experimento pionero en el mundo

5.000 catalanes recibirán 800 euros al mes del plan piloto de renta básica universal

deducir dinero en la declaración de la renta

deducir dinero en la declaración de la renta / Pixabay

Elisenda Colell

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La utopía empieza a cobrar vida. El experimento de la Renta Básica Universal en Catalunya, una de las demandas de la CUP para investir a Pere Aragonès, está prácticamente listo para ver la luz. Durante dos años, la Generalitat pagará 800 euros al mes por adulto y 300 euros al mes por menor a su cargo a 5.000 catalanes, para ver cómo cambian sus vidas, sus pueblos, su uso de los servicios públicos, pero sobre todo para dar demostrar que esta vía, la de la renta básica universal, es la única forma real de terminar con la pobreza y la precariedad.

A nivel mundial se han hecho experimentos similares, pero ninguno con las características de la prueba piloto catalana. Habrá 2.500 beneficiarios elegidos de forma aleatoria. Los otros 2.500 serán vecinos de dos pueblos de entre 1.200 y 1.400 habitantes de dos provincias diferentes. En cuanto se aprueben los presupuestos, o el proyecto tenga garantizados los más de 40 millones que se requieren al año, se empezará a comunicar quiénes son los beneficiarios. EL PERIÓDICO ha tenido acceso a los planes de este experimento que debe empezar antes del verano de 2023.

La Renta Básica Universal (RBU) es una idea, impulsada por un grupo de economistas con reconocimiento mundial, que considera que los estados deben dar a todas las personas una cantidad mínima para evitar que vivan bajo el umbral de la pobreza. A diferencia de las prestaciones sociales ya existentes, la Renta Básica se otorga a todos los ciudadanos (independientemente de su renta) y a partir de aquí, cada cuál decide si quiere trabajar para aumentar su capital o no. En Catalunya, las principales entidades sociales ya la están señalando como la solución necesaria ante el importante incremento de la pobreza, aunque para abordarla es imprescindible una reforma fiscal de calado.

Antes de que sea una realidad para el conjunto de población, la Generalitat quiere estudiar si es viable aplicar la RBU, y sobre todo, qué impacto puede tener en la vida de las personas. Hace un año, el Govern nombró al doctor Sergi Raventós al frente de la Oficina del Plan Piloto para Implementar la RBU, que está adscrita al Departament de Presidència. Hoy ya trabajan en ella una experta en análisis de datos, una socióloga, un jurista y un economista que, con el asesoramiento del Instituto Catalán de Evaluación de Políticas Públicas, han desarrollado cómo va a ser el piloto.

Escogidos de forma aleatoria

¿Cómo funcionará esta experiencia? Por un lado, la oficina del plan piloto escogerá de forma aleatoria a 2.500 personas que vivan en un millar de hogares. Cada persona mayor de 18 años de estos hogares recibirá 800 euros al mes, independientemente de su empleo o realidad laboral. Y por cada menor a su cargo se añaden 300 euros.

Cualquier catalán puede recibir una carta de la Administración notificándole que ha sido elegido para participar en este plan piloto. Los únicos que quedan exentos de este proyecto son las personas que ingresan más de 45.000 euros brutos al año o que pagan el impuesto de patrimonio. Es el 10% de la población más rica en Catalunya. Si la renta básica universal fuera real, este colectivo debería pagar más impuestos de lo que recibirían de prestación. "Como no podemos crear una política de impuestos, hemos decidido dejarlos al margen", cuenta Raventós. Los elegidos tendrán que responder la misiva y dar el 'sí quiero'. Si no, quedarán fuera del experimento.

"Hemos decidido hacer esta muestra para fijarnos en los elementos individuales que provoca la renta en un hogar", explica Raventós. ¿Las mujeres que sufren violencia se sentirán más empoderadas para denunciar a sus agresores? ¿Mejorará la emancipación juvenil? ¿Los trabajadores reducirán su jornada para pasar más tiempo con su familia? ¿Habrá más personas que opten por dejar el trabajo y ponerse a estudiar para cambiar de sector o cumplir un sueño que jamás se pudieron permitir? ¿Decidirán tener hijos?

