tú y yo somos tres

TVE aguanta... ¿hasta cuándo?

Ferran Monegal.

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Ahogada por el plan de Uteca (la unión de cadenas privadas), plan que aceptó el Gobierno sin rechistar, o sea, prácticamente desprovista de ingresos publicitarios, y sin haberse arbitrado un canon, un plan B, que garantice su supervivencia, TVE está sobreviviendo no obstante con unos índices de audiencia colosales. En casi todos los frentes, ya sea en el área de informativos o en el área de programas, lidera el ranking. Y lo lidera apostando, salvo pocas excepciones, por la calidad. Todavía le queda a TVE, por ejemplo, la profesionalidad, el empuje y la convicción de servicio público, como para seguir mandando sus reporteros a enseñarnos los conflictos de nuestro mundo, para que entendamos y sepamos lo que ocurre. La reportera Sagrario G. Mascaraque, por ejemplo, nos hablaba el otro día desde la tragedia de Haití, país que a un año del terremoto (250.000 víctimas) sucumbre ahora al apocalipsis del cólera (más de 100.000 contagiados). También hemos visto este fin de semana un excelente trabajo en Documentos TV (La 2) sobre la salida de las tropas de EEUU de Irak. Arrancaba así: «Después de siete años, las tropas norteamericanas se han marchado. Pero ahora vamos a contarles la historia de una ocupación, que los EEUU no quieren que conozcamos». O sea, y como diría Wyoming: «Ya conocen la noticia. Ahora les contaremos la verdad». Este documental ha sido producido y dirigido por Marc Sigsworth para el Channel 4 británico. Es decir, que también hay que saber comprar lo bueno que se hace en otras partes. Pero la pregunta sigue siendo: ¿hasta cuándo podrá aguantar TVE sin financiación? Soy consciente de que semejante pregunta, en estos momentos de crisis, es impopular. Pero soy todavía más consciente de que la mirada al mundo que nos dan las TV públicas no la podemos esperar del concepto de televisión-negocio de las privadas. O sea, y si nadie lo remedia, nos transformarán en seres cada vez más cegatos.

RODRÍGUEZ MENÉNDEZ, MANDANDO.- El culebrón de T-5 no para. Siguen con el delincuente que reside en Argentina. Y ya le hemos visto mandar y cuadrar a los de La noria, que empezaron fuertes y acabaron modositos, porque el pájaro amenazó con marcharse del plató de Buenos Aires. Alegó, desafiante, que su contrato con T-5 especificaba lo que le podían preguntar, y lo que no. ¡Ahh! El contrato. Eso es lo que me gustaría a mí que nos mostrasen.