Entrevista

Ekaitz Cancela: "A los 'millenials' no les gusta el capitalismo"

El periodista e investigador tecnológico vasco presenta 'Utopías Digitales', libro en el que plantea alternativas al modelo de extractivismo digital de Silicon Valley

Ekaitz Cancela, investigador tecnológico y autor del libro 'Utopías Digitales'

Ekaitz Cancela, investigador tecnológico y autor del libro 'Utopías Digitales' / Jordi Otix

Carles Planas Bou

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¿Es posible vivir sin Google, Amazon, Facebook y Apple? ¿Reapropiarse de la tecnología para usarla para el bien común? ¿Imaginar el fin del capitalismo? El periodista e investigador tecnológico Ekaitz Cancela (Barakaldo, 1993) cree que sí. "Las utopías son la materia prima de las alternativas", apunta en su última colección de ensayos 'Utopías digitales' (Verso Libros).

Cancela es editor de la plataforma de curación de contenido 'The Syllabus', impulsada por el intelectual bielorruso Evgeny Morozov, y doctorando sobre la transformación del Estado en la era digital en el grupo Tecnopolítica del CNSC/IN3 de la UOC. Atiende a EL PERIÓDICO antes de la presentación de su obra en Barcelona.

Habla del 'Homo Davos' como representación de la falsa imagen de democracia tecnológica en la que vivimos. ¿De qué se trata?

'Homo Davos' refleja tres tipos de sujeto en la era digital. Es un trabajador precario, explotado y auditado constantemente por por tecnologías. Es el consumidor soberano neoliberal que sólo puede descubrir cosas nuevas a través de plataformas digitales: nuevas parejas en Tinder, nuevas películas en Netflix y nuevas canciones en Spotify. Es el emprendedor que desarrolla soluciones creativas con un fin productivo, que crea una startup, pero que para obtener dinero de fondos de capital riesgo necesita un modelo de negocio, que siempre es la extracción de datos.

Es el paradigma que han establecido las élites y que difumina toda creatividad de los sujetos, pues somete la imaginación al mercado, en lugar de colectivizar esa imaginación para llegar a escenarios distintos para solucionar problemas comunes. Silicon Valley se presenta como la única vanguardia intelectual y creativa, cuando en realidad lo que hace es eliminar las vanguardias que salen de fuera del mercado.

"Silicon Valley elimina las vanguardias que salen de fuera del mercado"

Un Silicon Valley que ha convertido todas las experiencias de nuestra vida en algo que comercializar en el mercado digital, en el que competimos con los demás con el objetivo final de buscar la viralidad...

Solo podemos relacionarnos con los demás mediante una condición económica, es algo propio del neoliberalismo. El neoliberalismo es incapaz de tener una teoría que no sea económica. Y cuando empiezas a ver lo que hay fuera del mercado, esas esferas a las que nunca dio respuesta, por ahí es donde creo que se pueden pensar alternativas.

Lo estamos viendo con la eclosión de la inteligencia artificial. Microsoft ya la está integrando en todos sus servicios prometiendo acelerar la productividad. Haremos más cosas más rápido, pero ¿tendremos más tiempo libre o aumentará la explotación laboral?

Es una contradicción que ni los capitalistas saben responder. El capitalismo necesita aumentar la productividad, pero su historia es también la de la crisis de la productividad. Antes, la gente tenía más conciencia de trabajador, no quería iniciar un proceso comunista, sino tener mejores condiciones. Ahora se dice que lo digital ha eliminado la conciencia de clase, pero lo que ha eliminado son las ganas de trabajar en esta sociedad. La ansiedad, la distracción, la tristeza están determinadas por esa condición digital.

"Con ChatGPT no tendremos más tiempo para ser libres, sino para hacer la misma mierda con más producción"

Con la IA, la gente se da cuenta de que aumentar la productividad no tiene mucho sentido porque hacer más con menos está derivando en unas cuotas de irracionalidad tremendas. Con ChatGPT vemos que no se automatizan tareas para tener más tiempo para ser libre y pensar mejor, sino para que puedas hacer la misma mierda de antes pero a una tasa de producción mucho mayor. No tenemos conciencia de clase, pero otra cosa se está despertando. Los 'millenials' están interiorizando que no les gusta el capitalismo. No porque estén absorbidos por propaganda comunista, sino porque sus condiciones materiales han entrado en contradicción con las relaciones de producción digital.

