tú y yo somos tres

Mourinho sin flor en el culo

Toni Albà dibujó la vida del portugués... ¡en el 2036! (TV-3). / TV-3

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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Se sigue confirmando la enorme utilidad de un pájaro comoMourinho. Como esto es un no parar deBarças-Madridsy deMadrids-Barças, la construcción de chirigotas sobre el técnico madridista da resultados televisivamente fabulosos y resulta una impagable manera de calentar y tensionar los partidos. EnCrackòvia(TV-3) acaban de estrenar una especie de comedieta de situación, unsketchlargo, que tiene como protagonista, naturalmente, aMourinho(Toni Albà), pero situado en el año 2036. O sea, un portugués anciano y arrugado que allá en Lisboa le cuenta batallitas a un motorista que le trae unapizza. ¡Ah! Mala vejez la que le pintan aMourinho. Veinticinco años después está el hombre todavía carcomido con la idea deGuardiola, rival al que no ha digerido. Dice, subsumido en un trauma muy profundo:«¡Guardiola tenía una flor en el culo! ¡Era como si Dios fuese del Barça!», y elpizzero(Xavier Serrano) flipaba. ¡Ah! Cruda situación existencial la del técnico portugués respecto del técnico catalán de Santpedor. Suele pasar entre los divos de cualquier especialidad. El excelenteTony Bennett, por ejemplo, siempre estuvo relegado a un segundo lugar mientras vivióFrank Sinatra. Le cabe aMourinho, eso sí, la inmensa satisfacción de ser pieza clave, insustituible, a la hora de construirshowstelevisivos que amenicen y calienten los partidos. Aunque sea a costa de molerle a palos, claro. Esta humorísticasitcom, ese viaje al futuro entre el técnico y elpizzero, va a continuar, es evidente. Al menos hasta el segundo partido de laChampions League entre el Barça y el Madrid, el 3 de mayo.

CURANDERO TOCÓN.-Ha seguido atentamenteMerceditas Milá esta semana (Diario de..., Cuatro) el caso de un chamán peruano que dice curar a señoras que estén embrujadas, o que sean víctimas de maleficosvudúsy martingalas similares. Su método consiste en desnudar inmediatamente a las pacientes, y meterles mano por todas partes. ¡Ah! El caso no es nuevo. Pillos, frescales y cafres los hay a puñados. Aquí lo televisivamente meditable es el papel de la reportera. Provista de cámara oculta se tuvo que someter a los tocamientos del pájaro, para luego poder mostrárnoslos. Hombre, en lugar de una humilde reportera, colaboradora, o quizá hasta becaria,debía haber sidoMerceditasla que afrontase ese papel. Al fin y al cabo, es su programa. Seguro que habría conseguido repuntes de audiencia bárbaros.