tú y yo somos tres

Barraquismo horizontal

El billete de Ferran Monegal.

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Es una idea terroríficamente oportuna la que plantea este sainete silvestre, en forma de telecomedia, tituladaCon el culo al aire(A-3 TV): hundidos en la crisis, náufragos de la miseria económica más absoluta, una serie de criaturas se han ido a vivir al cámping porque ahí, en el bungaló o en la caravana, no se paga hipoteca y el alquiler es bajito. Visto desde la perspectiva de la arquitectura elitista, podríamos decir que hemos pasado de la cutre pobreza del inmueble en vertical (Aquí no hay quien viva, T-5), al barraquismo horizontal de la acampada baratita. Y contemplado el fenómeno desde la más estricta diacronía teatral, cabe reconocer que aquella idea queAntonio Buero Vallejomaterializó hace seis décadas bajo el títuloHistoria de una escalera, 60 años después ha sufrido en la tele una mutación tan inquietante como degenerativa. En este cámping que nos acaban de presentar, lo más interesante son los tipos, los personajes, que viven ahí. Al margen dePaco Tous, que hace de churrero ambulante y mantiene intacta su habitual, fresca y garbancera simpatía, cabe señalar la existencia de una pareja de cursis y perversos pijitos venidos a menos,exmillonetisarruinados, José LuisySonsoles, que tienen un Mercedes aparcado delante del bungaló, pero como no hay un duro para echarle gasolina tienen que acabar viajando en autobús. La peripecia existencial de toda esta pedrea humana de campistas es la que va a decidir la suerte de esta producción. Arrancó hace una semana de forma espectacular. Veremos. Pero parece que a nosotros, a la audiencia, en vista de la miseria que nos circunda, la idea de irnos todos al cámping nos subyuga.

EL ERROR DE MASCARELL .-Esta ceremonia de entrega de los Premis Gaudí que acaba de emitir TV-3 pasará a la historia como la gala que enfureció alconseller, o sea, que pasará a la posteridad en tono positivo porque hay una norma no escrita que dice que todo lo que incomoda a un político es señal de que es buenísimo. O sea, que el error del admiradoMascarellha sido de una ingenuidad superlativa: declaró que la gala no le había gustado «gens, gens, gens». ¡Ah! Actuó como un pardillo. Esa gala no era una cuestión de gusto -de gustar mas o gustar menos-, esa gala fue sencillamente unbunyolrelleno degagscutres sin gracia ninguna. Yo lo vi por TV-3 y fue una sonrojante sesión. Me han dicho que visto al natural fue aún más tremebundo.