tú y yo somos tres

Palabras mayores

Palabras mayores. Artículo de Ferran Monegal.

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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Es interesante la estrategia que está diseñando A-3 TV. Apuesta decididamente por las teleseries para diferenciarse claramente de su gran cadena rival, Tele 5, que entiende la programación televisiva como una papilla homogénea revuelta en un contenedor. Ahora mismo, la cadena del grupo Planeta acaba de estrenar una nueva producción, factura inglesa, tituladaDownton Abbey. ¡Ah! Eso ya son palabras mayores en materia de teleseries. Se estrenó en Inglaterra en septiembre del 2010, con un presupuesto por capítulo de un millón de euros. Y efectivamente se notan. Es una producción excelente. Vestuario, tratamiento del color, realización e interpretación responden a esos parámetros que los británicos llamanhigh quality. La historia arranca con la noticia del hundimiento delTitanic, o sea, abril de 1912. El suceso conmociona la mansión de los condes deGratham, porque en el tremendo suceso muere el gran heredero de esta saga familiar. A partir de ahí la trama nos introduce en la soberbia mansiónDownton Abbey, y vamos conociendo a las criaturas que viven en ella, desde los ricos de las plantas principales, hasta los empleados de las plantas bajas y los sótanos. O sea, unsouvenir, unremember, a aquella exitosa serie, también británica, que aquí emitió TVE con el título deArriba y abajo. Del cuadro de intérpretes cabe destacar a la veterana actrizMaggie Smith, que encarna el papel deViolet, gran matriarca del clan, y que ya en el primer capítulo nos depara una escena deliciosa: llega el invento de la electricidad a su mansión, y ante aquella bárbara explosión lumínica ella queda aturdida, y acaba protegiéndose con el abanico para evitar ese intolerable«¡fulgor!». Estamos pues ante un estreno de primera, que nos acerca al modo de entender la tele, y la ficción, de países con parámetros de indiscutible calidad y talento.

ELISEU CLIMENT.-Desde el pasado 17 de febrero, la acción de unos pocos talibanes con poder ha conseguido erradicar de todo elPaís Valenciàla señal de TV-3. Honrosa gesta, sí señores. Con notable oportunidadXavier Bosch(Àgora, TV-3) invitó el otro día aEliseu Climent. Le preguntó: «¿Cuál es el pecado de TV-3 para que no pueda verse en Valencia?». YClimentcontestó:«Porque es en catalán. Y porque desde la guerra de successió nos quieren separar. Es una medida capitaneada básicamente por el señor Camps». Hombre, cabe la estrategia de mandarle unos trajes. Quizá surta efecto.