"Lo digital no ha eliminado la conciencia de clase, sino las ganas de trabajar en esta sociedad"

Las plataformas también han atomizado las sociedades, reduciendo todos los grandes problemas estructurales de la sociedad a una cuestión subjetiva. Así, parece que el cambio climático es responsabilidad de si reciclamos más o menos en casa. ¿Ha logrado eso erosionar nuestra capacidad de acción colectiva?

Esto lo genera el neoliberalismo. Las palabras de Margaret Thatcher ("La sociedad no existe. Hay individuos, hombres y mujeres y hay familias") son una loa al individualismo que se usa para eliminar la sindicalización. Una loa a una sociedad individualizada y que deposita más esfuerzo mental en las mercancías de consumo que en pensar sobre sus condiciones materiales.

Facebook se llama red social. Viene a solucionar los problemas generados por el individualismo, pero en lugar de crear un espacio social lo que hace es individualizar mucho más. Las grandes tecnológicas contratan a antropólogos y psicólogos para saber los mecanismos cognitivos que llevan a la gente a refugiarse en sí, porque cuanta más reclusión hay, más se interactúa con la pantalla y más información genera. Al fin y al cabo, estas empresas venden publicidad. Se elimina la acción colectiva porque la mercancía se nos mete como un virus.

Barcelona ha reconocido a las escuelas que adoptaron una plataforma pública y de código abierto como alternativa ante la incorporación masiva de las herramientas de gigantes tecnológicos. ¿Es ese el camino a seguir?

Sí y no. Necesitamos alternativas a plataformas que no sean Google ni Microsoft, que están en todas las ciudades. Pero no basta con sustituirlas, tenemos que repensar cómo la configuramos. Y aquí la educación es un ámbito clave. Hay temor a que con ChatGPT los chavales copien los exámenes o sean más vagos, pero lo que esta herramienta muestra es un sistema educativo que se ha quedado absolutamente anticuado porque está basado en el conocimiento enciclopédico, en la memorización.

Podemos aspirar a desarrollar tecnologías como la IA, pero entrenadas con datos mucho más pequeños para que la gente de los colegios de Barcelona pueda experimentar un aprendizaje más creativo. Se debe hacer un esfuerzo para pensar cómo hacer de la utopía digital un servicio público. Eso tiene un potencial muchísimo más avanzado que sustituir una plataforma privativa por una abierta, si bien eso ya es una conquista sin precedentes.

"ChatGPT expone un sistema educativo absolutamente anticuado porque está basado en el conocimiento enciclopédico"

Internet se nos ha vendido como un oasis de democratización, pero aún así la industria digital se concentra de forma oligopólica en muy pocas empresas.

Una de las bases que sientan esos oligopolios es la propiedad intelectual. Un teléfono tiene como unas 250.000 patentes. Así, están apropiándose de la creatividad transformando nuestra capacidad de repensar. Cada parte de una innovación tecnológica sólo puede beneficiar a una serie de firmas que tienen esa propiedad intelectual. Y cuando alguien ha desarrollado una alternativa mínimamente similar ha tenido que invertir muchísimo dinero y haber sido mega creativo para crear algo que Silicon Valley no haya comprado ya.

La única forma de salir de esos oligopolios es democratizar la creatividad, pensar el Estado y las instituciones como si fueran un software abierto. Las infraestructuras políticas deben ser públicas y comunitarias. Es estúpido que la infraestructura de la vivienda en Barcelona esté en manos de Airbnb y no en manos del sindicato, o que la infraestructura de trabajo esté en manos de Uber y de Glovo y no de mensajeras o de los sindicatos de comida. Ahí es donde el Estado debe intervenir para acabar con los monopolios. Para que la gente tenga sus datos y pueda decidir cómo usarlos.

