El 'Nomadland' español

Casas prefabricadas y 'caravanas' en vez de pisos: el boom logístico desborda el límite entre Toledo y Madrid

Raúl entra en su vivienda prefabricada en Yuncos.

Raúl entra en su vivienda prefabricada en Yuncos. / ALBA VIGARAY

  • Desde 2016 se han creado más de 5.000 empleos nuevos en los polígonos de Illescas, en Toledo

  • La comarca, con el mercado de vivienda saturado, empieza a acoger casas prefabricadas e incluso contenedores reformados como alojamiento

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Roberto Bécares
Roberto Bécares

Periodista

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"Esto es como una urbanización de lujo. Te sales aquí a la terraza, te tomas un café y estás tan tranquilo. Por la noche oyes hasta los grillos y ves las estrellas". Raúl tiene 46 años, lleva 33 de carnicero, desde que era un chiquillo, y, como siempre soñó con mudarse al campo, a la tranquilidad, lo ha hecho hace un par de meses tras divorciarse. 

Su "urbanización de lujo" son cuatro casas móviles, a modo de caravanas, distribuidas en una amplia parcela vallada de Yuncos, una localidad de Toledo de casi 12.000 habitantes, a 40 kilómetros de Madrid. Su "terraza" es una mesa y dos sillas de madera pegadas al módulo y rodeadas de cantos blancos rodados. "Valen una pasta; lo busqué por internet". 

Es imposible no percatarse de las casas prefabricadas al pasar por esta zona de chalés casi ya en la salida hacia Illescas. Son como una isla en medio del océano. 

Raúl, dentro de su casa prefabricada, por la que paga entre 300 y 400 euros.

/ ALBA VIGARAY

-Mira, hay dos dormitorios, en ese duermen mis hijas, que están encantadas con la casa -apunta a una estancia donde caben dos camas a duras penas, además de un armario empotrado-, ahí hay un aseo y al otro lado un baño con ducha, lo que es muy buena idea... 

30 metros cuadrados

Cada espacio de la construcción, de unos 30 metros cuadrados, está pensado al detalle. El salón-cocina-vestíbulo se apaña en apenas siete metros cuadrados. En un rincón de la estancia, una estufa eléctrica -también hay bomba de aire- y una televisión de plasma pequeña pegada a la pared, además de un sofá y una mesa. Las ventanas, de doble cristal, son de PVC.

Raúl abre un estrecho armario en el que uno no pensaría que cupiera más allá de una escoba y un recogedor, pero aparecen una caldera y una lavadora: "Caben 100 litros. De agua caliente vamos sobrados". 

Lleva solo dos meses aquí, pero parece que Raúl ya ha dado con su arcadia. "Tienes calidad de vida y, claro, sale más económico que un piso; el resto de gente que vive aquí son también gente trabajadora", desvela sobre un tipo de hogar que en los últimos años se ha multiplicado en la comarca de La Sagra: hay más de 50 familias viviendo en la actualidad en módulos prefabricados, y la demanda va en aumento, desvelan en el sector de las mobil-homes

El concejal de Urbanismo de Illescas, Francisco Rodríguez, en su despacho.

/ ALBA VIGARAY

El motivo principal es el boom de creación de empleo del sector logístico en la zona, sobre todo en Illescas, lo que ha disparado el precio de la vivienda más de un 25%, aunque en algunos casos mucho más, según las inmobiliarias. La falta de nuevos desarrollos urbanísticos ha ayudado a inflar la burbuja. 

"En el alquiler la demanda supera con creces a la oferta"

"En el alquiler, la demanda supera con creces a la oferta", apuntan en la oficina de la inmobiliaria de Redpiso de Illescas, la que más movimiento ha tenido en los dos últimos años de las 260 que la empresa tiene repartidas por el país. En un día pueden mostrar un piso para alquilar a diez familias distintas. 

Illescas, la capital de la comarca, es el máximo exponente de esta explosión demográfica. En 2015, según el INE, tenía 25.964 habitantes. El año pasado, 29.558. Gana 700 empadronados nuevos cada año. 