Dos pueblos afortunados

Paralelamente, se han seleccionado dos pueblos donde las personas empadronadas desde hace al menos un año, a excepción del 10% de rentas más altas, cobrarán también esta prestación. Saber qué municipios serán es el mayor secreto que guarda Raventós, no se hará público hasta tomar la decisión y comunicarlo formalmente a los alcaldes.

Serán pueblos de entre 1.200 y 1.400 habitantes y cuyas características sean similares a la media catalana en cuanto a tasa de paro, renta neta media por persona, índice de desigualdad, usuarios de los servicios sociales, hospitalizaciones, acceso al bachillerato... Para seleccionarlos, se ha aplicado un método estadístico llamado Control Sintético, que no solo se fija en que los parámetros actuales coincidan con la media catalana, sino que sigan las tendencias de los últimos años.

Se ha elegido dos municipios para evitar imprevistos que anulen los resultados: por ejemplo, que en uno toque la lotería. Se evitarán pueblos con mucha presencia de segundas residencias, núcleos dispersos y deberán estar en provincias distintas. A su vez, habrá entre tres y cinco pueblos más con características muy similares que servirán de control. Sus vecinos no percibirán la renta y se les encuestará para ver qué ocurre en comparación con los municipios que sí reciben la renta.

En los pueblos elegidos, el proceso es doblemente interesante. A parte de ver los efectos en las vidas de las familias, se podrá medir qué repercusión tiene la renta en la comunidad. ¿Caerá la delincuencia? ¿Se reducen las peticiones en los servicios sociales y sus trabajadores dejan de ir colapsados? ¿Qué efectos tiene en la salud? ¿Hay un aumento de visitas al psicólogo privado? ¿Se crean más negocios o entidades? "También puede disminuir en el despoblamiento", apunta Raventós.

Las respuestas a estas preguntas se obtendrán con encuestas a los participantes y con entrevistas en grupos focales. En total se les harán cuatro encuestas: una antes de empezar a cobrar la renta, otra durante, una tercera cuando termine el experimento en 2025, y una cuarta cuando hayan pasado dos o tres meses.

Proyecto pionero mundial

El experimento catalán es verdaderamente anómalo por tener estas dos vertientes, la comunitaria y la familiar. La gran mayoría de pruebas que se habían realizado hasta ahora se centraban en colectivos muy concretos. En Finlandia, 2.000 desempleados a los que les daban 560 euros de más al mes. En Irlanda, con artistas. En Barcelona se probó una moneda para los usuarios de los servicios sociales. En Gales se experimentó con jóvenes extutelados. En Estados Unidos la diana fueron personas sin hogar. En Namíbia se probó con un poblado, con 100 dólares.

"Nosotros aplicamos el criterio de la universalidad y de la suficiencia: la recibe todo el mundo y hablamos de cantidades que están muy cercanas al umbral de la pobreza, es la primera vez que se hace una cosa así en todo el mundo", subraya Raventós. Es por ello que científicos de renombre mundial se han interesado por esta iniciativa. Les han reclamado en foros de Berlín, Atenas, Austria o México. El economista Guy Standing, uno de los precursores en estudiar la RBU, integrará el comité científico que analizará el plan catalán. También habrá un comité de ética a cargo de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Ahora solo queda limar los últimos detalles. Esperar que se aprueben los presupuestos o, en su defecto, que se busquen las fórmulas para garantizar los casi 100 millones de euros que necesita el proyecto. Es constante el diálogo de la oficina del plan con las 'conselleries' de Economía y Drets Socials para medir el impacto y posibles efectos. Con los segundos, por ejemplo, se está pactando qué harán con las personas que cobran ayudas sociales. Si entre los elegidos hay beneficiarios de la Renta Garantizada de Ciudadanía, estos deberán dejar de cobrarla durante los dos años que dure el experimento para percibir la renta básica, pero hay que garantizar que cuando termine la prueba pueden volver a tenerla. También están negociando con la Agencia Tributaria para intentar que la renta básica esté exenta de impuestos. En el fondo, lo que medirá este experimento no es tan solo si el fin de la pobreza está lejos, sino cómo de libres nos hace el dinero. "La gente podrá empezar a tomar decisiones, no tendrán que agachar la cabeza", augura Raventós.