Fin de una controversia

El Everest crece casi un metro

Un estudio conjunto de China y Nepal finiquita el viejo conflicto sobre la altura de la montaña sagrada 

Hasta ahora la medición de Katmandú era de 8.848 metros mientras que la de Pekín era de 8.844,43

El Everest, visto desde el aire, sobre Nepal.

El Everest, visto desde el aire, sobre Nepal. / Efe

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Adrián Foncillas
Adrián Foncillas

Periodista

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China y Nepal se esforzaron en dotar a la ceremonia de toda la pompa que permite el coronavirus. Wang Yi y Pradeep Gyawali, sus ministros de Exteriores, pulsaron simultáneamente los botones durante la conferencia virtual y los dígitos aparecieron en las pantallas: 8.848,86 metros. Eso mide el Everest, que ha crecido casi un metro respecto a lo globalmente establecido y casi cuatro en comparación con las previas mediciones chinas.  

Fin del debate. El presidente de la Asociación de Montañismo de Nepal, Santa Bir Alama, saludó el anuncio como “un hito que pondrá fin a la discusión y dará al mundo una cifra definitiva”. El presidente chino, Xi Jinping, anunció que Pekín y Katmandú colaborarán en la protección del medioambiente y en la investigación científica del Everest. 

La altura del Everest había dividido a los dos países que lo comparten. Se discutían los métodos de medición y si se debía incluir el hielo que lo corona o ceñirse al macizo rocoso. China, partidaria de la última opción, lo calculó en 8.844 metros años atrás tras afeitarle cuatro. No peligraba su título de techo global, con el K-2 a más de 200 metros por abajo, pero Nepal lo interpretó como un sacrilegio a su montaña sagrada y principal fuente de divisas. El asunto amenazaba con enturbiar las relaciones diplomáticas cuando Xi prometió en su visita a Katmandú del pasado año que ambos países trabajarían en resolver el entuerto para simbolizar “la eterna amistad entre Nepal y China”. 

Sobre la bahía de Bengala  

El equipo nepalí subió al Everest en 2019 y usó la bahía de Bengala como referencia del nivel del mar. El chino subió este año y utilizó el Mar Amarillo. Se sabe que se han servido del GPS y fórmulas trigonométricas y que intercambiaron notas durante meses. Se ignora el resto. ¿Transigió China en contabilizar el hielo de la cumbre? El veredicto desborda incluso las pretensiones nepalíes más optimistas y no es descartable que a la pragmática diplomacia china le movieran criterios más políticos que científicos. Pekín ha regado al país del Himalaya de carreteras, aeropuertos y presas para discutirle a India su tradicional influencia. 

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A China y Nepal, antes de pelearse por un puñado de metros arriba o abajo, las unía su desazón por el intervencionismo ajeno en un asunto propio. Su nombre homenajea a Sir George Everest, un geógrafo británico de la oprobiosa era colonial, sin que el mundo haya atendido nunca a las denominaciones locales de Sagarmatha ('La frente del Cielo') o Qomolangma ('Madre del Universo'). También les irritaba que indios, estadounidenses, europeos o cualquiera que pasara por ahí pontificara sobre la altura de la montaña desde que el británico Andrew Waugh lo intentara por primera vez cuando, a mediados del siglo XIX, aun se creía que el Kanchenjunga era la cumbre más alta del mundo. Se sospecha que sus cálculos arrojaron 29.000 pies (8.839 metros) y que añadió un par más para vencer la desconfiara de un número tan redondo. Las expediciones y los bailes de metros se han sucedido desde entonces pero el mundo asumió desde 1954 como definitivos los 8.848 metros que fijó un equipo indio. El asunto durmió durante décadas hasta que, en 2005, los chinos rebajaron su altura. Cinco años después se firmó el armisticio: Pekín aceptó los 8.848 con nieve y Katmandú transigió con los 8.844 sin nieve. La declaración de hoy supone el tratado de paz definitivo.   

A los nepalíes, pues, se les amontonan los motivos de júbilo. Se han disipado los temores de que aquel seísmo de 2015, que mató a 9.000 personas, encogiera el Everest. Y han concluido el primer estudio sobre su montaña icónica tras haber cancelado el proyecto de 2011, glosado entonces como un motivo de “orgullo nacional”, por la falta de fondos y la inestabilidad política. El Sagarmatha sigue erguido sobre el Himalaya, 80 centímetros por encima de lo que se creía.