El futuro de las metrópolis

Bici urbana: las ciudades españolas aceleran su 'amsterdamización'

Ayuntamientos y expertos en movilidad sostenible comparten impresiones durante una jornada en el Senado que termina con una conjura colectiva: que en 2030 el 10% de los desplazamientos en las urbes se hagan a pedales

Bicicletas, en el lateral de paseo de Gràcia, poco antes de llegar a plaza de Catalunya, este miércoles

Bicicletas, en el lateral de paseo de Gràcia, poco antes de llegar a plaza de Catalunya, este miércoles / Jordi Otix

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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'Senado' y 'bicicleta' son dos palabras difíciles de maridar en una misma frase. El hecho de que aquí no solo vayan de la mano, sino que el ciclismo haya ocupado toda una jornada de trabajo en la cámara de representación territorial, es, además de noticia, síntoma de muchas cosas que están pasando y que están por venir. Bajo el título 'Bicicleta, ciudad y estrategia', la España que cabe dentro del edificio del número 3 de la calle de Bailén de Madrid ha podido comprobar que la movilidad activa y sostenible no es una cosa de izquierdas o de derechas, y que el ciclismo, sobre todo el vinculado a las ciudades, no pretende pisar a nadie. Y más aún, que estamos ante un sector que mueve mucho dinero, que genera mucho empleo y que condiciona la salud ciudadana. Como conclusión del debate, auspiciado por la Red de Ciudades por la Bicicleta, parece que solo se avanzará con compromiso público y con empuje privado. Con un deseo de cara al 2030: que el 10% de los desplazamientos cotidianos en las principales metrópolis del país se hagan a pedales.

Un madre lleva su hijo en una 'cargo bike' por la Gran Via, este miércole

/ Jordi Otix

Valladolid, Santander, Las Palmas, Logroño, Madrid, Vitoria, San Sebastián o Elche, pero también representantes del sector y expertos en salud, se han sentado en las butacas de piel roja para explicar cómo sus ciudades están cambiando con el crecimiento del uso de la bicicleta. Con un dato coincidente e inevitable: solo con infraestructura se consigue inducir al ciclismo urbano. Del mismo modo que un carril más en autopista o en una calle genera más uso del automóvil, un vial pensado para las bicis saca más ciclistas a la calle. Pero ojo con la trampa: pintura no es infraestructura. Es decir, no vale cualquier cosa porque la sensación de inseguridad es uno de los principales obstáculos a la hora de apostar por este medio de transporte individual.

Sostenibilidad real

La pandemia tiene la culpa de muchas cosas. También de que el ser humano valore más que nunca la salud, la calidad del aire y las zonas verdes. La contaminación es ya insostenible en muchas urbes -y en muchos casos, ilegal, porque se incumple la normativa europea- y el tránsito del vehículo de combustión al eléctrico no basta para solucionarlo, puesto que los coches con batería siguen emitiendo partículas en suspensión a través de los neumáticos y en cada frenada. Amén de la congestión, porque, sí, es obvio, ocupan el mismo espacio que sus hermanos de gasolina y diésel. La movilidad sostenible es otra cosa.

El carril bici de la Diagonal, este miércoles

/ Jordi Otix

Vitoria es de las ciudades que más y mejor ha hecho los deberes. Mucho tendrá que ver que lleven 40 años impulsando políticas urbanas vinculadas con el uso de la bici. De este modo ya casi han logrado lo que España se propone de cara al 2030, ese 10% de desplazamientos diarios realizados a pedales. Están al 8%. Disponen de 171 kilómetros de vías ciclistas, 12.600 estacionamientos para bicis en la calle y un aparcamiento subterráneo en el centro con 235 plazas. Es, probablemente, la ciudad más 'amsterdamizada' de todo el Estado. Todo, según ha señalado en el Senado Raimundo Ruiz de Escudero, concejal de Movilidad y Espacio Público de Vitoria, "con la idea de que el peatón se convierta en ciudadano", una frase que puede sonar a Mr. Wonderful pero que resume bien la filosofía de devolver la ciudad a su legítimo propietario.

"Demostrar los beneficios"

Durante la jornada se ha hablado de lo que hace París, Londres o Dublín, pero ahí, entre los ponentes, estaba también la alcaldesa de Santander, Gema Igual Ortiz, para blandir un humilde plan que nace de un análisis previo sobre "la orografía, el clima, la edad media o las distancias recorridas". Ha admitido que los cambios drásticos no casan bien con la ciudadanía, y ha instado a "demostrar los beneficios" de la bicicleta. O lo que es lo mismo, intentar convencer, sin demagogia ni dogmatismo, de que el cambio de hábitos "nos beneficia a todos". Luis Vélez, concejal de Movilidad de Valladolid, lo ha resumido así: "La política son ciclos; gobierna uno u otro, pero las decisiones sobre movilidad deberían dejar al margen las confrontaciones políticas".

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Misma historia desde Madrid, donde el reto es mucho mayor. Lola Ortiz, directora general de Planificación e Infraestructura del consistorio madrileño ha explicado que las reformas urbanísticas ya se hacen pensando en incluir un carril bici. Un paso de gigante en esta metrópolis de 3,3 millones de habitantes será la colocación de un vial ciclista en la Castellana. Este año están previstos los primeros 4,5 kilómetros de trazado. Más fácil lo tienen en Las Palmas a pesar del desnivel. En los últimos años han triplicado el uso de la bici gracias a que han multiplicado por cinco el espacio destinado a carriles bici. O en Elche, donde disponen ya 90 kilómetros. Todos estos ayuntamientos, además, disponen de los fondos europeos de recuperación, esos 1.500 millones que el Gobierno repartió a los municipios para que apliquen políticas de movilidad segura y sostenible.

El carril bici de paseo de Sant Joan

/ Jordi Otix

La sesión la ha cerrado Carolyn Daher, coordinadora de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud de ISGlobal. Si el resto ha hablado de urbanismo, hábitos e infraestructura, ella se ha centrado en los beneficios para la salud. Con un primer dato contundente: "Ya hay más de 30.000 artículos científicos que confirman el impacto negativo de la contaminación en nuestro organismo". Pero por si eso fuera poco, ha dejado otro apunte, el hecho, también demostrado por la ciencia, de que los que se mueven en bici viven más y mejor. Y son más felices.