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Santi Millán: «A los catalanes se nos debería reconocer el derecho a decidir»

El actor encarna en la serie 'Frágiles' (T-5) a un fisioterapeuta que cura a sus pacientes con el alma

JUAN CARLOS ROSADO / MADRID

Pasa por ser uno de los Leonardos da Vinci de las artes escénicas españolas. Ha tocado el teatro, el cine, la televisión, el espectáculo musical, la presentación, el 'docu-reality'... Nada se le resiste a este barcelonés de 44 años (cumplirá 45 el 13 de septiembre) que empezó en el humor con La Cubana y ha acabado encarnando a un hipersensible fisioterapeuta que cura a sus pacientes con el alma. A través del personaje de Pablo en 'Frágiles', la serie cuya segunda temporada emite este verano Tele 5, Santi Millán se ha destapado como un actor dramático en toda regla.

-¿Cómo es la segunda temporada de 'Frágiles'? ¿El hecho de que Ana (Sandra Ferrús), su mujer en la ficción, se haya despertado del coma lo cambia todo?
-En esta segunda entrega hay evolución, pero la serie es muy continuista sigue con los mismos valores. Aunque aporta cosas nuevas, un punto un poco más luminoso.

-¿Y de dónde le viene esa nueva luminosidad?
-Pues, entre otras cosas, de las incorporaciones de Ginés García Millán (Mario) y César Camino (Jorge), con personajes que nos aportan un poco de vida a mí (Pablo) y a Lola (Ruth Núñez). Pablo se encuentra en la primera temporada en un momento complicado de su vida, con su mujer en coma y centrado solo en el trabajo. Eso le hace olvidarse de sí mismo y de su vida.

-¿Qué supone para él el reencuentro con su amigo Mario?
-La aparición del personaje interpretado por Ginés hace que descubra que la vida son otras cosas.  Pero en el triángulo amoroso de Pablo con su mujer y con Teresa (Elia Galera) entra Mario. Eso va a hacer que se compliquen un poco las cosas.

-Hablando de triángulo amoroso, ¿usted cree que se puede querer a dos mujeres a la vez?
-Sí, y no estar loco. Ahora en serio, creo en esa posibilidad. Pablo se encuentra en una disyuntiva importante porque está entre dos mujeres. Por un lado está Ana, su mujer, que representa la estabilidad, lo conocido, el cariño, la experiencia... Y por otro Teresa, que es lo desconocido, la pasión, la piel... Es una decisión complicada que va a tener pendiente a lo largo de esta segunda temporada. Y además, los acontecimientos no le van a ayudar en nada.

-A usted, curtido en los escenarios, le habrá costado poco adaptarse al método de improvisación de los diálogos que utiliza esta serie, ¿no?
-La verdad es que me encuentro cómodo improvisando. Me lo paso bien, porque me gusta mucho esa forma de trabajar.

-Hay mucha gente que se ha sorprendido al descubrir otro Santi Millán menos gamberro...
-Probablemente, sí. Toda la gente que no me había visto hacer otro tipo de papel me habrá descubierto un registro más dramático.

-¿No se sienten un tanto despreciados por Tele 5 al haberse programado la serie en pleno verano, cuando hay menos audiencia?
-No tengo esa sensación, porque conozco el producto y nosotros lo hacemos como si fuera lo mejor que se está haciendo en televisión, cosa que además creo que es así. Si Tele 5 considerase la serie un producto menor, no la hubiera renovado, porque no hubiera apostado por ella y la hubiera cancelado. La lección que aprendimos fue la del año pasado: una de sus bazas fue estrenarla en verano, circunstancia que nos ayudó más que perjudicarnos. Y si ahora estamos aquí, muy probablemente haya sido por eso.

-¿Cuándo se le podrá ver trabajando en Catalunya?
-El 13 de septiembre vuelvo al teatro en el Club Capitol-Sala Pepe Rubianes de Barcelona con Santi Millán live. Voy a hacer una temporada allí, porque estuvimos en abril y nos fue muy bien. Quedamos tan contentos que hemos decidido retomar la función en septiembre.

-Resulta inevitable preguntarle a un barcelonés como usted cómo esta viviendo la deriva soberanista o independentista.
-Me parece perfecto que cada uno quiera ser lo que quiera ser. Creo que en eso no debe haber discusión. Si tú te sientes como te sientes... Yo creo que lo más interesante es que la deriva soberanista no va en contra de nadie. El problema es que hay veces que esa visión no se tiene desde el resto del Estado. Es simplemente un reafirmar lo que la gente siente y cree. No es no me siento español, sino me siento catalán. Y creo que contra eso no se puede ir.

-¿Significa eso que es partidario de que se reconozca a Catalunya el derecho a decidir su futuro y se convoque una consulta popular?
-Creo que sí. Que la gente pueda decidir sobre su vida y su futuro me parece tan básico...

-Y usted, ¿qué votaría si se celebrase un referendo sobre la independencia de Catalunya?
-Cuando hagan esa consulta y formulen la pregunta correspondiente, miraré a ver la respuesta.