Tráfico

Operación retorno del puente de diciembre: menos problemas de lo esperado en las carreteras catalanas

Coches procedentes del Ripollès i la Cerdanya de vuelta al área metropolitana de Barcelona por la C17 a la altura de Sant Hipòlit de Voltregà, en una operación retorno sin complicaciones a su paso por Osona. 

Coches procedentes del Ripollès i la Cerdanya de vuelta al área metropolitana de Barcelona por la C17 a la altura de Sant Hipòlit de Voltregà, en una operación retorno sin complicaciones a su paso por Osona.  / ORIOL CLAVERA

  • La C-16 registra cerca de seis kilómetros en distintos tramos entre Bagà y Berga, pero nada excepcional

  • La C-14 marca dos puntos complicados, por un manifestación y por un accidente con tres coches implicados

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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Viento, nieve y miedo a un atasco monumental. La suma de todos estos ingredientes ha permitido escalonar el regreso a casa durante la semana, y este miércoles está sucediendo algo menos de lo esperable después de un puente de cinco días con mucha nieve en el Pirineo: mucha gente en el coche, pero tampoco tanta. Las vías de montaña, sobre todo la C-16 pero también la C-14, han bajado cargadas. La peor, la carretera que vuelve de La Cerdanya y cruza el Berguedà, con más de seis kilómetros de retenciones, muy lejos de los cerca de los más de 12 registrados el pasado viernes durante la operación salida. Por el contrario, la AP-7 ha sido un largo río tranquilo.

 A pesar de las intensas nevadas, a media tarde del miércoles solo son necesarias las cadenas en el Port de la Bonaigua (C-28) y en los 15,8 kilómetros de la BV-4031 que unen La Molina y Castellar de N’Hug. En el resto de carreteras se circula sin riesgo de encontrar hielo en el asfalto. La C-16 ha vuelto a ser el patito feo del retorno a casa invernal, con colas, como es habitual, incluso antes de entrar en el túnel del Cadí, galería que, por cuestiones de seguridad y cuando hay exceso de demanda, regula la entrada a partir del nada barato peaje (12 euros). Una vez en el Berguedà, los coches forman distintas retenciones a la altura de Cercs y Berga

En los 22 kilómetros que separan Bagà de la capital de la comarca, la C-16 sigue teniendo un solo carril por sentido, aunque en dos tramos de bajada y uno de subida hay carriles rápidos que, en circunstancias de atasco, se anulan para evitar accidentes. Así las cosas, no solo los que bajan de la nieve para regresar al área metropolitana de Barcelona sufren los pormenores de un exceso de tráfico en una vía que resulta raquítica ante el volquete de automóviles que cada fin de semana pasan por aquí. También los ciudadanos del Berguedà padecen el problema, puesto que si quieren ir de Bagà a Cercs o de Berga a Guardiola de Berguedà para visitar a un familiar, se convierten en una suerte de daño colateral de la procesión de ‘pixapins’ hacia el mar. 

Volver antes

La DGT pidió el lunes a los conductores que avanzaran el regreso para evitar un miércoles de tormenta perfecta. La plegaria de Tráfico fue escuchada, puesto que la C-16 también se pintó de rojo durante la tarde del martes, lo que ha evitado males mayores este miércoles. El punto más conflictivo de la red viaria catalana se ha registrado en la C-14 a la altura de la presa del embalse de Oliana. En ese punto, un nutrido grupo de vecinos de Peramola se han manifestado durante dos horas para mostrar su solidaridad con una familia del municipio que intenta que su hija, Maria, con una discapacidad del 80%, tenga acceso a un centro de educación especial. La protesta ha generado hasta nueve kilómetros de cola en ambos sentidos de la circulación, y está por ver si el Departament d’Educació toma nota de la reivindicación.

A unos 20 kilómetros de este punto, y también en la C-14, a la altura de Ribera d'Urgellet, un accidente con tres vehículos implicados ha obligado a cortar la calzada en ambos sentidos. En menos de media hora ya eran los seis los kilómetros de retención tanto de subida como de bajada. El tráfico ha tenido que ser desviado. Menos problemas han tenido vías que habitualmente presentan tráfico intenso, como la C-17 (con solo tres kilómetros de retención a la altura de Balenyà) o la C-58.

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La previsión meteorológica ha podido tener mucho que ver con este regreso escalonado del puente de diciembre. Ha sucedido lo que anunciaron las mujeres y los hombres del tiempo: nieve en la montaña y latigazos de viento en el litoral, sobre todo en las comarcas del Empordà. Aunque también el aire ha pegado fuerte en el sur. La peor ráfaga costera, de hecho, se ha registrado en El Vendrell (Baix Penedès), con un golpe de 74 kilómetros por hora, siempre con permiso de Portbou, que ha superado los 90 kilómetros por hora, el suspiro diario en este punto del Alt Empordà. La plusmarca del día es para una estación meteorológica del Puig Sesolles (Vallès Oriental), que ha marcado en sus 1.667 metros de altitud un viento de 114 kilómetros por hora. Para salir volando.