Escolarización

"Hay un componente de nueva residencia, alrededor del 35%, y el resto son personas que no estaban empadronadas porque no les interesaba, y ahora sí, porque, por ejemplo, si no lo hacen no pueden escolarizar a sus hijos", afirma el concejal de Urbanismo, Francisco Rodríguez, desde su despacho en el Ayuntamiento, en el centro de la localidad. En una de las paredes se despliegan mapas, dibujos y documentos como si fuera el despacho de un investigador del FBI. De las palabras de Rodríguez, que da explicaciones muy didácticas que suenan a contadas muchas veces, se desprende que cada paso que da el Consistorio está muy pensado. No se quieren precipitar construyendo a lo loco. Saben que es un momento clave. 

La población se ha disparado de la mano del empleo: no paran de llegar empresas al municipio. Toyota, Amazon, Fm Logistic (la mayor empresa logística francesa), Michelin, Ehlis, XPO, Seur, Zalando, Mountpark o Día han instalado sus centros logísticos en Illescas en los últimos años. 

El crecimiento está asegurado. La posición de Illescas es estratégica para la logística, al estar situada junto a la A-42 (Madrid-Toledo), la AP-41 y la CM-42 (autovía de La Sagra), además de tener la vía férrea que la une con Talavera, Badajoz, Lisboa y Madrid. Desde las enormes naves desplegadas en el polígono de Las Veredillas se reparten mercancías para toda España y para el centro y sur de Europa. Son tan mastodónticas que si uno se coloca en el extremo de una de ellas no llega a ver el final. 

Todavía quedan dos millones de m2 por desarrollar, muchos en el Puerto Seco

Y es sólo el inicio. Quedan dos millones de metros cuadrados por desarrollar, muchos de ellos en el Puerto Seco, cuyas obras de parcelación e iluminación está ultimando el Consistorio. "El sector de la logística ha venido para quedarse, no tiene los pies de barro como el sector del ladrillo", afirma el concejal. 

Un obrero trabaja en la urbanización del Puerto Seco de Illescas, con la nave de Amazon al fondo.

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Este auge del empleo es visible a primera hora de la mañana. No hay sólo atascos ya para ir hacia Madrid, sino en el sentido contrario. De gente que vive en Madrid y trabaja en La Sagra. "Se están cambiando los flujos de circulación", señalan en el Consistorio, donde reivindican la gratuidad de la AP-41 y que se una la localidad con la red de Cercanías de Madrid.

Desde 2016 se han creado 5.000 empleos en el que es considerado el centro logístico en crecimiento más grande del sur de Europa. "Esto ha crecido una barbaridad", apunta José, camarero de La Cantina, el único restaurante de Las Veredillas. Está compuesto por módulos prefabricados y sirve unos 110-120 menús diarios a 12 euros. Banderas de España y fotos aéreas del polígono pueblan las paredes. Frente al restaurante, hay un aparcamiento para camiones, principalmente destinados al descanso de los conductores procedentes del extranjero, que paran a comer aquí. 

"Para las empresas es más atractivo implantarse aquí que en Madrid, porque Castilla-La Mancha tiene mayores incentivos fiscales y líneas de financiación específicas", aprecia el edil de Urbanismo. 

Paro residual

"Hemos reducido casi a paro técnico el desempleo, un 10%, el que hay es residual", presume el concejal de Urbanismo de la localidad. Como muchos municipios de la zona, Illescas pasó en los 2000 de vivir de la agricultura al ladrillo y los muebles. Hasta que pinchó la burbuja en 2008. Dan fe de ello los restos de las fábricas de muebles que lucen como almenas en ruinas a las afueras de la localidad.  

En el momento más duro de la crisis, con el paro cercano al 30% -"una barbaridad, lo pasamos muy mal", admite el edil-, el equipo municipal, dirigido por el que sigue siendo el alcalde, el socialista José Manuel Tofiño, apostó por recalificar suelo urbanizable, rústico, por logístico. 

Hizo falta poco tiempo para saber que fue un acierto. Las empresas empezaron a llegar en un goteo incesante.  

A CASA, la que es hoy Airbus, que se instaló mucho antes, a principios de los 90, se fueron sumando grandes marcas como Toyota, hasta que Amazon, el gran gigante del comercio electrónico, implantó su primera nave aquí en 2018, lo que fue un antes y un después.

