DETENIDOS POR LA GUARDIA CIVIL

Viaje al pueblo que más odian los nazis españoles

Seguidores madrileños de Hitler protagonizan actos vandálicos en Castrillo Mota de Judíos, un pueblo de Burgos con 56 vecinos, desde que eliminó el "apellido" de Matajudíos

Viaje al pueblo que más odian los nazis españoles
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Luis Rendueles
Luis Rendueles

Redactor

Especialista en sucesos, investigación

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Vanesa Lozano
Vanesa Lozano

Redactora

Especialista en Sucesos

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Es un pueblo lleno de historia, con pocos vecinos. En 2014, los habitantes de Castrillo Mota de Judíos, en la provincia de Burgos, decidieron en referéndum acabar con un malentendido antisemita. Eliminaron el apellido Matajudíos y recuperaron el original, Mota de Judíos. Desde entonces, han sufrido decenas de amenazas, insultos y siete ataques de neonazis españoles, casi todos llegados en coche y de madrugada desde Madrid.

Los últimos tres antisemitas españoles, detenidos por la Guardia Civil, responden a un perfil curioso: dos hombres y una mujer, todos mayores de 30 años, de clase acomodada, con buenos trabajos durante el día e incluso una plantación de marihuana en casa de uno de ellos, como ha sabido CASO ABIERTO, el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica. Uno de los arrestados, residente en la localidad madrileña de Las Rozas, es seguidor en Facebook de un grupo llamado "Christians against Israel" (Cristianos contra Israel).

"Alcalde vendido al judío"

En la puerta del ayuntamiento de Castrillo Mota de Judíos, frente a la antigua sede de la inquisición, los nazis escribieron: "Alcalde vendido al judío asesino". A la entrada del pueblo, cambiaron el nombre por el apellido antisemita "Castrillo Matajudíos".

El alcalde es Lorenzo Rodríguez, de Ciudadanos. Explica el origen del apellido racista del pueblo. "El año 1035, Fernando I Castilla obligó a los judíos a marcharse de Castrojeriz. Entonces se instalaron aquí, en el cerro de La Mota, y el poblado se llamó Castrillo Mota de Judíos, pero en el siglo XVI pasa a llamarse Castrillo Matajudíos".

Lorenzo Rodríguez, alcalde de Castrillo Mota de Judíos. / CASO ABIERTO

El cambio de nombre, explica, tuvo que ver con un músico y gloria local, Antonio de Cabezón, músico de cámara de Carlos V y Felipe II. En su testamento, en 1566, De Cabezón escribió que había nacido en Matajudíos, quizás quiso darse caché o evitar malos entendidos, eran tiempos de persecuciones contra los judíos.

Franco y Fraga

El malentendido se prolongó ya en el siglo XX, con Manuel Fraga como ministro franquista en el año 1964. Entonces, se celebraba el cuarto centenario de la muerte del músico y Francisco Franco presidía la organización del acto. De cara al evento, su ministro de Información y Turismo decidió rebautizar el pueblo como Castrillo de Cabezón, pero la modificación no llegó a tramitarse correctamente y, un año después, la localidad recuperó su apellido antisemita, volvían a ser Matajudíos.

Todo se arregló en las urnas, en 2014, recuperando el nombre original por votación popular, pero entonces llegaron los neonazis españoles, castizos, madrileños. Primero fueron militantes del MSR (Movimiento Social Republicano) con la excusa de la causa palestina. Dos hombres están acusados de pintar con spray, el 1 de mayo de 2016, sobre los letreros que dan acceso a Castrillo Mota de Judíos. Jugando con las letras, cambiaron el nombre del pueblo por "Castrillo Matajudíos" y acompañaron su grafiti con una cruz céltica, utilizada de forma habitual por grupos de extrema derecha.

Falange y Democracia Nacional

La Guardia Civil los detuvo poco después, junto a las ruinas de una antigua estación de servicio de la A-1, cuando acababan de vandalizar uno de sus muros con la frase: "Defendemos Europa". Llevaban con ellos 8 botes de pintura, dos paquetes de pegatinas del MSR y felicitaciones navideñas del mismo movimiento, según la documentación del caso a la que ha accedido CASO ABIERTO.

Los dos hombres están en libertad a la espera de juicio, que se celebrará en la Audiencia de Burgos. El fiscal pide 30 meses de prisión para cada ambos. Uno de los acusados concurrió a las elecciones de 2003 a las Cortes de Castilla y León por Salamanca con La Falange y, posteriormente, a las de 2007 en las listas de Tardajos (Burgos) con el partido de extrema derecha Democracia Nacional.

