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EL TESTIMONIO DE SU HERMANO

El detenido por el crimen de Laura Luelmo quería trasladarse a Catalunya y empezar una "nueva vida"

Bernardo Montoya se mostró arrepentido cuando salió de prisión después de 20 años y anunció sus planes a su familia

Cuando era joven, trabajó como albañil y limpiando playas en Barcelona. En la cárcel aprendió el oficio de soldador

Vanesa Lozano

Bernardo Montoya, detenido como sospechoso del asesinato de Laura Luelmo en Huelva.

Bernardo Montoya, detenido como sospechoso del asesinato de Laura Luelmo en Huelva.

"Dijo que quería empezar de nuevo, esta vez de verdad, que iba a buscar trabajo y hacer vida normal. Quería venirse a Catalunya, donde vivimos gran parte de su familia". Lo explica uno de los ocho hermanos de Bernardo Montoya, el detenido por el crimen de Laura Luelmo, la profesora de 26 años hallada muerta en El Campillo (Huelva). El hombre, que visitó a su hermano cuando salió de prisión el pasado mes de octubre y se instaló en la localidad onubense, no da crédito a que este pudiera acabar con la vida de la joven: "Ha tenido mala vida por culpa de las drogas, cometió errores, pero estaba recuperándose. Me dijo: 'nunca volvería a hacer lo que hice'". [Sigue las últimas noticias sobre el crimen de Laura Luelmo en directo.]

Lo que hizo Bernardo fue asesinar a una anciana de 81 años en Cortegana (Huelva) en 1995 después de que esta le denunciara por robarle. Cumplió 17 años y 9 meses de cárcel y cuando salió, en 2015, cometió dos robos con violencia por los que le impusieron 2 años y 10 meses de prisión. Allí aprendió un oficio: el de soldador, con el que pretendía ganarse la vida a partir de ahora, según cuenta su hermano, que recuerda cómo hace años Bernardo ya probó suerte una temporada en Catalunya, junto a su familia: "Estuvo limpiando playas en Barcelona y también trabajó como albañil durante un tiempo".

De Badajoz a Huelva y Catalunya

Bernardo y su familia llegaron a Cortegana desde Badajoz, de donde proceden, hace más de veinte años, según explica su familiar, pero la mayoría de sus hermanos se trasladaron a Catalunya en busca de una vida mejor. "Mis hermanos Bernardo y Luciano se quedaron en Huelva, con mis abuelos y con mi padre, entre otros familiares. Son buenas personas, pero se metieron en problemas", afirma el hombre, que prefiere preservar su identidad por temor a represalias: "Los Montoya somos una familia normal, pero en algunos pueblos, sobre todo de Huelva, nos miran distinto por lo que hicieron mis hermanos, a pesar de que ya pagaron en la cárcel por sus delitos y también tienen derecho a reinsertarse", añade.

Su hermano Bernardo, asegura, lo estaba intentando: "Se había instalado en la casa que tienen mis padres en El Campillo y todavía no tenía trabajo, pero iba todos los días a comer a casa de mi padre, en Cortegana, a 88 kilómetros, y volvía a El Campillo por la noche". Le cuesta pensar que Bernardo sea el asesino de Laura, aunque "si se desmuestra con pruebas que lo es, me daría mucha pena, pero que lo pague. Esa chica, Laura, podría ser mi hermana o alguno de mis hijos, siento lo que le ha pasado de corazón", concluye.