Impulso a la FP en Catalunya

La brecha de género, asignatura pendiente de la formación profesional

  • Solo un 43% de estudiantes de ciclos formativos son mujeres

  • En los campos STEM, excluyendo el ámbito sanitario, el porcentaje baja al 12%

Solo dos mujeres en un aula de 22 alumnos de un ciclo formativo del Institut Tecnològic de Barcelona.

Solo dos mujeres en un aula de 22 alumnos de un ciclo formativo del Institut Tecnològic de Barcelona. / Zowy Voeten

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Montse Baraza
Montse Baraza

Periodista

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La formación profesional es el nivel educativo en el que la brecha de género está más acentuada. Según datos de la agencia FPCAT, en el curso 2018/19 solo un 43% del total de estudiantes de ciclos formativos (sumando los grados medios y superiores) eran mujeres. Y la mayoría (77,1% en grados medios y 66,5% en grados superiores) se matriculan en las familias profesionales de sanidad, imagen personal, servicios socioculturales y a la comunidad y administración y gestión. En el curso 2021/21, de los 75.617 alumnos de grado medio, un 44,7% eran mujeres.

La situación se agrava si nos referimos solo a los campos STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). En estos ciclos, solo un 29% de mujeres cursan un ciclo STEM, frente al 71% de hombres. Este porcentaje del 29% baja al 12% si excluimos el ámbito de la sanidad, tradicionalmente feminizado. Aquí más que brecha, hay fractura de género. Y ello a pesar de que Educació bonifica la matrícula a las mujeres que se inscriban a ciclos de grado superior industriales.

“La brecha de género en los ciclos STEM sigue siendo muy acentuada. Los estereotipos, la desigualdad, la discriminación por motivos de género y la falta de sentimiento de pertenencia son barreras que no favorecen el aumento de la presencia de la mujer en la FP de los campos STEM”, subraya un informe de la agencia FPCAT del pasado febrero.

Efecto directo en las opciones laborales

La brecha de género en los ciclos STEM es especialmente perjudicial para las mujeres porque la consecuencia directa es que se quedan sin oportunidades en un sector con una elevada inserción laboral (superior al 71%). “Los hombres tienen un abanico más amplio para poder seleccionar, en contraposición a las mujeres, que se concentran en los sectores considerados históricamente ‘feminizados”, apunta el informe, que denuncia esta “fractura de género” en los campos STEM.

La brecha de género en la FP ha ido evolucionando de forma particular. Así, en algunas de las familias de grados medios con más presencia femenina, se ha ido reduciendo el porcentaje de mujeres y aumentando el de hombres. Por ejemplo, en sanidad, se ha pasado del 89,5% del curso 2001/2002 al 74,75% del curso 2018/19, probablemente por la masculinización del ciclo medio de Emergencias Sanitarias, donde el 31,4% son hombres.

Por el contrario, la presencia de mujeres en las familias profesionales tradicionalmente más masculinizadas sigue siendo “destacablemente poco representativo” y “no se visualiza un cambio en la tendencia”. Algún ejemplo: en Sistemas Microinformáticos y Redes, uno de los ciclos de mayor ocupabilidad, en el curso 2020/21 había matriculados en el conjunto de Catalunya 9.298 hombres y 619 mujeres. En Instalaciones Eléctricas, 2.672 hombres frente a 65 mujeres. Y el caso extremo de Electromecánica de aviones: 43 hombres y 1 mujer.

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Esta evolución diversa, recoge el informe, se debe a que “los mecanismos que operan en clave de género son asimétricos: los hombres en campos feminizados expresan una situación de privilegio y ventaja estructural, mientras que las mujeres en campos masculinizados habitualmente sienten discriminación y desventaja”. Para solventar este problema, la Generalitat ha elaborado el Plan STEMcat, que tiene entre sus objetivos incrementar la proporción de mujeres en los estudios STEM. 

En contraposición, la FP ocupacional --que incluye la formación a personas en paro y la formación continua a trabajadores-- está más feminizada. La agencia lo atribuye al progresivo aumento de la incorporación de las mujeres, de más edad y menos formación, al mercado laboral, principalmente por la situación económica, social y personal.