Más violencia

En 2020 y 2021 aparecieron nuevas pintadas en Castrillo, hasta que ocurrió el incidente más grave: "Un vecino iba a su bodega, serían las diez y media de la noche", recuerdan el alcalde y su segundo, Agustín. Entonces vio arder un contenedor de metal. "Tuvimos suerte, porque no prendió la llama, si hubiera sido de plástico, habría prendido y habría sido una catástrofe. Esta gente nunca había venido tan pronto, siempre venían de noche cerrada", recuerdan. Fuentes de la Guardia Civil lo explican así: "habían dado un salto porque habían quemado ya mobiliario urbano, estaban subiendo el nivel de violencia".

Los últimos ataques fueron en el verano de 2021 y el invierno de 2022. Pintadas en el pueblo, intentos de quemar la bandera local, en la que aparece la estrella de David. Sus autores fueron detenidos a principios de octubre por la Guardia Civil. Y sus perfiles son sorprendentes. Dos hombres y una mujer, vecinos de localidades acomodadas de las afueras de Madrid (Las Rozas y Algete). Todos mayores de 30 años, con buenos empleos. Uno de ellos, incluso, con una pequeña plantación de marihuana indoor dentro de su chalet.

Plantación de marihuana hallada por la Guardia Civil en casa de uno de los nazis. / CASO ABIERTO

"Apreciamos una contradicción clara en estas personas", explica un oficial de la Jefatura de Información de la Guardia Civil. "Son gente con sus trabajos y sus vidas estables. Los hechos delictivos que cometían tenían lugar siempre fuera de su horario laboral, en domingos, puentes festivos o días de vacaciones. Se consideran parte de una raza pura, superior. Hitler es el líder supremo, defienden la pureza de raza, sin embargo tienen una plantación de marihuana en una de sus casas", añade.

Otros cinco ataques

Estos tres nazis viajaron a Castrillo Mota de Judíos expresamente para cometer esos actos vandálicos. Ni siquiera se habían puesto nombre como grupo. Están acusados de otros cinco ataques antisemitas en Madrid: dos de ellos en el cementerio judío de Hoyo de Manzanares, en cuyas paredes escribieron consignas negando el Holocausto, como "Holocuento". También, mensajes de odio: "juden bueno, juden muerto", "puta Israel".

El resto de los ataques se produjeron en la sinagoga de Villanueva de la Cañada, en el Centro Cultural Judío de Alcobendas y en el cementerio de La Almudena. En todos hicieron pintadas antisemitas, incluyendo una en la que insultaban al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.

El análisis caligráfico de las pintadas permitió establecer que el autor era siempre era el mismo, su escritura tiene rasgos característicos en las grafías. En casa de uno de los detenidos, en Las Rozas, encontraron los sprays. Los tres nazis tenían además, tres armas Taser (una de ellas simulaba ser un teléfono móvil) y una pistola de de aire comprimido, además de bastante material gráfico y literario de su causa.

Contra Florentino Pérez

Guardaban desde un ejemplar de Mein Kampf hasta libros sobre Mussolini, pero sobre todo muchas pegatinas y gadgets nazis y bufandas de fútbol. También insultos a los judíos con el rostro de Ana Frank y varias insignias con mensajes contra Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, que expulsó a los Ultra Sur del estadio Bernabéu.

Los nazis detenidos tenían pegatinas a favor de Franco y en contra de Florentino Pérez. / CASO ABIERTO

La Guardia Civil investiga ahora si los tres nazis españoles tenían conexiones con el extranjero. No habían puesto nombre a su grupo, ni tampoco trataban con ultras españoles como Bastión Frontal. No tenían anotaciones sobre futuros objetivos de ataque, ni tampoco parecían tener "grandes inquietudes intelectuales", explican fuentes de la investigación, que no han encontrado en los ordenadores de los nazis manifiestos ni panfletos mínimamente desarrollados.

Los nazis madrileños no tenían grandes "inquietudes intelectuales", según la Guardia Civil. En una pintada escribieron mal el nombre del campo de concentración de Auschwitz

De hecho, en una de las pintadas realizadas en Castrillo Mota de Judíos, el nazi se equivocó y escribió mal el nombre del campo de concentración de Auschwitz. Pintó con su spray negro "Auswitch" y volvió a su casa y a su trabajo en Madrid.

Un agente de la Guardia Civil examina una de las pintadas nazis en el pueblo de Burgos. / CASO ABIERTO

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Después de la operación 'Perinola - Lienzo' de la Guardia Civil, los vecinos vuelven a vivir tranquilos. Las calles y los alrededores muestran los restos del poblado judío, la iglesia de San Esteban y varios pilares de la antigua sinagoga. El 8 de noviembre se inaugurará un memorial de la historia judía del pueblo.

El alcalde no piensa "paralizarse" y tiene proyectos para dar a conocer la historia del pueblo, muy cercano al camino de Santiago. De momento, ya hay dos niños más en las calles de Castrillo Mota de Judíos, el doble de los que había antes de recuperar el nombre original. Han venido con sus padres después de las pintadas. Son judíos, y sienten que están en casa.