Entrevista

Carlos Elías: "La selectividad solo valora un contenido memorístico que hoy está en internet"

  • El catedrático de la Carlos III de Madrid apuesta porque la universidad realice una selección más moderna teniendo en cuenta la capacidad creativa de los aspirantes

Carlos Elías, catedrático de la Carlos III de Madrid, investigador y autor de ’Science on the ropes’

Carlos Elías, catedrático de la Carlos III de Madrid, investigador y autor de ’Science on the ropes’ / O. B.

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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Licenciado en Química y Periodismo, Carlos Elías es periodista y catedrático de Periodismo de la universidad Carlos III de Madrid. También fue docente de Física y Química en Secundaria. Profesor visitante en Harvard y en la London School of Economics, es autor de ensayos como 'La razón estrangulada' y 'El selfi de Galileo'. Su último libro, 'Science on the ropes' (Springer, 2019), analiza el impacto del 'gaokao' -la durísima selectividad china- en los resultados económicos y tecnológicos en la China actual.

¿Qué opinión le merece el movimiento Canviem el batxillerat? A priori, me produce simpatía y curiosidad. Es interesante valorarlo. Bachillerato está enfocado a pasar los exámenes selectividad, cuyo formato es bastante antiguo y no se corresponde con el tipo de pruebas que se hacen en países avanzados. En Harvard se consigue entrar después de realizar un ensayo original, una creación que no tiene nada que ver con hacer el análisis de un texto, que implica valorar lo que ha dicho un autor. En Harvard quieren que tú, aspirante a estudiar allí, seas el autor. La diferencia es abismal. No es comparable crear arte o estudiar el arte que crean otros. La selectividad española no está hecha para valorar la creatividad sino para valorar un contenido memorístico que hoy en día se encuentra en internet.

¿Por qué está tan denostado la memoria frente la creatividad? No estoy diciendo eso. La memoria hay que ejercitarla porque es muy relevante y ayuda a otros elementos del cerebro. Ahora bien, no tiene ningún sentido realizar un análisis sintáctico o morfológico porque eso lo hace mucho mejor la inteligencia artificial o cualquier ordenador. Lo que sí tiene sentido es crear un texto.

Para crear hay que tener conocimientos. Personalmente, no tengo claro que Cervantes supiera la diferencia entre una subordinada con función de complemento directo o de complemento suplemento. De lo que hablo es de crear. También en ciencia. Los alumnos deberían diseñar experimentos. Sin embargo, en Física y Química solo hay problemas tipo estándar en los que no puedes cambiar nada. Así aprendes resoluciones de memoria, pero no piensas.

¿De quién es la culpa? No quiero criticar a los profesores de instituto porque ellos son las víctimas del sistema.

Son los primeros en advertir a los alumnos que lo importante no es tanto aprender sino pasar la selectividad. Claro. Es que si una estudiante quiere hacer Medicina y no tiene buenos profesores que le enseñen a sacar una buena nota en selectividad no podrá estudiar esa carera. Conclusión: es importante que los docentes digan que el sistema que tenemos es este, un sistema en el que si un alumno tiene una décima de menos no entra en la facultad que quiere.

¿Cómo se podría mejor el sistema? Las universidades deberían tener métodos para poder seleccionar a los estudiantes. Es muy complejo. Francia y Alemania tienen un examen nacional. Y en China también, el 'gaokao', un examen durísimo que aprueba muy poca gente, no como en España donde pasa casi todo el mundo. En el bachillerato chino se estudian ecuaciones diferenciales que aquí se estudia en segundo curso de Ingeniería.

¿Le parece bien el 'gaokao'? Es conveniente para que China, un país muy potente tecnológicamente, tenga muy buenos profesionales. Lo mismo sucede en Corea del Sur. Ahora bien, es muy duro para los chavales y sus familias. Muchos se quedan en el camino. El sistema español no es ni el chino ni el anglosajón. Es un sistema intermedio que no selecciona porque el 95% de los aspirantes aprueban. Solo sirve para ordenar a gente en determinadas titulaciones. Sería interesante que fuera mucho más creativo y más exigente y no una plantilla en la que no hay nada complejo. Si ponen algo que no se ha dado en las clases del instituto, el estudiante se bloquea.

¿Cómo ve a los alumnos que aterrizan en la universidad? ¿Están bien preparados? En las carreras de letras, si son alumnos que leen y tienen una familia culta no suele haber grandes problemas. En ciencias, donde las familias no hacen ecuaciones en casa ni hablan de física, el nivel es bajo en Matemáticas, Física y Química. Tienen que dar clases particulares y hay un alto porcentaje de fracaso. Pero no pueden bajar el nivel. Si lo hacen nos encontramos con millones de ingenieros chinos muy capacitados. Ni abogados ni periodistas van a venir de China, pero un ingeniero sí. Si no tenemos científicos de alto nivel, el país no irá bien económicamente. 

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¿Dónde está el origen del problema? Hay muchos profesores, tanto en primaria como en secundaria y en universidad que no son creadores sino que estudian lo que otros crean. En EEUU vi un anuncio pidiendo maestros y una de las pruebas era crear un cuento. Si tú nunca creas no le exigirás a tus alumnos creación y, además, no sabrás evaluarla. El catedrático de español en Yale es Vargas Llosa no es alguien que estudia a Vargas Llosa.

¿Por qué no sucede algo así en España? Es una herencia de la inquisición y la dictadura. Se quería dirigir el pensamiento. ¿Cómo? Leyendo aquello que yo te propongo, pero nunca creando algo propio, no vayas a ser un Galileo. Y eso es un comentario de texto: yo elijo el texto y tú lo analizas.