Ahora, tres años después, en el Puerto Seco, al otro lado de la A-42, Amazon acaba de inaugurar la segunda planta, de 180.000 metros cuadrados y que generará en los próximos años más de 1.200 empleos. Otras mil personas -instaladores, encofradores...- han estado trabajando en ella el ultimo año provenientes de muchos puntos de España. Los hoteles se saturaron. El alquiler rozó su máximo.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, destacó en el acto de presentación que en la localidad se "ha madrugado" para traer inversiones al municipio. Page suele decir en privado que cuando la gente va, el alcalde de Illescas ya está volviendo. "Aquí ha habido una perspectiva clara de lo que había que hacer. En diez años dirán que Madrid es una extraordinaria ciudad que está al lado de Illescas", tiraba de sorna el presidente manchego. La ministra de Industria, Reyes Maroto, también llenó de elogios al equipo de Gobierno municipal por saber atraer a "empresas punteras".

Varios camiones de reparto de mercancías en el Polígono Las Veredillas de Illescas.

/ ALBA VIGARAY

Pero el cuento de hadas del empleo también tiene sus inconvenientes. Comprar vivienda se ha convertido en una proeza. "Está muy complicado y lo que hay está totalmente sobrevalorado. Están pidiendo 100.000 euros por un piso de una habitación o 220.000 por una casa con parcela de unos 40 años alejada de todo", protesta Alfredo indignado mientras se toma el café de media mañana con unos amigos en un bar del centro del pueblo. 

Se dedica a las telecomunicaciones y le gusta vivir en Illescas, pero los dueños del piso donde vive lo quieren vender, así que le toca buscarse una alternativa. "Es que están pidiendo lo que les da la gana, incluso por pisos que están destrozados. Casas que son gallineros te las venden por 150.000. Y luego la Sareb, que tiene muchos pisos por aquí, vende mal y caro. Vas a ver un piso y hay 20 familias... al final me va a tocar irme a vivir a otro sitio", razona. 

Algo parecido le ha pasado a Miguel, DJ sin empleo. "Pago una renta antigua por un piso en el centro, pero me quieren echar para subir el alquiler. He estado mirando y está peor que en Madrid. Por el de una habitación te piden 600 y por uno de dos 700", explica mientras pasa la tarde en un pub del centro, mano sobre mano.  

"En esta zona ha crecido mucho la demanda últimamente, sobre todo desde que llegó Amazon, DHL.. las empresas están trayendo mucha gente. No son sueldos enormes para comprar, pero muchos invierten en alquilar", desvela Miriam, vendedora de Inmobiliaria 23. En venta apenas tienen pisos, igual que en Redpiso. Los que entran vuelan rápido.

1.600 euros el m2

En el Señorío de Illescas, una suerte de La Moraleja del municipio, el metro cuadrado se ha elevado a los 1.600 euros. "Aquí un chalé te valía antes 200.000 euros; ahora te pueden pedir fácil 320.000", señala Arturo, uno de sus vecinos, mientras pasea el perro por una de las muchas calles vacías del complejo, al norte del municipio y algunos de cuyos chalés tienen unas vistas privilegiadas desde sus jardines. Vistas a la gigantesca fábrica de Casa, que tienen a apenas 30 metros.

En el resto de la localidad, el precio del metro cuadrado ronda los 1.300 euros. Es un precio caro para esta zona, afirman los expertos. "Los trabajadores de logística buscan chalés si tienen familia, y pisos más para parejas. Hay mucha gente que se está comprando la parcela para construir ellos mismos", apunta Miriam, de Inmobiliaria 23. 

Vista de chalés en el Señorío de Illescas frente a la nave de Airbus.

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El edil de Urbanismo admite que a la pequeña burbuja inmobiliaria que se vive ha ayudado en una pequeña parte la Sareb, que es dueña de muchos pisos vacíos, algunos okupados, que han facilitado "esta pequeña burbuja", junto con la llegada de nuevos vecinos que trabajan en los polígonos o de parejas jóvenes de "Leganés o Fuenlabrada que en vez de pagar 900 o 1.000 por un alquiler vienen aquí y pagan menos". "Es que en Illescas apetece vivir, está en ese impasse que no es una ciudad ni un pueblo, y tiene todos los servicios necesarios", presume. 

En Illescas apetece vivir, no es ni un pueblo ni una ciudad

Según Francisco Rodríguez, no se han desarrollado nuevos suelos para residencial porque hubo desarrollos urbanísticos que se quedaron "sin resolver y que son difíciles de desbloquear". "Pensemos en terminar lo que tenemos y rehabilitemos los cascos y luego ya desarrollaremos suelo. Vamos despacio", afirma el edil, cuyo departamento ha dado más de 800 licencias de obra este año, principalmente para rehabilitaciones de edificios o construcciones pequeñas en parcelas. 

