Repercusiones de la invasión de Ucrania

La llegada masiva de ucranianos pone al límite la capacidad de acogida de Guissona

Última hora de la guerra de Ucrania, en directo

Montse Baraza

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Guissona, la pequeña Ucrania de Catalunya, acoge ya a 105 refugiados, de los que 61 son adultos --la mayoría mujeres-- y 44 son menores. Todos ellos están alojados en casas de familiares y amigos o de vecinos que, solidariamente, les han ofrecido sus viviendas. Y la cifra va a ir en aumento. Para este fin de semana se espera la llegada en un vuelo procedente de Varsovia de entre 60 y 70 más. Muchos ucranianos vienen a este municipio leridano porque tienen familia o conocidos y otros porque saben que hay una comunidad potente de ucranianos y estarán bien acogidos. De hecho, paseando por el pueblo es habitual oír a gente hablando en ucraniano.

El alcalde del municipio, Jaume Ars, calcula que la semana que viene habrá en este pueblo de 7.000 habitantes, entre 170 y 175 refugiados. Avisa muy a su pesar de que el tope estará en los 200. A partir de ahí, ya se derivarán a Lleida y a otros municipios cercanos. Hasta que esa cifra máxima llegue, el consistorio tiene preparados, al margen de las viviendas ofrecidas por particulares, tres equipamientos: una fonda con capacidad para 30 personas y dos casas parroquiales con capacidad para 10 y 15 personas respectivamente. "Nos preocupa que la comunidad ucraniana, que está muy activa e implicada, invite a mucha gente a venir y que no podamos darles salida", confiesa Ars.

De hecho, este viernes Guissona ha superado los 7.500 habitantes tras el empadronamiento de los refugiados que han ido llegando en los últimos días. Además de madres que han llegado con sus hijos, también se han empadronado menores que han viajado solos pero que en Guissona tenían a sus abuelos. Los progenitores se han quedado en Ucrania pero han querido poner a sus hijos a salvo.

Varios niños recién llegados de Ucrania miran cuentos en la biblioteca de Guissona.

Varios niños recién llegados de Ucrania miran cuentos en la biblioteca de Guissona. / ACN / ORIOL BOSCH

Una de las preocupaciones del ayuntamiento estos días son los niños. Con la idea de que se entretengan y compartan actividades entre ellos, el consistorio ha diseñado un plan de actividades. Por las mañanas, concentradas en la biblioteca y en el espacio de arte Santa Creu. Allí, los niños pueden estar juntos, hablar, jugar y olvidar un poco de la situación. Sus madres pueden estar con ellos.

Y por las tardes, se han programado actividades como fútbol, pádel, danza, música o ajedrez. Han sido las propias entidades del municipio las que las han ofrecido a coste 0. Cuatro tardes a la semana, además, habrá clases de lengua ucraniana. En esas clases se aprovechará para realizar un trabajo de apoyo psicológico a quien lo necesite, en coordinación con el Centro de Atención Primaria. "Se trata de que no estén todo el día en casa y de que puedan evadirse un poco de lo que está pasando", explica Ars.

Ayuntamiento y Departament d'Educació han pactado igualmente el proceso de escolarización de todos estos niños. Habrá una matriculación rápida y se ampliarán ratios allí donde sea necesario. A los niños se les asignará plaza en aquellos centros donde tengan familiares y amigos para que les sea más fácil integrarse. El proceso de adaptación a la escuela será progresivo, al ritmo que decidan las familias y la dirección del centro. "Habrá una flexibilidad porque queremos que todos estén tranquilos, que no haya ningún tipo de angustia", apunta el alcalde.

El valor de la diversidad

La comunidad ucraniana está volcada en ayudar a los suyos. La recogida de material humanitario lleva un ritmo vertiginoso y ya son varios los camiones y furgonetas que han emprendido viaje rumbo a Ucrania. También se han volcado los vecinos catalanes o de otras nacionalidades. En Guissona conviven 43 nacionalidades. "Si alguien pensaba que esa diversidad era un problema, en momentos de dificultades se ve que es todo lo contrario. Estamos descubriendo el valor de la diversidad. Todos los vecinos se han acercado, todos ofrecen ayuda. Se respira solidaridad por todos lados", cuenta el alcalde.

Tan volcado está el municipio en la ayuda y la acogida que Ars confiesa que el funcionamiento diario del ayuntamiento ha quedado prácticamente parado. Ucrania es ahora la prioridad.