20 oct 2020

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y cierre

¿Un 'Gran hermano' bajo tierra?

Nacho Para

Qué curioso: lo primero que han hecho llegar a los mineros atrapados bajo toneladas de roca en Chile ha sido una cámara de televisión y una Biblia. La Biblia, para rezar, y la cámara, para que el todo el mundo pueda ver el día a día del encierro. La CNN ya usa esas imágenes como cortinilla de continuidad: «Está pasando, lo estás viendo». En Malí, por contra, la sequía arrecia y miles de personas mueren sin cámaras que lo atestigüen. O sea, «está pasando, pero no lo estás viendo». Lo que vemos de Malí en la tele son los malos malísimos que secuestran a buenos buenísimos. Y hasta ahí llega la información.

Treinta y tres personas atrapadas a 688 metros de profundidad. Escribía ayer Abel Gilbert que Hollywood ya debía andar pergeñando un guión. Puede que la historia se convierta en película, pero la tele se adelantará. ¿Un Gran hermano bajo tierra? Antena 3 anuncia ya el estreno de su nuevo reality, El marco. Consiste en encerrar a parejas en 20 metros cuadrados sin poder salir, con una pantalla de plasma como único contacto con el exterior y una cámara fija emitiendo sus movimientos las 24 horas. Lo llaman el reality del siglo XXI, el reality 3.0. Nadie puede descartar que el reality 4.0 sea Atrapados en la mina. Y luego vendría Atrapados en la mina. VIP.

Vemos a los mineros en los telediarios y todo el mundo dice: «Pobre gente». Yo también, pero al mismo tiempo no dejo de preguntarme por qué es tan fácil enviar una Biblia a las profundidades de la tierra y tan difícil sacar a esa gente de ahí, por qué por donde entra Dios no puede salir un hombre. La tecnología permite hacer un agujero por el que entra una cámara para grabar al hombre para el que no encuentra solución. Nos cuentan con fanfarria que han acudido especialistas de la NASA, y me asalta otra duda: «¿Tardarían cuatro meses en sacarlos si los encerrados fueran del G-20?». Decía el escritor Manuel Vicent en Tinduf: «Si se apagan las cámaras, llegará el olvido». En el Sáhara Occidental solo se encienden ocasionalmente cuando Aminetu Haidar levanta la voz o cuando, como anteayer, 11 activistas españoles son golpeados y detenidos. Luego, volverán a apagarse y de nuevo los activistas saharauis, los mineros chilenos y los pastores malienses se sumirán en las tinieblas de la indiferencia. O aún peor, inspirarán nuevos reality, burdos sucedáneos de la realidad que nos quieren ocultar.