempo para rodar.

–Con el de '39+1' ha vivido un verdadero rodaje exprés, ¿no? 
–Sí, ha tenido un ritmo muy rápido por temas muy obvios: ahora se hace la tele con la mitad de dinero y, consecuentemente, en la mitad de tiempo. Pero tenemos un equipo muy consolidado a nivel técnico, lo que facilita mucho las cosas. Y luego está el rodaje que llevamos los actores detrás. En mi caso, el ritmo trepidante de programas como 'Polònia' ayuda a ser resolutivo, rápido y adaptarte a estos tempos tan bestias que espero que en un futuro cambien. Porque está siendo todo muy divertido, pero es una pena que no puedas hacer un trabajo que te gusta con calma, disfrutándolo, y poder enriquecerlo más. Aunque, aún así, el resultado es muy bueno.

–Está abonada al estrés, vamos. 
–Yo no lo llamaría estrés. Este trabajo, cuando afortunadamente tienes, es así. Las cosas no son a largo plazo. '39+1' no es un culebrón. Y aunque 'Polònia' tiene la edad de un culebrón, como trabajas siempre sobre la actualidad, no puedes tener un guion con 15 días de antelación. Vas siempre a salto de mata.

–No le gusta que comparen la serie con 'El diario de Bridget Jones'. 
–Es que no lo es. Ni 'Sexo en Nueva York'. ¿Que pertenecen al mismo género? Quizá. Estarían en la misma estantería de la librería, vamos. Pero la única coincidencia con Bridget Jones es que tienen la misma edad y que ambas trabajan en algo editorial. Pero ella no tiene ni exmarido ni marido ni tres hijos. No veo la comparación. Cada vez menos, porque está cogiendo una entidad: es '39+1', de Sílvia Soler.

–¿Se identifica con Ília? 
–La serie se basa en una novela de la generación de los 40, que coincide un poco con mi quinta. Y yo me identifico con mi personaje en lo agobiada que está con el tema de querer ir de superwoman, cuando eso es imposible. Es muy difícil conciliar el trabajo, la casa, los hijos, las amigas... Desde que grabo la serie, a estas ni las veo. Ília y yo tenemos en común querer abarcarlo todo, al 100%. Y si trabajas entre 8 y 10 horas diarias, para el resto no queda.

–¿Comparten la autoexigencia? 
–Sí, quizá me tendría que relajar un poco más. Las prioridades se te descontrolan. Nos han vendido que se puede hacer todo y eso no es cierto. A no ser que tengas mucha pasta para pagar a gente que te ayude.

–¿Es la primera vez que tiene un papel protagonista en una serie? 
–En la tele, sí. Había tenido un personaje fijo en 'La sagrada família', que era muy guay y me vino muy bien, porque el rodaje era muy similar a este. Pero esto de hacer de protagonista fue como: ¡uala!

 –Y, encima, basada en una novela que había leído mucha gente.
–Yo, entre ellas. Cuando la leí, le dije a Sílvia [Soler]: hay que hacer una serie.Y me contestó que ya estaba en proceso. Eso fue hace años, cuando por edad aún no me tocaba.

–¿Cómo se vive la crisis de los 40?
–No sé si se puede identificar como crisis. Comienzas a pensar que empieza otra etapa... Han pasado 10 años y no has hecho eso, aquello y lo otro. ¿Y cuándo lo harás? Porque, claro, ahora tienes un hijo... Y tienes la sensación de que se te ha escapado el tren. Pero yo la crisis de los 30 la tuve a los 26, y a los 30 estaba tan contenta... Me he ido avanzando.

–Abundan las series de periodistas: 'B&b', 'Ciega a citas'...
–Es que no veo tele, porque no tengo tiempo. Tiro de internet y escojo. Solo sé que los lunes dan 39+1, después de Crackòvia, y los jueves, Polònia. Y, al mediodía, si tengo tiempo, mientras como veo a veces La Riera para entretenerme y ya está. Me suenan los programas, pero no sé ni dónde los emiten.

–¿A usted, estar casada con un actor (Roger de Gràcia) le beneficia, porque él entiende sus ritmos?
–Sí, por este asunto poco discutirás. Porque si salta un plannig y debes irte a trabajar, él te dice: «Vale. Disfruta». El problema viene cuando tienes hijos. Porque a un niño lo debes llevar al cole, darle la cena... Con el rodaje de 39+1 he estado tres meses sin ver a mi hijo levantarse, porque llego al plató a las seis de la mañana. Pero mientras los momentos que estés con él compensen...

–Como en 'Infidels' y Sexo en Nueva York, hay el momento amigas. En una piscina, en un restaurante...
–Y aquí, en una granja. Es necesario y debería haber más. Si hiciéramos una segunda temporada, lo tendríamos que explotar más. Porque con las amigas puedes hablar de muchas cosas. Tú asumes diferentes roles en la vida según con quién estés. Y con ellas, a menudo, encuentras un espacio más genuino, porque hablas con más libertad.

–¿Habrá otra temporada? 
–No nos han dicho nada. Ojalá. Porque la gente no se imagina lo que ha supuesto el rodaje de estos 13 capítulos. Se están haciendo en poco tiempo, durmiendo pocas horas... Aunque solo sea para compensar este esfuerzo y aprovechar estos decorados... Además, habría oportunidad de hacer crecer a los personajes, explicar los guiones, darle una dimensión más poliédrica...

–¿La obra 'La familia irreal' ya está del todo finiquitada?
–Sí, estuvo en cartel casi un año y medio... Aunque ahora yo sería reina, y eso me iría estupendo (Ríe).

–¿Se registró algún incidente?
–No, los republicanos estaban encantados, porque la obra se cargaba todo, y conozco a monárquicos que se lo pasaron muy bien. Las cifras así lo demuestran: ha sido el espectáculo más visto de Catalunya.

–¿Qué importancia ha tenido 'La familia irreal' en su carrera?
–Es un trabajo más. La ha tenido a nivel personal, porque quienes hemos hecho esta obra nos queremos mucho y tenemos ganas de repetir. Y ha estado muy bien volver a hacer teatro. Pero es una obra más.

–¿Y el programa 'Polònia'?
–Polònia sí, porque ha sido una ventana. Me lo he pasado muy bien y he aprendido a hacer tele a un ritmo trepidante. Polònia ya es casa. Echo de menos a mis amigos, porque ahora no los veo tanto. Son muchos años, y a veces pasas más tiempo con ellos que con tu familia. Además, he tenido la suerte de estar en un programa que, cuando se haga la enciclopedia de la tele, aparecerá como uno de los importantes. Llevamos ocho años ya. Y tanto tiempo en la tele está muy bien.

(Extracto de la entrevista publicada en el suplemento 'Teletodo' el 5 de julio del 2014)



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