Coronavirus

Negacionismo o pasotismo, dos visados hacia la UCI

Atención a un paciente ingresado en la UCI del Hospital Clínic de Barcelona.

Atención a un paciente ingresado en la UCI del Hospital Clínic de Barcelona. / CLÍNIC / FRANCISCO AVIA

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Mar Mato

Esta semana, se dio a conocer que el 72% de los pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos en hospitales andaluces son personas de entre 50 y 60 años que renunciaron a vacunarse. El dato lo dio el vicepresidente de la Junta, Juan Marín, que calificó a estas personas de “negacionistas”, si bien otro miembro del gobierno autonómico matizaba que “hay personas que se negaron a ponerse la vacuna, personas más jóvenes a las que todavía no les ha tocado el turno y más mayores que solo se pusieron una dosis, fundamentalmente de AstraZéneca” y/o no llegaron a ponerse la segunda dosis “porque se contagiaron antes”.

Sobre los negacionistas y personas que rehuyen de la vacuna antiCOVID, el epidemiólogo gallego Francisco Caamaño señaló que se trata de “un tema de crítica social global: grupos de personas que no tienen confianza en la ciencia o gobernantes, hay grupos que viven aislados de la realidad. Habría que reflexionar por qué hay gente así”.

El experto en la actual pandemia agregó que “hay personas que viven al margen de estas cuestiones, en realidades paralelas. ¿Pensar que el Estado puede hacer más? En personas jóvenes, quizás podemos utilizar otro tipo de método para llegar a ellos, pero el resto...”.

A su juicio, entiende que “se ha dado una información muy clara durante todo este proceso. Llevamos un año y medio con este tema y todo el mundo vio como provocaba muertes e ingresos hospitalarios. Todo el mundo, que quiso, pudo ver que la vacuna lograba parar el problema. Primero, lo vimos en un grupo muy específico, en el grupo de las residencias, de los mayores. Vimos cómo se cortaba la infección a residentes, cómo caían las muertes, a raíz de empezar a vacunar en diciembre”.

Por su parte, el Profesor Emérito de Medicina Preventiva y Salud Pública Juan Gestal alerta de que incluso gente vacunada contra el SARS-CoV-2 está acudiendo a urgencias tras haber estado en contacto con personas infectadas.

Lamenta que estemos subiendo a la quinta ola de incidencia del coronavirus “como consecuencia de lo de Baleares”, en alusión a los macrobotellones y descontrol en una determinada sala de fiestas donde no se cumplieron medidas como el uso de la mascarilla o la distancia mínima interpersonal.

Informa de que en esta quinta ola se están viendo personas infectadas con “enormes cargas virales”.

Para Gestal, la alta cifra de ingresados en ucis en Andalucía que no se habían vacunado “viene a decir que aquellos que no reciben las dosis a pesar de alcanzarse la inmunidad de grupo, tienen riesgo de infectarse”.

Recalca que aún vacunándose no hay protección al 100 por ciento, de ahí que haya que “mantener la precaución”.

Gestal estima que las personas en la que las vacunas no protegen de forma satisfactoria pueden suponer “el 10% o menos” de la cifra global de vacunados. En estos casos las vacunas no funcionan de todo bien o no tienen el mismo efecto que en la gran mayoría.

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Respecto a los negacionistas o pasotas, apunta que contrastan con el amplio arco de población que “quieren vacunarse; todo el mundo quiere hacerlo”.

Finalmente, preguntado Francisco Caamaño por ciertas opiniones, incluso entre personas con estudios universitarios que dudan si ponerse la segunda dosis de la vacuna y que acusan a los medios de sobredimensionar el impacto de la pandemia, Francisco Caamaño añade que “me parece muy difícil de justificar ese tipo de cosas, no sé a qué corresponde esa desconfianza. Los números son los que son, las muertes son las que son al igual que el impacto económico y social. Muchas familias lo pasaron mal, tuvieron que cerrar sus negocios, hay gente arruinada. Eso hay que intentar cortarlo en la mayor brevedad posible”.