La lucha contra la crisis climática

Bruselas propone endurecer la legislación sobre la contaminación del agua y el aire

La Comisión Europea aspira a lograr un aire más limpio para 2030 y contaminación cero para 2050 con el objetivo de reducir un 75% las muertes prematuras en diez años

  • También aboga por revisar las reglas sobre tratamiento de aguas residuales y reducir la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas

Contaminación sobre París, el lunes, desde la torre de Montparnasse.

Contaminación sobre París, el lunes, desde la torre de Montparnasse. / AFP / THOMAS SAMSON

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Silvia Martinez
Silvia Martinez

Periodista

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Solo la contaminación del aire provoca cada año 300.000 muertes prematuras en Europa y un número significativo de enfermedades como asma, cáncer de pulmón y otras enfermedades cardiovasculares, un coste de entre 231.000 y 853.000 millones de euros, 8.000 millones de días de trabajo perdidos y entre 4.000 y 12.000 millones de euros en daños a los ecosistemas. Un factura descomunal y una realidad que la Comisión Europea propone atajar endureciendo la legislación sobre calidad del aire, los contaminantes en las aguas superficiales y subterráneas y el tratamiento de las aguas residuales urbanas con el objetivo de lograr un aire más limpio en 2030 y contaminación cero para 2050. 

“Cuanto más tiempo esperemos para reducir la contaminación mayor será el coste para la sociedad”, advierte el vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans. “El coste de la inacción es mayor que el de la prevención y por eso proponemos actuar”, añade el comisario de medio ambiente, Virginijus Sinkevicius. El Ejecutivo comunitario propone cambios en tres ámbitos que se aplicarán -una vez sean negociados y acordados entre los gobiernos y el Parlamento Europeo- gradualmente en 2030, 2040 y 2050 para dar tiempo a las autoridades y la industria a prepararse. En primer lugar, plantea revisar las directivas europeas sobre calidad del aire -fusionando las dos existentes en una sola- y acercarse a los estándares revisados el año pasado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto a las partículas finas, el dióxido de nitrógeno y el ozono

Objetivo aire más limpio

La última vez en que la Unión Europea adaptó sus normas fue en 2008 y aunque la conclusión es que han contribuido a reducir la contaminación atmosférica -en comparación con los años 90 hay un 70% menos de muertes prematuras atribuibles a la contaminación atmosférica- “el aire de Europa sigue estando demasiado contaminado”, advierten. El objetivo de la revisión será reducir en más de un 75% en 10 años el número de muertes prematuras atribuibles al principal contaminante atmosférico, las partículas finas (PM2,5), y la cantidad y gravedad de las enfermedades causadas o agravadas por la contaminación atmosférica, como enfermedades respiratorias y cardiovasculares. 

Los Veintisiete tendrán que reducir el valor límite anual de partículas finas (PM2,5) a más de la mitad en 2030, pasando de 25 μg/m3 a 10 μg/m2 en 2030 y habrá revisiones periódicas, la primera a finales de 2028, para garantizar el respeto de las recomendaciones de las OMS. Según las nuevas reglas, las personas afectadas por la contaminación atmosférica tendrán derecho a recibir compensación en caso de infracción de las normas de calidad del aire de la UE y a ser representados por organizaciones no gubernamentales mediante acciones colectivas de compensación de daños. 

La Comisión alega que su propuesta aportará además más claridad en el acceso a la justicia, sanciones efectivas y una mejor información pública sobre la calidad del aire así como más apoyo a las autoridades locales. La propuesta exige planes preventivos de calidad del aire cuando exista el riesgo de superar un valor límite en 2030 aunque los Estados miembros seguirán siendo responsables de elegir las medidas más adecuadas para alcanzar las normas de calidad del aire y adaptarlas a las circunstancias nacionales y locales.

Tratamiento de aguas residuales

En cuanto a la revisión de las normas sobre tratamiento de aguas residuales urbanas, aunque existe un elevado nivel de cumplimiento de la Directiva en toda la UE, con un 98% de las aguas residuales recogidas y un 92% tratadas satisfactoriamente, el diagnóstico es que sigue habiendo lagunas en la legislación que es necesario abordar para lograr un medio ambiente libre de contaminación en 2050. Se trata de la contaminación procedente de las ciudades más pequeñas, la causada por los desbordamientos de las aguas pluviales y residuos -como los productos farmacéuticos y cosméticos- que no están cubiertos pero que se encuentran con frecuencia en el agua y tienen un efecto perjudicial para la naturaleza.

Como solución, Bruselas propone ampliar el ámbito de aplicación de la norma para que se aplique a todos municipios de mas de 1.000 habitantes (actualmente son 2.000). También exigirá planes de gestión integrada de las aguas residuales urbanas en las grandes ciudades (más de 100.000 habitantes inicialmente, así como más adelante para las ciudades a partir de 10.000 habitantes, cuando sea necesario) y un mejor control de las fosas sépticas y las emisiones de gases de efecto invernadero y los microplásticos. Además, se introduce un objetivo vinculante de neutralidad energética para todo el sector, a nivel de los Estados miembros, lo que significa que las plantas de tratamiento de aguas residuales urbanas tendrán que reducir significativamente su consumo de energía y producir energía a través de fuentes renovables.

Los gobiernos tendrán que hacer seguimiento de la contaminación industrial en origen, para aumentar las posibilidades de reutilización de lodos y aguas residuales tratadas, los operadores tendrán que hacer públicos los indicadores clave de rendimiento y los fabricantes de productos farmacéuticos y cosméticos pagar el coste de la eliminación de los microcontaminantes que proceden de sus productos y acaban en las aguas residuales, aplicando el principio de "quien contamina paga”. La propuesta también plantea obligar a los Estados miembros a estudiar la posibilidad de crear instalaciones de saneamiento en espacios públicos e introduce parámetros sanitarios para el seguimiento de las pandemias. La Comisión estima que todos estos cambios aumentarán los costes en un 3,8% (hasta 3.800 millones de euros al año en 2040) pero que el beneficio estará por encima de 6.600 millones de euros al año.

Aguas subterráneas sin contaminación

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Teniendo en cuenta los últimos datos científicos, la Comisión también propone actualizar la lista de contaminantes del agua -con la inclusión de 25 sustancias más- que las autoridades deben controlar más estrictamente en las aguas superficiales y subterráneas. Se trata de un amplio grupo de sustancias utilizadas en utensilios de cocina, ropa y muebles, espumas contra incendios y productos de cuidado personal. También se incluyen una serie de pesticidas y productos como el glifosato; el bisfenol A, un plastificante y un componente de los envases de plástico

algunos productos farmacéuticos utilizados como analgésicos y antiinflamatorios, así como antibióticos. Bruselas también propone actualizar las reglas de 16 contaminantes ya incluidos en la normativa (metales pesados y productos químicos industriales) y teniendo en cuenta la muerte masiva de peces en el río Oder, propone advertencias obligatorias en las cuencas fluviales tras los incidentes.