ENTREVISTA

Coral Elizondo: "No existe el estudiante promedio, no podemos educar sin atender los márgenes"

Esta especialista en educación inclusiva reclama aulas heterogéneas en las que el alumno se sienta cómodo, y correspondido, con su ritmo de aprendizaje

Coral Elizondo, convencida activista en defensa de la educación inclusiva

Coral Elizondo, convencida activista en defensa de la educación inclusiva / El Periódico

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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La educación atraviesa momentos de cambio, porque si antes todo eran conocimientos y memoria, ahora se trata más de potenciar las competencias. Pero ojo, porque en el tránsito podemos dejarnos a niños y niñas por el camino. Coral Elizondo, que este miércoles aborda la cuestión en un 'webinar' organizado por EduCaixa, es experta en educación inclusiva y reclama, por encima de todo, respetar los ritmos. Y no olvidar que es el profesor el que debe adaptarse al alumno, no al revés.

-Parece que tenemos un malentendido entre integración e inclusión. ¿Es así?

-Sí. El término integración todavía no lo hemos superado. Aparece en los años 80 cuando se quiere integrar al alumno con necesidades educativas. Antes estaba en coles especiales y empezó a ir a centros ordinarios. Creo que ahí nace la confusión.

-O sea, ¿se les incluyó en el centro sin cambiar nada?

-La Unesco dice que hace falta transformar las metodologías. La forma de repartir el aula. Es clave un cambio de mirada. A veces transitamos entre la integración y la inclusión con despropósito y seguimos haciendo prácticas segregadoras.

-¿Por ejemplo?

-Cuando surge la buena integración aparece un profesor de apoyo en el aula y no en clases a parte que todavía señalan más al niño. Debe ser dentro de la clase, con una docencia compartida. Dos docentes que se apoyan para dar respuesta educativa a todo el alumnado.

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/ Ferran Nadeu

-¿Entonces el modelo educativo actual es segregador?

-Totalmente. Pensar que todos aprenden igual es un error de base, porque nuestros cerebros son únicos. No pueden aprender igual y si siempre haces lo mismo, un año tras otro, dejas en los márgenes a los más lentos y a los más rápidos. Y también debes atenderlos. Es un tema de ética. Hacen falta grupos interactivos y heterogéneos en una educación variable y adaptada; dinámica y que promueva las interacciones. Escuchamos poco la voz del alumnado. Todo lo que se hace en base al hombre promedio tiende a fracasar. Se trata de justicia social, q a todo el mundo le puedas dar lo que necesita.

"A veces transitamos entre la integración y la inclusión con despropósito y seguimos haciendo prácticas segregadoras"

-No hay nada más promedio que la selectividad…

-Creo que por ahí vendrán cambios. La evaluación tiene un carácter social, un examen que te clasifica. Los exámenes no tendrían que estar basados solo en procesos memorísticos, sino competenciales. Pero ojo, la memoria y la atención también son importantes.

-¿Eliminar la selectividad es una opción?

-Cambiarla. Están haciendo unos perfiles sobre qué necesita un estudiante para salir al mercado laboral al terminar la enseñanza obligatoria. Pero no se hace nada sobre comunicación oral o el manejo de las nuevas tecnologías. Hacen falta habilidades emocionales y competenciales. Vas a unos saberes imprescindibles y quizás en esa selectividad utópica de la que hablamos hacen falta otros saberes deseables.

-¿Se pide poco la colaboración de los padres en las escuelas?

-Es otro de los aspectos fundamentales. Redes naturales de apoyo a la comunidad educativa. Docentes que se ayudan en docencia compartida, familias que entran en el aula, que participan en tertulias en bibliotecas tutorizadas. El papá meteorólogo que va a la clase. Es básico potenciarlo. Generar redes desde una perspectiva mucho más amplia e ir a una visión comunitaria, una mirada de procesos participativos.

-¿La educación es repetitiva?

-Puede ocurrir en los docentes que se perpetúan. Pero en las redes hay mucho activismo. Hay muchos docentes que usan el 'hashtag' #claustrovirtual. Es complicado salir de la zona de confort pero se está rompiendo con la idea de que voy a estar toda la vida impartiendo lo mismo y de la misma forma. Estoy muy esperanzada.

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-¿Y se puede ser inclusivo en clases con 25 alumnos?

