Coronavirus

Detectives privados: vigilantes del teletrabajo

  • Las empresas los contratan para controlar a sus empleados

  • Investigan el cumplimiento del horario y las bajas por covid de los trabajadores

Un detective privado durante su jornada, con una cámara fotográfica. INVESZAR DETECTIVES

Un detective privado durante su jornada, con una cámara fotográfica. INVESZAR DETECTIVES

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M. Chamorro

El escuchar hablar de los detectives privados, a cualquiera se le viene a la mente alguna de las numerosas películas protagonizadas por estos audaces personajes. No obstante, la realidad del día a día de los detectives en España y Aragón dista bastante de lo que se ve en la ficción de la pantalla grande. A raíz de la pandemia, el sector ha sufrido pérdidas económicas y los clientes han disminuido en el último año y medio. Desde el inicio del confinamiento, y con todas las restricciones que se han ido sucediendo, la profesión se ha visto afectada e incluso ha cambiado.

Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana. A pesar de vivir unos duros meses en el sector, los detectives privados han visto cómo les llegaban pedidos que anteriormente eran casos puntuales y hoy en día ocupan una gran parte de su trabajo, sobre todo en cuanto al control del teletrabajo, que a consecuencia de la pandemia se ha instaurado en muchas empresas y entidades. «Los empleadores tenían sospechas de que no se estaban cumpliendo los horarios ni las jornadas laborales. Estas investigaciones estaban centradas en las personas que tenían que realizar su actividad en su domicilio, normalmente conectados a su ordenador o atendiendo telefónicamente clientes», explica Vicente Delgado, detective en Zaragoza y director de Inveszar Detectives, además de expresidente de la Asociación Profesional de Detectives Privados de España (Apdpe).

«En el caso del teletrabajo hay que saber que nosotros realizamos nuestro trabajo fuera del domicilio de la persona, por lo que solo investigamos cuando el individuo sale de su domicilio. Normalmente eso se ha producido durante su horario laboral y hemos podido comprobar estas situaciones con bastante dificultad, condicionados sobre todo por la poca gente que había por la calle, lo que llamaba mucho la atención en cualquier lugar», explica Delgado.

Estos asuntos a investigar ya no solo se centran en el control del teletrabajo. Las empresas también contratan los servicios de los detectives privados para hacer un seguimiento de los trabajadores que fingían estar con personas de riesgo en su domicilio (o haber tenido contacto con un caso positivo de covid-19) para solicitar la baja laboral y no acudir a su puesto de trabajo. Delgado asegura que en numerosas ocasiones encontraban a estas personas investigadas fuera de su domicilio, lo que verificaba que los motivos de la baja no eran ciertos.

Asimismo, las custodias de los niños están cobrando especial importancia en las investigaciones que realizan los detectives privados. «Algunos progenitores indican también situaciones de riesgo y confinamiento domiciliario para no entregar al niño o niña a su padre o madre en el periodo en el que les correspondía estar con el otro progenitor», indica el expresidente de la Apdpe.

El covid y la profesión

Desde el inicio de la pandemia en marzo del año pasado y durante el tiempo que duran las consiguientes restricciones que afectaron principalmente a los desplazamientos de todos los ciudadanos, la profesión del detective privado ha cambiado de forma radical. El número de asuntos disminuyó para la gran mayoría de estos trabajadores tan especiales «en todo el territorio nacional», asegura Delgado.

«Estar restringidos en un primer momento en los domicilios significó que las personas, al no salir de casa, no realizaban actividades ni personales ni laborales mas allá de las que se autorizaron. En nuestro caso, como profesionales, incluso existió un tiempo en el que tampoco estábamos autorizados a trabajar en la calle, aunque finalmente se consiguió que el Ministerio del Interior entendiera que éramos una actividad que precisaba trabajar en la calle», explica este detective privado de Zaragoza.

A pesar de la autorización del ministerio para poder salir a la calle para continuar las investigaciones y, en definitiva, trabajar, «muchas de las investigaciones se vinieron abajo», apunta Delgado. El que fuera vicepresidente de la Apdpe pone como ejemplo el caso de los lesionados cuyas empresas piden un control a los detectives para llevar un seguimiento de su estado físico. «Al no salir de casa, no podíamos determinar si se estaba fingiendo o no una situación médica. Tampoco podíamos comprobar si una baja laboral era real o no».

Al 50% durante 2020

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Sin duda alguna, y al igual que en muchos sectores del país, la pandemia ha supuesto una clara reducción de trabajo para los detectives. «No hay una estadística al respecto en esta cuestión para poder determinar la bajada en la demanda de detectives privados durante la pandemia, ya que aparecieron otro tipo de temas a realizar», asegura Delgado.

No obstante, el director de Inveszar cree que hubo un descenso, 'grosso modo', del 40% o el 50% durante el año 2020 solo en Aragón. La principal consecuencia fue para muchos despachos la económica, algo que provocó incluso que algunos de ellos tuvieran que cerrar el año pasado. Así les sucedió a Detective Service, una agencia de detectives en Zaragoza que contaban antes de la pandemia con una sede en la ciudad de Huesca. «La demanda de nuestros servicios bajó tanto que tuvimos que cerrar nuestra delegación en Huesca», explica Santiago Bernal, miembro del despacho, ya que «los clientes han sufrido también las consecuencias económicas y anteponen otras necesidades a contratar un detective privado para solucionar sus problemas». En este caso, dice Bernal, eran más las peticiones provenientes de Zaragoza para investigar casos en Huesca que los que recibían en la propia capital oscense. «No salía rentable».