Sexta ola

Gobierno y comunidades abordan reducir la cuarentena ante la irrupción de ómicron

  • El Ejecutivo y las autonomías estudiarán en el Consejo Territorial que el aislamiento de positivos sea de 5 días, en lugar de 10 

  • Las comunidades del PP y Castilla-La Mancha defienden abordar una iniciativa que EEUU y Reino Unido ya han aprobado

Una familia saluda desde su balcón durante el confinamiento por la crisis del coronavirus.

Una familia saluda desde su balcón durante el confinamiento por la crisis del coronavirus. / Martí Fradera (EL PERIÓDICO)

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Juan Ruiz Sierra
Juan Ruiz Sierra

Periodista

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La explosión de la variante ómicron, mucho más infecciosa pero también de efectos menos graves según los estudios preliminares, está forzando a las autoridades a replantearse sus acciones frente a la pandemia del coronavirus. En casi todos los casos, el nuevo enfoque pasa por más restricciones, como la obligatoriedad de la mascarilla en exteriores en toda España y la vuelta al toque de queda y a los límites de horarios y aforos en la hostelería en algunas autonomías, Catalunya entre ellas. Pero el nuevo escenario también puede servir para relajar otras medidas, caso de la cuarentena para los positivos. El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas estudiarán el miércoles, en el marco del Consejo Interterritorial, reducir el aislamiento de los contagiados de los 10 días actuales a 5, una medida que poco a poco se va abriendo paso a ambos lados del Atlántico. 

La Comunidad de Madrid fue la primera en defender esta iniciativa. "El panorama de decisiones en la pandemia y las que aporta esta variante es diferente. Llevamos diciendo unos cuantos días que la gestión de la pandemia no puede ser la misma de hace un año ni hace unos meses por dos motivos: uno por la situación vacunal de la población y dos por las características clínicas y epidemiológicas de esta variante", señaló este martes el viceconsejero de Salud, Antonio Zapatero. Castila y León y Andalucía, gobernadas también por el PP, llevará este asunto a la reunión del miércoles. Pero la reivindicación no se ciñe a las autonomías conservadoras. Castilla-La Mancha, gobernada por el PSOE, también defiende este enfoque.

El Gobierno, mientras tanto, evitó posicionarse, remitiéndose al debate que tendrá lugar en el Consejo Interterriorial. "Cualquier decisión que adoptemos en el ámbito de la gestión de la pandemia, lo hacemos con el apoyo y el rigor de los equipos técnicos y en ese ámbito será donde se plantee", dijo tras el Consejo de Ministros la portavoz del Ejecutivo, Isabel Rodríguez.

Pero fuentes del Ejecutivo subrayan que la medida, para salir adelante, deberá de ser validada primero por la Comisión de Salud Pública, que agrupa a los cargos técnicos del Gobierno y los territorios. No está previsto que el organismo, que también deberá evaluar la duración de las nuevas cuarentenas y si estas se aplican a todos los pacientes o solo a quienes ya hayan recibido la dosis de refuerzo. En cualquier caso, España puede tomar la decisión por sí misma, sin necesidad de contar con el visto bueno de la UE.

Los defensores de la reducción de la cuarentena alegan dos motivos distintos. Por un lado, ofrecen argumentos epidemiológicos, ya que la variante ómicron, siendo capaz de contagiar a personas vacunadas, suele traer consigo cuadros leves, de corta duración, o directamente asintomáticos. Por otro, señalan que su enorme capacidad infecciosa, con España batiendo récords diarios de positivos y la incidencia situándose ya por encima de los 1.200 casos, un nivel sin precedentes, podría paralizar los servicios esenciales.  

Los expertos, de momento, señalan que entienden que se abra el debate, pero también advierten de que si la medida sale adelante, el nivel de protección frente al virus será menor. "Es una medida que pretende gestionar la pandemia ante la enorme transmisión comunitaria que hay en estos momentos, la dificultad de gestionar las cuarentenas de tanta gente y el impacto en bajas laborales y en la productividad. Pero desde el punto de vista del control de la enfermedad, contribuye a una mayor transmisión comunitaria, porque hasta los 10 días hay riesgo de contagio entre los que puedan estar infectados. Y aunque las personas correctamente vacunadas pueden resolver la infección y su carga viral antes de esos 10 días, no es seguro que siempre vaya a ser así", explica José Martínez Olmos,  exdirector general de Sanidad y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública.

La franja de los contagios  

EEUU ya ha dado el paso. Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) anunciaron el lunes que el tiempo de aislamiento para los pacientes contagiados que sean asintomáticos pasará a ser de cinco días. Pasado ese tiempo, durante los cinco días siguientes, los afectados deberán utilizar mascarilla siempre que estén cerca de otras personas. La medida, según los organismos de EEUU, se basa en que la mayoría de los contagios se producen entre los dos días anteriores a la aparición de síntomas y los tres siguientes. 

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La semana pasada, Reino Unido tomó una decisión similar, pero algo más tímida: las cuarentenas serán de siete días en el caso de que el contagiado dé negativo en dos test de antígenos.  

También Italia se plantea aprobar una medida de este tipo. Aquí la relajación de la cuarentena afectaría solo a los vacunados con la dosis de refuerzo, ante el temor que la expansión de la variante ómicron paralice importantes sectores productivos.