Sacar a pasear al periquito y otras excusas para saltarse el confinamiento

  • Los Mossos relatan en Twitter las inverosímiles explicaciones que les han dado los ciudadanos tratando de esquivar las restricciones

  • La policía explica que un buen número de personas justificaron "motivos sexuales de fuerza mayor" para eludir el toque de queda

Un agente de la Guàrdia Urbana identifica a unas personas que circulaban por Barcelona fuera del horario permitido sin justificación.

Un agente de la Guàrdia Urbana identifica a unas personas que circulaban por Barcelona fuera del horario permitido sin justificación. / Ferran Nadeu

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El Periódico

Ir a otro municipio para comprar latas de cerveza, salir a pasear una cabra o cruzar una provincia entera para entregar una chaqueta al hijo que tiene una entrevista de trabajo. Estas son algunas de las excusas que los Mossos han constatado un año después de la pandemia sanitaria. Fueron muchos los ciudadanos que quisieron burlar los dos estados de alarma, los confinamientos domicilarios, comarcales y municipales y el toque de queda. Según explican en el comunicado, la mayoría de los casos terminaron con sanción.

Llorar a Maradona sin mascarilla

Un hombre se llevó una sanción porque estaba andando por la calle sin mascarilla e incumpliendo el confinamiento municipal en Barcelona. El motivo, llorar como se merecía el fallecimiento de Diego Armando Maradona. En la capital también hubo quien justificó que rompía el toque de queda o el confiniamiento porque "necesitaba hacer la digestión" o porque "en su pueblo no había centros comerciales".

El sexo, una necesidad esencial

Fueron muchas y rocambolescas las formas de justificar un trayecto para tener una cita o un encuentro sexual. Pero ante la desesperación para justificarlo, muchos optaron por dar la cara. Fue el caso de un vecino de Figueras, que creyó que dar "un servicio sexual a domicilio" se consideraba esencial, o un chico de Barcelona que había concertado una cita a través de una aplicación. "Entendía que tenía derecho a ello después de tanto tiempo sin mantener relaciones", cuentan los Mossos. Otros comentaban a los agentes que su pareja era "insoportable" o "estaba histérica".

Velas a la Moreneta para un futuro mosso

Una de las excusas más "recurrentes", según cuenta la policía catalana, fue la de ir a poner una vela o hacer una promesa en el monasterio de Montserrat. Entre ellos, una mujer cuyo hijo estaba estudiando para ser Mosso d'Esquadra. En otro caso un hombre justificó que se saltaba el confinamiento para comprar mató, justifcando que su mujer estaba embarazada y tenía un antojo. Aunque un grueso importante de sanciones se las llevaron vecinos del Anoia, Baix Llobregat, Penedès o Vallès que, como desde su casa ven la montaña de Montserrat, creían que podían ir a ella a pesar que el monte se encuentra en el Bages.

Veganos sin excusa

Hubo personas que, debido a sus dietas, debían abandonar sus pueblos para poder comprar productos para su alimentación. No era el caso de una vecina de Platja d'Aro (Baix Empordà) que se fue a Palafrugell para "comprar comida vegana" a pesar de que en su pueblo tenía varias tiendas a su disposición. Otro vecino de la Bisbal de l'Empordà usó la misma excusa, aunque comprar, solo había comprado cuatro latas de cerveza.

Ir con la familia al ginecólogo

Muchos hicieron auténticas artimañas para salir de excursión o hacia la segunda residencia. Una familia entera se movió 200 quilómetros para "ir al ginecólogo", mientras que otros llegaron hasta Sant Feliu de Guíxols para "arreglar una fuga de agua" en la segunda residencia. Lástima que iban con las maletas hechas y toda la familia para reparar la avería. Incluso algunos, en estas incursiones, llegaron a esconderse en el maletero. Otra mujer no solo se saltó el confinamiento municipal y comarcal, sinó que cambió incluso de provincia desplazándose de Lleida hasta l'Hospitalet de l'Infant. El motivo, para ella, era de primera necesidad: traer la chaqueja de arreglar a su hijo que tenía una entrevista de trabajo.

Sacar a pasear al periquito

Los animales han sido también una gran excusa para burlar las restricciones, ya que en un primer momento se permitieron paseos para los perros. Entre el top 10 de motivos chistosos se encuentra un hombre que salió a la calle a pasear el periquito. Aunque los Mossos también vieron un señor de Palafrugell paseando una cabra, y otros que hacían lo mismo con cerdos vietnamitas. Otro caso es el de una familia entera que iba al Maresme a alimentar un caballo de una hípica.

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Incumplir las normas para saber si era real

Un vecino de Vic decidió salir de la comarca de Osona para "comprobar expresamente" que si salía de la comarca se llevaría una sanción. El incrédulo acabó dando fe de que era real, y se llevó una sanción. También fue multados un vecino de Salt que iba hasta Sant Feliu de Guíxols para comer con su hermano. "Yo no sé cocinar", le espetó a los agentes.