En el libro 'Despertar del sueño tecnológico', habló de cómo el capital financiero se ha refugiado en la industria tecnológica, sustentando empresas como Facebook o Uber como mecanismo para ganar dinero. ¿Cambia esto tras los recortes y despidos en el sector?

El giro hacia la IA no es casual. Microsoft la está usando para tratar de rejuvenecer porque ya se dieron cuenta de que el modelo de negocio de la publicidad hay que dosificarlo o puede caer. Es por eso que las empresas fueron moviéndose hacia la nube. Ahora van a intentar construir toda una serie de nueva economía digital en torno a esa innovación. Esa democratización absoluta de la IA de la que habla no deja de ser Google con una funcionalidad un poquito más avanzada. Y aún así ChatGPT sigue dando respuestas incorrectas.

Silicon Valley ha activado su maquinaria de marketing para vendernos la IA tras un 2022 negro para el sector...

El populismo tecnológico se asienta sobre la promesa de que este es el estadio más elevado de la humanidad, una fase de progreso sin precedentes. Y ahora tratan de convencer a la gente con la trola de que pasar a tener un buscador con IA es todo lo que podemos hacer. Tenemos tecnologías que pueden predecir enfermedades y le están diciendo a la gente que con ChatGPT podrá hacer los deberes mejor. Este populismo digital sigue en buena forma porque gastan una barbaridad en publicidad. Bajo esa capa hay una verdadera farsa. Hay que apropiarnos de la IA para consumir menos recursos y tener un planeta más equilibrado.

"Tenemos tecnologías que pueden predecir enfermedades y le están diciendo a la gente que con ChatGPT podrá hacer mejor los deberes. Este populismo digital es una farsa"

Ese uso de la IA para investigación es lo que hace el Barcelona Supercomputing Center...

Solo que en lugar de buscar formas de utilizarlo para que las empresas puedan ir más rápido, tendría que utilizarse para pensar en cómo decrecer. No puede estar al servicio de empresas, sino movilizarse como servicio público de la manera en que la ciudadanía y los movimientos sociales decidan.

¿Tiene la UE una oportunidad para reducir su dependencia tecnológica?

El problema es que en la base de la integración europea está crear un mercado único común. La Unión Europea se ha configurado creyendo que no se interviene en el mercado y que lo único que puede hacer es garantizar la competencia. Pero eso es una farsa. La soberanía tecnológica es una forma de hacer que las empresas de telecomunicación europeas no sean derrotadas y que las empresas estadounidenses no se vean afectadas. Es una estrategia mercantilista que defienden Francia y Alemania. Por ejemplo, Telefónica se ve beneficiada porque se le permite mantener su cuota de mercado mientras firma acuerdos con Google, Microsoft y Amazon para que le proporcionen servicios en la nube. La soberanía digital sigue siendo un modelo de mercado neoliberal voraz, pero con leyes de privacidad.

Así, parece imposible dejar de depender de la infraestructura tecnológica de EEUU…

Sí, eso no va a cambiar. Es imposible porque Europa no tiene la inversión en investigación y desarrollo que ha tenido Estados Unidos de manera histórica tras haber ganado dos guerras. Un Estado solo puede ser emprendedor si tiene detrás un ejército muy grande que ha combatido en medio mundo y desarrollado tecnologías para ganar todas las batallas. Cada empresa de Silicon Valley gasta unos 20.000 millones al año en I+D.

"Europa tiene que entender que ha perdido la batalla a la competencia y que lo único que puede hacer es escapar del mercado"

Europa tiene que entender que no puede competir, que ha perdido la batalla a la competencia y que lo único que puede hacer es escapar del mercado y hacer un modelo alternativo democrático que no pase solo por el mercado. Hay que crear infraestructuras públicas, como una biblioteca alternativa a Google, que en lugar de rastrearte y venderte publicidad te permita aprender.

Más que crear esa alternativa, lo complicado es que haya la voluntad para crearla.

A nivel técnico y práctico, la vía ahora es muy fácil para Europa. Pero tienes que salir de las ideas que han atrapado a la UE desde hace siglos, que es la del mercado como única forma de solucionar los problemas.