Pederastia

La Iglesia critica que la comisión sobre los abusos solo investigue al clero

  • Los obispos advierten del riesgo de que el Defensor del Pueblo incumpla la ley que regula sus funciones 

  • Los prelados aseguran aun así que colaborarán con el organismo, pero rechazan formar parte de él

El Cardenal Juan José Omella preside la 258 reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, el pasado martes.

El Cardenal Juan José Omella preside la 258 reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, el pasado martes. / David Castro

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Juan Ruiz Sierra
Juan Ruiz Sierra

Periodista

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Un día después de la aprobación en el Congreso de los Diputados de la comisión de investigación sobre la pederastia en la Iglesia, los obispos emitieron este viernes señales contradictorias. Por un lado, insistieron en que quieren “colaborar” con el organismo, que a lo largo de este año recopilará denuncias y elaborará un informe sobre estos delitos, si bien rechazaron formar parte de él. Por otro, criticaron que la comisión solo se centre en la Iglesia, cuando los abusos “afectan desgraciadamente a muchos ámbitos de la sociedad”, y al mismo tiempo advirtieron del riesgo de que el Defensor del Pueblo, que será quien dirigirá el proyecto, pueda ir más allá de lo que dice la ley sobre sus competencias. 

“La Iglesia no es una administración pública”, dijo el secretario de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, tras la reunión de su comisión permanente. La norma que regula las funciones del Defensor del Pueblo señala que “podrá supervisar la actividad” de la Administración. “Hay que ver cuál es el planteamiento [de la comisión], porque puede que desborde lo que dice la ley”, insistió Argüello.

Pero el principal reproche no tiene que ver con cuestiones jurídicas, sino con el propio enfoque de la comisión, que solo escrutará los abusos por parte del clero. “No podemos negar que es una iniciativa que mira solo a la Iglesia y no a los abusos en su conjunto”, criticó el secretario de la CEE.  

Cambio de discurso

Aun así, los obispos españoles han suavizado mucho su tono en las últimas semanas, conscientes del delicado terreno que pisan, tras décadas minimizando el fenómeno de los abusos y negando la posibilidad, que ya se ha plasmado en muchos otros países del entorno europeo, de que instancias externas investigaran estos delitos. A principios de febrero, cuando la propuesta en el Congreso de los Diputados pasaba por una comisión parlamentaria al uso, con sesiones públicas y sometida al habitual y crispado rifirrafe entre los partidos políticos, el propio Argüello argumentó que aquello suponía una “trampa saducea” para la Iglesia. Ahora, en cambio, da la bienvenida a la investigación recién aprobada, que llevará el Defensor del Pueblo de forma discreta, alejada de los focos, y fuera de la Cámara baja.   

“Todas las iniciativas que permitan desenmascarar y acabar con esta lacra cuentan siempre con el apoyo de la Iglesia. La colaboración de la Iglesia en estas iniciativas quiere estar fuera de toda duda”, explicó el obispo, que no contempla integrarse en la futura comisión, cuya composición se desconoce por el momento. “Sobre formar parte de la comisión que cree el Defensor del Pueblo, nuestra inclinación es negativa”, dijo. 

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Hace tres semanas, en el ejemplo más claro de este cambio de discurso, la CEE firmó un acuerdo con un importante despacho de abogados, Cremades & Calvo Sotelo, para llevar a cabo otra investigación similar a lo largo de los próximos 12 meses. “Queremos mejorar y dar un nuevo paso. La Iglesia ha dado un giro en el camino que venía haciendo”, reconoció Argüello.

El obispo, en este sentido, dio a entender que la CEE, pese a no estar obligada, pondrá a disposición de la comisión del Defensor del Pueblo los archivos de las diócesis que le sean requeridos. “La iglesia colaborará facilitando la información disponible. Les aseguro que somos los más interesados en el conocimiento de la verdad –concluyó el secretario del episcopado-. Queremos conocer la verdad para que no haya lobos que se disfracen de corderos y sean pastores, pero también para que decenas de miles de personas que se dedican a la educación, a las misiones y a la catequesis no sean sometidos a una permanente sospecha. Para que no se pueda decir que la Iglesia, porque es mentira, es un lugar inseguro para niños y adolescentes”.