Gerente del Consorcio

La jefa de los bomberos de Zamora denuncia ser víctima del machismo de algunos de sus subordinados

Ana Mayor sopesa trasladar los hechos a los tribunales por “comentarios asquerosamente pueriles”, por "ser mujer"

Ana Mayor, en el parque de bomberos de Bermillo de Sayago.

Ana Mayor, en el parque de bomberos de Bermillo de Sayago. / NICO RODRÍGUEZ

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D. G. T.

Ana Mayor, gerente del Consorcio Provincial de Bomberos de Zamora, denuncia en una carta el trato machista de parte de sus subordinados, bomberos de la Diputación de Zamora. En el escrito, remitido a LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA, Mayor apunta que una llamada realizada por error por parte de un trabajador del servicio de extinción de incendios le permitió escuchar “carcajadas, burlas, mofas y comentarios asquerosamente machistas y pueriles hacia mi persona. No daba crédito. Es absolutamente cierto que estos machitos, en grupo, se crecen”, asegura la gerente del Consorcio Provincial de Bomberos.

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Mayor plantea acudir a los tribunales para denunciar los hechos, que suponen que “yo, que jamás me había encontrado con machistas a lo largo de mi vida profesional, tenga que sufrirlos ahora en primera persona”. La zamorana , que lleva menos de un año al frente del Consorcio Provincial de Bomberos, destaca con todo que las actitudes denunciadas no son generalizadas. “Gracias a los compañeros bomberos que han creído en mí y me han mostrado su respeto”, asegura.

Carta completa

Siempre he defendido la igualdad con la misma intensidad con que he despreciado a los machitos. Éstos, a veces, de tan miserables, llegan a la cima entonces acosan y maltratan a las mujeres. 

No sólo defiendo la igualdad entre hombres y mujeres, sino que, además, durante un tiempo, he dedicado mi vida laboral a ejercer como agente de igualdad en un programa europeo. Y sí, es un problema de base educacional. En el caso que voy a contarles es palpable. Un caso real, el mío, que hoy me siento en la obligación de hacer público por todas esas mujeres a las que yo he tratado de ayudar con hechos similares. Pero al margen de “titulitis”, el asunto tiene una defensa muy clara y las letras muy gordas: EL MACHISMO ES INTOLERABLE. 

En pleno siglo XXI, las mujeres no debemos tolerar estas conductas donde los machos alfa de la manada, de tan empoderados, nos humillan. De ninguna manera.

Todo esto viene a cuento porque, después de aguantar no pocas lindezas de algunos de mis compañeros, bomberos del Consorcio Provincial, durante meses, hace unos días, he asistido atónita a una conversación entre uno de los turnos que trabajaba el día de autos. Les cuento: resulta que, el cabo, a la sazón, jefe de turno, que, por cierto, me ha llamado mil veces y siempre lo he tratado de forma educada y correcta, me llama esta vez para preguntarme “si va o no a una actuación menor de una casa que llevaba meses cerrada y tenía abejas muertas en la cocina y otras que se oían por el tubo de la campana extractora….” Mi sorpresa, escuchando esto de un profesional, es mayúscula… (Por lo visto, nadie le había avisado de que ya no estaba activo el protocolo Covid de forma estricta, en el que se trataba de evitar el contacto en este tipo de actuaciones…. En fin…¿ de verdad ). Me di cuenta de que tenía activado el “manos libres” y entonces entendí la llamada, el planteamiento y el recorrido. Colgamos el teléfono y a los dos segundos me vuelve a llamar. Descuelgo y… ¡sorpresa! ¿qué me encuentro al otro lado?: carcajadas, burlas, mofas, comentarios asquerosamente machistas y pueriles hacia mi persona. No daba crédito. Es absolutamente cierto que estos machitos, en grupo, se crecen. Este individuo es de los que se permite juzgar, mentir públicamente, señalar con el dedo. Y nada de esto le duele en prendas, así que comprobé que tampoco tiene el más mínimo reparo en reírse “de esta señorina”, como me llamó entre risas, que, por otro lado, es su superior. ( Debo decirles que llevan muy a gala lo de la escala de mando) El resto de la conversación y adjetivos que me dedicaron me las reservo para transcribirlas en otro tipo de documento y dirigirlas a otro tipo de instancia.

Sí, amigos lectores, sin querer, activó el botón de llamada y gracias a ello pude comprobar el nivel de educación y compañerismo que tenía al otro lado del teléfono.

Cuando se publique este artículo, no llevaré ni siquiera doce meses como gerente ( o gerenta) del Consorcio. Mi día a día, desde el primer momento en el que puse el pie en la oficina, ha tenido un único objetivo: trabajar, hacer equipo para trabajar y trabajar para mejorar. Solo así conseguiremos dar un buen servicio a los ciudadanos. Sumando. Algunos compañeros me han entendido y me han dado una oportunidad. Otros, ni lo uno, ni lo otro. Así es la vida. En todos los sitios cuecen habas y, mira tú por cuanto, yo, que jamás me había encontrado a machistas a lo largo de mi vida profesional, ahora me toca sufrirlos en primera persona. Supongo que hay hombres que piensan que las mujeres al frente de órganos directivos, tenemos que pagar el precio de llevar falda. Pues se equivocan estos “machitos” de medio pelo si se creen que ellos tienen patente de corso.

Afortunadamente, hay herramientas legales que nos amparan y cuyo derecho a practicar, también me reservo. De igual modo, los medios de comunicación ejercen una excelente labor con reportajes como el que emitieron el sábado pasado en un conocido programa de TVE, contribuyendo a que salgan a la luz conductas machistas e intolerables que nunca deben permitirse en los centros de trabajo.

Tengo que agradecer públicamente a La Opinión-El Correo de Zamora la oportunidad que siempre me ha dado, abriéndome esta ventana para enviar mis mensajes a toda la sociedad.

Gracias, también, a todos mis compañeros bomberos que han creído en mí y me han mostrado siempre su apoyo y su respeto, premisas fundamentales que definen la categoría humana de cada persona. 

Por mi parte, seguiré nadando entre tiburones si es necesario, porque en tiempos de zozobra nunca hay que dejarse llevar por la marea.

Sigamos trabajando juntos por una sociedad igualitaria, donde la persona, hombre o mujer y los valores estén por encima de etiquetas, cargos o procedimientos.


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