Para dentro de año y medio sí está previsto el inicio de un desarrollo en el oeste de unas 600 viviendas, a construirse en los próximos cuatro años. La altura máxima seguirá siendo cinco plantas.

En la cercana Seseña la situación es parecida. El desarrollo de El Quiñón, levantado por el polémico Francisco Hernando, El Pocero, tiene pocas viviendas libres, y el Consistorio acaba de desbloquear su ampliación para que se puedan construir miles de casas más. Entre los agentes urbanizadores interesados en construir está Ormazabal, que ha abierto una empresa del grupo dedicada a prefabricados de viviendas en altura, de hasta siete pisos y que vienen con todas las instalaciones. "Hay una demanda continúa de vivienda", señala el concejal de Urbanismo Seseña, Cándido Guerra, del PSOE.

Entretanto, el uso de las mobil home se extiende por la comarca, con más de medio centenar de estas instalaciones repartidas por Carranque, Yeles, Numancia, Illescas, Yuncos... 

Rapidez

"La demanda es sobre todo de gente joven. Estamos teniendo mucho interés también de constructores que quieren comprarlas para ponerlas en alquiler. No te compran una, te compran seis. Es por la rapidez, porque no tienes que hacer obra", desvela José Francisco Sicilia, dueño de Caravan Ocio, que comercializa estas casas prefabricadas que pueden estar disponibles en apenas dos meses tras su compra. 

"Mucha gente te dice que con lo que está pagando de alquiler en año y medio la tiene amortizada", aprecia el comercial. 


/ ALBA VIREGAY

Los precios oscilan entre los 30.000 y 40.000 euros en el caso de los prefabricados nuevos y entre 10.000 y 20.000 en el caso de los de segunda mano. Hay numerosos modelos entre 30 y 40 metros cuadrados y están elaborados o de panel de sándwich, compuesto por placas de acero y un aislamiento, o de PVC, que no necesita mantenimiento. 

Mikel tiene 43 años y vive en una casa prefabricada de chapa recubierta de aislante y pladur cerca del centro residencial para mayores de Illescas, en el extremo occidental del municipio. Su madre la encargó hace unos cuatro años. Compró el terreno porque el precio de cualquier casa estaba ya empezando a encarecerse y "era la única manera de tener terraza". 

En total, por 86 metros cuadrados, fueron 70.000 euros. La instalación, con varios módulos y techos a dos aguas, tardó siete meses en vez del mes previsto, eso sí. "Ella está de maravilla. Mi pareja y yo vivimos con ella y queremos hacer lo mismo", afirma este trabajador de una de las empresas de logística de la zona. "Mucha gente pasa por enfrente y te pregunta por cómo es vivir aquí... En Yeles hay una pareja que vive en un contenedor marítimo reformado. Lo tienen muy bien", desvela.

A apenas 500 metros de su casa, hay otra mobil home de última generación en una parcela con piscina. "Aquí estamos muy bien", cuenta María Luisa, que vive en otro módulo prefabricado en el centro de Yuncos. "Vivíamos a las afueras, y mi marido y yo ya estábamos mayores y decidimos montarla en un solar del centro, que nos pilla todo cerca", cuenta esta jubilada. En total pagó 45.000 euros. "Aquí pagas los mismos gastos que por una casa normal. No se regala nada".  

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Desde el Ayuntamiento admiten que estas casas son casos "muy, muy aislados", muy puntuales. "A efectos de licencia es igual que una casa construida in situ, otra cosa es la estética", afirma el edil de Urbanismo. "Están sujetas a las tasas y al impuesto de construcción y obras", aprecia. 

Rodríguez subraya que la burbuja de vivienda va a seguir en el municipio "los próximos años" y que mucha gente que quiera vivir en Illescas tendrá que hacerlo en la comarca mientras no se rehabiliten los cascos y se colmaten los desarrollos urbanísticos de 2007 y 2008 que se quedaron sin terminar. "No podemos desarrollar suelo y dejar los muertos del pasado ahí...Queremos, eso sí, inyectar un poco de oferta en esa demanda, para que esa burbuja no se infle, pero sin pincharla".