Investigación

'El Piojo' y su hermano eran "presos de confianza" hasta que se fugaron

  • El equipo de la cárcel de Valdemoro los había nombrado "ordenanzas" del módulo donde cumplían condena
  • Garantizaban la paz en la zona más conflictiva de la prisión a cambio de más libertad de movimientos
’El Piojo’, en una imagen que colgó en redes sociales.

’El Piojo’, en una imagen que colgó en redes sociales.

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Jonathan Moñiz, alias 'El Piojo', y su hermano Miguel Ángel, alias 'El Negro', eran dos "presos de confianza" del módulo 9 de la cárcel de Valdemoro (Madrid)... hasta la tarde del 5 de diciembre, cuando se fugaron. Fuentes de la prisión madrileña revelaron a EL PERIÓDICO que los hermanos Moñiz, integrantes de una banda de atracadores y butroneros, habían sido elegidos por los responsables de la cárcel como "ordenanzas" del módulo 9, donde conviven unos 80 presos. "Es el módulo más conflictivo de la prisión, hay muchos traficantes de droga, algunos lo llaman La Cañada Real", en alusión al poblado madrileño conocido por ser un supermercado de la droga.

"'El Piojo' y su hermano fueron elegidos ordenanzas por el equipo técnico de la cárcel", explica un funcionario de Valdemoro. Un ordenanza, antes conocido como "gavetero", es un preso que ayuda a los funcionarios a mantener el orden, evitar peleas, cumplir las normas, que las celdas y patios estén limpios... Un grupo formado, entre otros, por una trabajadora social, psicólogo y un jefe de servicio eligió al 'Piojo' y su hermano mayor como ordenanzas poco después de que llegaran a la cárcel madrileña.

Presos con carisma

En lugares como el módulo 9 de la cárcel de Valdemoro hay dos funcionarios de prisiones. Solo uno de ellos tiene contacto directo, físico, con los presos. De ahí la importancia de contar con estos ordenanzas, presos que hacen de intermediarios con los funcionarios y otros reclusos y "ayudan a que la vida en el módulo sea relativamente tranquila", explica un veterano funcionario de prisiones. "Por eso es importante a veces que sean presos con carisma, con ascendente sobre los demás", añade. A cambio, los ordenanzas obtienen "más libertad de movimientos para ir a por material, subir, bajar..." y "más flexibilidad" en prisión. Si protagonizan algún incidente con los funcionarios, pierden su condición de confianza. En el caso de El Piojo y su hermano, ambos tenían un comportamiento ejemplar, obedecían a los funcionarios y pasaban la mayor parte del tiempo "haciendo puzles", según las fuentes penitenciarias.

Esa condición de presos de confianza explicaría que 'El Piojo' y su hermano pudieran preparar la fuga que cometieron el sábado 5 de diciembre. La investigación abierta por Prisiones ha descubierto que se fabricaron una copia de la llave del cuarto de maletas de su módulo, donde se guarda ropa y otros enseres de los presos que no caben en las celdas. También, que estuvieron serrando uno de los barrotes de ese cuarto durante días sin ser detectados. "Parece que hicieron una copia de la llave en aluminio, una vez dentro, serraron uno de los barrotes, que sí es acero del bueno, hasta que saltó el cemento de la ventana y rompieron a patadas el resto". Los fugitivos, que iban acompañados de un tercer recluso, saltaron entonces de tejado en tejado hasta llegar sin más obstáculos al primer muro de la cárcel, que también superaron después de dejar objetos que les habían ayudado, como sábanas y una mochila.

'Microondas'

Tras superar el primer muro, quedaron en un pasillo donde sí hay un sistema de alarmas que los funcionarios llaman 'microondas'. Fuentes penitenciarias explicaron a EL PERIÓDICO que esa alarma sonó en el cuarto de guardia, una garita dentro de prisión donde vigilan dos guardias civiles. Los guardias no respondieron a esa alarma por motivos desconocidos. Funcionarios de Valdemoro explican que "es un sistema obsoleto, las cámaras son en blanco y negro y los 'microondas' saltan la alarma todo el tiempo. Por palomas, por gatos, hasta por bolsas de plástico que se lleva el viento" y no descartan que los guardias civiles pensaran que se trataba de otra falsa alarma.

'El Piojo' y su hermano Miguel Ángel, curtidos en atracos y fugas, también en gimnasios, subieron a pulso al segundo muro. El tercer recluso no pudo hacerlo. Un funcionario de prisiones que trabajaba en la torre de vigilancia detectó un movimiento y avisó a los guardias civiles que, esta vez sí, acudieron al pasillo entre los muros y lo detuvieron. Los dos ordenanzas saltaron al otro lado, donde los esperaba al menos un coche para completar su fuga.

Ventorro de la Puñalá

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La investigación sobre la fuga sigue abierta. La policía y la guardia civil intentan dar con 'El Piojo' y su hermano. No será fácil. Criado en el poblado chabolista llamado Ventorro de la Puñalá, al sur de Madrid, Jonathan es el pequeño de siete hermanos y aprendió a conducir con siete años cuando era todavía muy poca cosa, "un piojo". Comenzó muy pronto su carrera como delincuente y pasó a ser cotizado alunicero (atracador de tiendas y joyerías empotrando un coche contra el cristal). Amante de los coches de lujo, el motocross y las prostitutas, tiene un hijo de 10 años con otra conocida delincuente y relaciones públicas de la noche madrileña, Jetzabel alias 'La Tata', que cumple condena en la cárcel de mujeres de Meco.

Los investigadores buscan a 'El Piojo' en varios puntos de la provincia de Toledo, donde se movía antes de ser detenido en 2018 por la Guardia Civil por el atraco y secuestro de un joyero. Cuando los agentes fueron a por él a su chalet de Ontígona, herido de bala, fue capaz de esconderse en el hueco de una alcantarilla. Fue su detención número 50.