Cómo garantizar la inclusión en centros educativos masificados y con pocos recursos es todo un reto. Lo primero es un cambio de mirada que aclare conceptos. Tener claro que el apoyo específico no debe darse fuera del aula. Hace falta formación en medidas organizativas, sobre cómo organizas el aula. Debemos trabajar por pareja cooperativas, con rincones, ambientes. Como docente, implica romper con la idea de la homogeneización. No existe el estudiante promedio. Hay mucha variedad. No puedes educar a unos pocos y dejar al resto en los márgenes. Hablamos de un diseño universal que nos dice que cuando programes o diseñes la unidad didáctica que vas a llevar a cabo en el aula, tengas en cuenta a todo el alumnado.

-Habrá quien le diga que con este planteamiento se baja el nivel.

-Eso no es cierto. Si realmente hablamos de educación inclusiva, personalizamos el aprendizaje. Hacemos ajustes para que todo el mundeo desarrolle su talento. Habitualmente buscamos un nivel medio y piensas que todos tienen que llegar hasta ahí, pero tenemos niños por arriba y por abajo. Hay que salir de la zona de confort como docente. Romper con el todos al mismo ritmo. Tenemos que personalizar el aprendizaje.  

-Póngame un ejemplo de buenas prácticas.

-En el propio diseño ten en cuenta a todo el alumnado. Eso no es posible con una clase magistral. Debo ir a un multinivel. Por ejemplo: alumnado que desconoce el idioma. Tienes un grupo que va requiere mucho apoyo visual, y otro mucho más avanzando de un rendimiento más alto que estará encontrando los errores en un texto de palabras mal escritas. Y por último, un grupo intermedio que hace los ejercicios del libro.

"Habitualmente buscamos un nivel medio y piensas que todos tienen que llegar hasta ahí, pero tenemos niños por arriba y por abajo"

-¿Pero eso no hará que el profe siempre esté pendiente de los que necesitan más apoyo?

-O no. Tienes que ofrecer apoyo a todo el alumnado. Lo que haces es trabajar la autonomía. El grupo de menos nivel necesita más ayuda, sin duda, pero no siempre será soporte de un docente. Imagina que estamos haciendo matemáticas. Al grupo de menor nivel le puedes dejar que tenga las tablas de multiplicar sobre la mesa.

-Formar en la inclusión para luego entrar en un mundo profesional que no lo es demasiado… Menudo golpe, no?

-Yo nunca estudié con una persona con discapacidad. Me la encuentro por primer vez siendo maestra. Todas las comunidades están trabajando mucho. Pero es cierto lo que dices. Solo con escuelas inclusivas no basta para que la sociedad sea inclusiva. Debe ser habitual estudiar y trabajar con personas con discapacidad. Y no es solo los que tienen necesidades educativas especiales, sino todo el alumnado que se sale de la norma. Identidad de género, temas interculturales... Eso nos llevará a sociedades mucho más inclusivas porque lo vivirán desde el principio.

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/ Anna Mas

-¿La educación actual despierta el talento o lo deja en barbecho?

-No tratamos con cariño las altas capacidades. Las ocultamos. Mientras que con el niño con discapacidad intelectual podemos pensar 'pobrecito, es un angelito', con las personas con altas capacidades la mirada es menos humana. Partes de la idea de que no necesitan ayuda, y siguen siendo niños. La base de todos es reconocer al otro. Cuando reconoces a la persona con sus necesidades y fortalezas le puedes ofrecer una educación de calidad.

-¿El profesorado tiene la formación suficiente para realizar este viraje?

Falta preparación en cuanto a educación inclusiva. No se puede dar de manera general, hay que profundizar mucho más y desde el primer curso. También para abordarla en la hora del recreo. Debería ser un elemento transversal.

"Cuando reconoces a la persona con sus necesidades y fortalezas le puedes ofrecer una educación de calidad"

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-El patio lo controlan monitores…

-Gey Lagar creó el concepto 'patios dinámicos'. Me parece fundamental. Suele decirse que las escuelas no son lugares de esperanza porque hay mucha segregación y 'bullying', pues imagínate en los patios. Hay que transformarlos. La calidad de vida se debe garantizar en el recreo, ofreciendo juegos para que puedan participar todos. Tienes unos patios grises, de cemento, donde en los márgenes se quedan los que no son hábiles con la pelota. Y sobre todo el alumnado con necesidades educativas especiales. Si no les das espacios para jugar, no van a hacerlo nunca porque el fútbol y los que sí saben jugar a ese deporte ocupan todo el espacio. Hay que estructurarlos de otra forma. Y una buena manera es preguntar a los chicos qué tipo de patio quieren. Eso implica diseñarlos de manera colaborativa, con la familia, los docentes y los niños. Pero también hay que abrirlos a la naturaleza para que dejen de ser grises.