Salud sexo-afectiva
Más redes, menos sexo: así está matando el 'scroll' infinito el deseo sexual en las parejas
Según una nueva investigación psiquiátrica llevada a cabo en España, el uso intensivo de pantallas roba tiempo, atención y expectativas de placer que antes se ponían en las relaciones carnales
La falta de educación sexual y el fácil acceso al porno disparan el 'sexbullying'
La adicción a las pantallas se suma al alcohol y a las drogas en las consultas de Atención Primaria

Una pareja usa sus teléfonos en la cama. / 123RF

El impacto de las redes sociales y los teléfonos móviles en los hábitos sexuales de la población ha sido estudiado profusamente desde el punto de vista del 'sexting', el cibersexo y la adicción al porno. Las posibilidades que las pantallas ofrecen para tener relaciones de carácter virtual han trastocado la sexualidad de millones de usuarios abriéndoles a experiencias que el sexo presencial nunca habría podido brindarles, algunas enriquecedoras y otras no tan satisfactorias.
Ahora, una investigación llevada a cabo por científicos españoles ha hurgado en la conexión que hay entre el uso intensivo de redes sociales y la salud sexual de la población y ha llegado a una conclusión que deja a las plataformas digitales a la altura del mayor antídoto contra el deseo carnal. Según este trabajo, la adicción a las redes podría estar directamente relacionada con la caída de apetito sexual que padecen hoy muchas personas.
Menos deseo sexual
El estudio ‘El impacto de la adicción a las redes sociales en el deseo sexual’, elaborado por médicos y psiquiatras de los hospitales Carlos III e Infanta Leonor de Madrid y las universidades de Alcalá de Henares y Pontificia de Comillas, y publicado recientemente en la revista científica internacional BMC Psychology, ha analizado la actividad sexual más de medio millar de personas de distintos perfiles poniendo el foco en la relación que mantienen con las redes sociales. La investigación ha observado que aquellos que mantienen un uso más intensivo de plataformas digitales, rayando a veces en cuadros de adicción, manifiestan un menor deseo de sexo. Esta merma del apetito carnal es especialmente llamativa entre personas con pareja estable.
La imagen es habitual en infinidad de alcobas y constituye casi una seña de identidad de nuestro tiempo: antes de apagar la luz e irse a dormir, una pareja reposa tumbada sobre la cama con los ojos clavados en sendas pantallas iluminadas y con los dedos haciendo 'scroll' sobre ellas con fruición. “El uso problemático o adictivo de las redes sociales puede socavar el deseo sexual a través de mecanismos que implican una menor intimidad, menos atención en la pareja y cambios en los hábitos diarios”, avisa el estudio.
Intimidad compartida
La conexión entre más horas dedicadas a la vida digital y menos a la analógica (incluida la vida sexual) es casi intuitiva. “Un mayor tiempo en plataformas digitales reduce las oportunidades de intimidad compartida, descanso suficiente y conexión emocional, factores que facilitan el deseo”, reconoce el propio informe. Pero la psiquiatra Rosa Molina-Ruiz, coautora de esta investigación, va más allá y ofrece claves de tipo neurológico a esa relación entre la adicción a las pantallas y la caída del deseo sexual. “Al final, las redes no solo compiten por nuestro tiempo, también compiten por nuestra atención e inciden en el sistema de recompensa de nuestro cerebro”, advierte.
Las redes no solo compiten por nuestro tiempo, también compiten por nuestra atención e inciden en el sistema de recompensa de nuestro cerebro
La alusión al mecanismo de recompensa del sistema nervioso no es azarosa: “Las redes están diseñadas para explotar lo que en psiquiatría se conoce como ‘refuerzo intermitente’: la expectativa de encontrar un contenido que nos sorprenda más que el anterior nos mantiene enganchados haciendo 'scroll' sin parar, como si estuviéramos ante una máquina tragaperras. Esa descarga de dopamina produce un placer que, si no hubiera pantallas en la habitación, tal vez buscaríamos en el sexo, que de este modo pasa a un segundo plano”, explica la psiquiatra y divulgadora.
La doctora Molina-Ruiz, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, subraya que esta investigación no establece una relación causal entre la adicción a las redes y la caída del deseo sexual, sino que se limita a observar la relación que hay entre ambos fenómenos. Sin embargo, desde la sexología recogen el guante y encuentran plausible esta teoría.
“El uso extremo de redes sociales es nefasto para la salud mental de las personas, es lógico pensar que también lo sea para la salud sexual. No solo nos roban tiempo y atención, también inciden en nuestras expectativas sexuales proyectando ideales inalcanzables y generando frustración”, observa Rafael Ballester, catedrático de Psicología de la Universitat Jaume I y coordinador del grupo de investigación de salud sexual Salusex. “Las pantallas nos hacen cada vez más individualistas y solitarios. Cada vez hay más gente que prefiere masturbarse viendo porno y haciendo 'sexting' a mantener relaciones sexuales con su pareja”, añade el especialista.
El uso extremo de redes sociales es nefasto para la salud mental y sexual. No solo nos roban tiempo y atención, también inciden en nuestras expectativas sexuales proyectando ideales inalcanzables y generando frustración
Peor sexo
La última encuesta nacional de salud sexual elaborada por el Ministerio de Sanidad, de 2025, destacaba que en los últimos 15 años ha caído ocho puntos el porcentaje de personas que declaran tener una vida sexual satisfactoria (del 85% al 77%), y el sondeo sobre hábitos sexuales publicado por el CIS el pasado marzo destacaba que el 16,3% de la población ha dejado de tener sexo “por falta de deseo”, una opción cada vez más mayoritaria, pero Jesús Rodríguez, director del Instituto Sexológico Murciano, se resiste a vincular esa caída del apetito sexual con las pantallas. “Puede que nos roben tiempo que antes dedicábamos a atender a la pareja, pero también han permitido a mucha gente tener relaciones virtuales a distancia”, distingue.
En opinión de este especialista, el gran peligro de las redes sociales en materia sexual es tipo informativo. “La gente usa las redes cada vez más para autodiagnosticarse, lo sufro casi a diario en la consulta, y esto es muy peligroso, porque no todo lo que se dice en las plataformas es verdadero”, advierte. “No solo falta educación sexual, también falta mucha educación digital para aprender a usar estos dispositivos y que no incidan en la experiencia íntima de las personas”, concluye Rafael Ballester.
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