LA OTRA BURBUJA

'Salvados' repasa la factura del despilfarro cultural en España

El periodista Jordi Évole muestra la larga lista de equipamientos a medio construir o vacíos de contenidos

'Cuando éramos cultos' recupera el debate de las inversiones públicas desmedidas en tiempos de crisis

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A. C. / Barcelona

Se dice que el arquitectoSantiago Calatrava dibujó en una servilleta un boceto mientras cenaba con el expresidente de laComunitat ValencianaFrancisco Camps. "Mira que proyecto tengo”, le dijo. Y de ahí nació laCiudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, que costó 1.300 millones de euros, se presupuestó en 300 y aún no se ha acabado de pagar.

La cultura sí que tiene un precio y el programaSalvadosdel periodistaJordi Évolelo ha demostrado este domingo por la noche.Cuando éramos cultosha analizado las consecuencias de laburbuja inmobiliariaen el mundo de la cultura: las administraciones invirtieron millones de euros en grandes teatros, auditorios y museos que, además de sobrepasar de largo los presupuestos iniciales, han quedado a medio construir o no albergan ningún evento cultural.

“La culpa no es de los arquitectos sino de lospolíticos¿Con un cheque en blanco que harías? Pues la obra de tu vida”, ha indicado el periodista deLa Voz de GaliciaManuel Cheda en referencia a la Ciudad de la cultura de Galicia que aprobó el expresidente de laXuntaManuel Fraga, que está sin terminar. La obra se presupuestó por 300 millones, por el momento cuesta 480 y el tope máximo era de 108,2 millones.

Edificios vacíos

Ante una librería con capacidad para un millón de libros pero con gran parte de las estanterías vacías, Évole ha buscado respuestas hablando conAnxo Lorenzo,secretario general de Cultura de la Xunta. “Ahora ya podemos derruir el equipamiento, así que tenemos que tirar hacia delante”, ha indicado a la vez que ha calificado de “anécdota” el hecho de que se acabarán las piedras procedentes de Galicia y las tuvieran que traer de Brasil para completar uno de los edificios.

Lorenzo también ha restado importancia a que el plan estratégico de la construcción se vaya a presentar 11 años después de que se colocará la primera piedra. “Fue una gran industria lo de las placas inaugurales en Galicia. Fraga inauguraba todo”, ha sostenido el músico, escritor y director de cine Antón Reixa.

Costes desmedidos  

La retahíla de construcciones faraónicas, desmedidas y sin un uso periódico es larga: laCiudad del Circo de Alcorcón, aún en obras, cuesta 120 millones de euros y tiene un sobrecoste del 40% respecto el presupuesto inicial. “Para construirla hubo que demoler una biblioteca y talar árboles”, ha recordado el periodista Pedro Vallín, quien ha lamentado que “todo el mundo quiere tener su Guggenheim en su ciudad”.

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Elauditorio de Torredembarracostó 4,5 millones y tampoco se ha acabado. ElPalacio de Congresos de Albacete, diseñado por Calatrava, costó 350 y laCiudad de la luz de Alicante, 300 y tiene una deuda de 190 millones. Ante tales cifras, los comentarios en Twitter han sido tan numerosos hasta el punto que elhashtagdel programa#cuandoeramoscultosha sidotrending topica nivel mundial enTwitter.

La “locura” por crear infraestructuras culturales también ha dejado un paisaje de edificios acabados, pero sin dinero para ponerlos en marcha. “No por falta de ideas sino porque no hay demanda”, ha explicado Vallín. Ante más hormigón y menos cultura, la diputada por Compromís a las Corts valencianasMònica Oltra, que se ha mostrado crítica con el gobierno del PP, ha zanjado la situación actual de burbuja cultural. “Tenemos grandes contenedores culturales, pero el contenido deja mucho que desear”.