y cierre

Rosa Maria Calaf

Rosa Maria Calaf, que trabajó en TVE durante 36 años.

Rosa Maria Calaf, que trabajó en TVE durante 36 años.

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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Qué bueno recuperar aRosa Maria Calaf. Lo hizo el pasado fin de semana RNE. Fueron losescuchantesdel programaNo es un día cualquiera, edición verano los que bombardearon a la radio preguntando dónde estaba la maestra del periodismo. El domingo por la mañana, ahí la tenían, en antena, en una gozada de entrevista en la que ni las preguntas deCarles Mesani las respuestas deCalafconocieron la palabra censura. Ambos hablaron, y mucho, del ERE de TVE, ese decreto por el que los ejecutivos dela casadecidieron que a partir de una edad uno ya no servía.«En esa sociedad se desprecia la experiencia y eso es muy serio», criticó la veterana periodista, que después de 36 años en TVE (la mayoría, como corresponsal), recogió la pasada Navidad sus bártulos de Pekín, la última plaza en la que toreó, y empezó una jubilación no deseada. Tampoco se cortó la entrevistada cuando calificó de«tremendo» el hecho de que TVE tenga pensado desplazarEn portada(espacio de grandes reportajes de producción propia) al canal 24 horas.

Calaffue elegante, como siempre, pero no tuvo pelos en la lengua a la hora de dibujar el actual panorama televisivo, dominado por las prisas de unos jefes que no conceden a sus reporteros el tiempo suficiente para analizar lo que está pasando en el mundo.«Vivimos en la cultura de los titulares, todo es efímero. Las cartas son SMS y los periódicos parecen blogs», criticóCalaf tras dejar claro que la tecnología tiene que usarse al servicio de la información y no al revés.

Defensora a ultranza de la honestidad y la ética, la veterana corresponsal aseguró que en el 90% de las veces que vemos a un reportero con chaleco antibalas o velo (en el caso de las mujeres) es decoración pura. No resulta necesario, pero se usa. «Se está desinformando, porque se incrementa la sensación de tensión», continuó.

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Qué mal está la vocación periodística. Y qué bien lo explicóCalaf asegurando que en el actual modelo social (en el que la tele tiene mucho que decir) el éxito ya no es sinónimo de excelencia ni de esfuerzo. ¿De qué es, pues? De lucimiento personal.

Calaf, que preside el Centre Internacional de Premsa de Barcelona, sigue viajando por el mundo y visitando facultades de Periodismo, que la reciben con aplausos. Ella, afirma, continúa aprendiendo. Nosotros, mientras, la seguimos echando de menos.