Menores y violencia sexual

Más allá de la violación de Badalona: los delitos sexuales múltiples aumentan el 56% en cinco años

Uno de cada cuatro agresores grupales es menor de edad, según el observatorio feminicidios.net

El 10% de los ataques son grabados con móvil

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Núria Marrón

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La denuncia por violación grupal a una niña de 11 años en Badalona, presuntamente perpetrada por un grupo de seis menores de edad, no es un caso aislado, recalcan los especialistas en violencias machistas. De hecho, las agresiones sexuales cometidas por adolescentes conforman un alarmante fenómeno que va en ascenso y que, a pesar de la falta de investigaciones de alcance, podría describirse con dos cifras: los delitos sexuales múltiples se han incrementado el 56% entre 2016 y 2021 (han pasado de 371 a 573 en estos cinco años), según datos del Ministerio del Interior; y se estima que una de cada cuatro agresiones de este tipo las ha cometido un menor de edad, según datos de feminicidios.net, portal de referencia sobre violencia contra las mujeres.

Los expertos detectan un patrón: chicos que usan la violencia, graban la escena en vídeo y tienen el referente de 'la manada'

Adentrarse en el espeso -y alarmante- boscaje que suponen las violaciones grupales de adolescentes, no obstante, obliga a ir despacio y un poco a tientas. Miguel Lorente, médico forense y exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género, disecciona el fenómeno así: "Vemos un patrón parecido en este tipo de agresiones: chicos jóvenes que usan la violencia y la intimidación, a menudo de forma extrema, y graban la escena en vídeo", apunta Lorente. Las primeras informaciones de Badalona cuadran con este modus operandi: parece que, efectivamente, los presuntos agresores usaron un cuchillo como amenaza y que la agresión pudo ser grabada.

'La manada' como referente

En este sentido, el especialista señala el antes y el después que, según su criterio, supuso el caso de 'la manada'. "La violación múltiple de Pamplona se ha convertido en un factor de referencia en las agresiones", explica Lorente, en una sociedad que tradicionalmente ha naturalizado y banalizado la violencia contra las mujeres. Y como prueba de cargo, apunta a esos grupos de agresores que, como en el caso de Castelldefels, se han autodenominado "manada", o aquellas palabras del entrenador del Rayo femenino, Carlos Santiso, que dijo al staff que para fomentar el espíritu de equipo nada mejor que hacer como "los del Arandina" y "cogerse a una mayor de edad para no meternos en jaris y cargárnosla ahí todos juntos".

También estima el especialista que el aumento de denuncias equivale realmente a un incremento de los casos, no a que este tipo de agresiones estén aflorando ahora porque las víctimas se sienten más seguras a la hora de ir a comisaría. "El temor de las mujeres a no ser creídas o a que las acaben culpando a ellas de la agresión por cómo iban vestidas influye mucho menos cuando son varios agresores los que perpetran el ataque", afirma el médico forense.

El papel del porno 'online'

Es indudable que no hay un factor concluyente y unívoco que explique "el alarmante" aumento de agresiones múltiples cometidas por menores. Sin embargo, la directora de Feminiciodios.net, Graciela Atencio, señala el papel crucial que en este fenómeno está jugando el porno violento al que los niños tienen acceso con un simple clic. No es que el porno convierta automáticamente en agresor a quien lo consume, pero sí es preocupante, señala Atencio, que -ante la ausencia generalizada de educación afectiva y sexual-, los adolescentes "estén construyendo su deseo sexual sobre contenidos pornográficos extremadamente violentos y desiguales, lo que es aberrante", afirma. No es una forma de hablar: se estima que siete de cada diez vídeos demandados contienen violencia explícita.

En su trabajo como observatorio de la violencia sexual, esta entidad ha podido documentar más de 200 agresiones sexuales múltiples en España cometidas entre 2016 y octubre de 2020. Y las conclusiones de su estudio es que existen serios paralelismos entre los ataques y el porno 'gangband' (el que escenifica sexo violento de varios hombres y una mujer). "A menudo, entre los agresores, que no tienen sexo con una mujer sino contra la mujer, se da una especie de demostración abyecta de la virilidad y la fratría masculina, y suele haber un líder o incitador que va alentado al grupo". Según datos de la entidad, una de cada diez agresiones fue pornificada (hay constancia de la grabación de la agresión); una de cada diez víctimas tenía algún tipo de discapacidad y también una de cada diez denunció haber sido drogada antes de la agresión.

Terror sexual

Más allá de las terribles repercusiones para las afectadas, Atencio señala que este tipo de agresiones grupales también fomenta el terror sexual, por lo que tiene efectos perversos en la libertad de las mujeres. ¿Qué hacer entonces? Hay consenso en que el antídoto debe pasar por la educación sexual y el fomento de la igualdad. "Las respuestas siempre son las mismas -admite Miguel Lorente-, pero siguen sin hacerse".

En este sentido, desde la Fundación Vicky Bernadet, se reclaman estudios profundos que sirvan para poner coordenadas al fenómeno y recuerdan que el 20% de los menores de edad sufren algún tipo de abuso sexual antes de cumplir los 17 años. "Esto se sabe desde hace más de 20 años y aún no se han tomado medidas decididas, así que todo está por hacer". De hecho, según el Ministerio del Interior, el 46% de las víctimas de violencia sexual son menores de edad.