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El colapso en Cádiz obliga a decenas de inmigrantes a dormir al raso en un barco

La oleada de pateras satura los servicios y desborda a los voluntarios y las fuerzas de seguridad

Julia Camacho

Varios de los inmigrantes rescatados en El Estrecho de Gibraltar que permanecen en el buque María Zambrano del puerto de Algeciras.

Varios de los inmigrantes rescatados en El Estrecho de Gibraltar que permanecen en el buque María Zambrano del puerto de Algeciras. / A Carrasco Ragel

El narcotráfico no es el único dolor de cabeza de las fuerzas de seguridad en el Campo de Gibraltar, que en calidad de frontera natural entre Europa y África suma la ola migratoria. El goteo continuo en las últimas horas, con más de 300 inmigrantes rescatados solo este miércoles a bordo de 24 pateras, ha colapsado todas las instalaciones, tanto las de acogida como las de identificación. Y los efectos se notan en ambas partes: voluntarios agentes agotados tras semanas sin descanso para atender a los recién llegados, y migrantes apiñados o durmiendo al raso en un barco amarrado al puerto de Algeciras ante la falta de espacio para recibirlos en tierra. A eso se suma la denuncia de la desaparición de 10 inmigrantes en el Mediterráneo tras pasar varios días a la deriva frente a las costas de Alhucemas.

Voluntarios y cuerpos de seguridad denuncian que la situación, con más de 1.600 inmigrantes contabilizados desde el pasado viernes, es “caótica”, y ha bloqueado el sistema de extranjería al tener unos recursos humanos y materiales insuficientes. La muestra es el 'María Zambrano', el buque de Salvamento Marítimo reconvertido en improvisado centro de recepción de los inmigrantes que intentan alcanzar irregularmente suelo español.

El lunes, 200 personas no llegaron siquiera a desembarcar porque tanto los pabellones de la provincia, habilitados de emergencia, como los centros de acogida y las comisarías estaban repletas y sin personal suficiente para atenderlos.

Los migrantes fueron bajando a medida que se "desatascaban" esas instalaciones con el envío a otras provincias andaluzas y el Gobierno anunciaba un plan de choque para dispensar una “acogida digna”. Sin embargo, la llegada de pateras se produjo a mayor velocidad. El martes otros 50 inmigrantes pasaron la noche en el barco a la espera de un hueco en tierra. Primero en comisaría o las dependencias habilitadas para iniciar su identificación y el expediente de devolución, y luego a un lugar donde acomodarse temporalmente. Este miércoles la situación se ha repetido, y con el aluvión de pateras, otro centenar de personas ha pasado a alojarse en el buque.

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