Isabel Zendal: el hospital "propagandístico" e innecesario de Ayuso

El colectivo sanitario rechaza mayoritariamente el centro destinado a pandemias

Discrepa de que se destinen recursos escasos a una instalación sólo para enfermedades infecciosas

El nuevo hospital para pandemias de la Comunidad de Madrid Isabel Zendal. 

El nuevo hospital para pandemias de la Comunidad de Madrid Isabel Zendal.  / JOSÉ LUIS ROCA

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Patricia Martín

Emulando al extinto hospital construido en Ifema durante la primera ola de covid, el Gobierno capitaneado por Isabel Díaz Ayuso inaugurará el martes, sin la presencia del ministro Salvador Illa, el hospital para pandemias Enfermera Isabel Zendal. Se trata de un centro sanitario construido también a todo correr, que nace con escasez de personal, el doble de la inversión prevista, lo que ha despertado sospechas de corruptelas, y una concepción que ha logrado el rechazo casi unánime de la profesión médica.

Por ejemplo, pese a que Ayuso sostenía que pocos sanitarios se iban a resistir a formar parte  de un “hospital de hospitales”, que va a “sorprender al mundo”, sólo se han presentado 111 voluntarios para integrar la plantilla del Isabel Zendal, de los 83.000 empleados que trabajan en los hospitales de la Comunidad de Madrid.

El resto de personal necesario para poder abrir el primer pabellón de 288 camas, 558 profesionales, se nutrirá en un principio con trabajadores con 'contrato covid', es decir parte de aquellos que fueron reclutados a partir de marzo para reforzar el sistema sanitario, que serán trasladados a la nueva instalación de forma progresiva y de “manera forzosa”, según denuncia Amyts, el sindicato médico mayoritario en Madrid. La central sindical ha pedido que estos sanitarios sean sustituidos para no dejar desatendidos a otros hospitales donde también “hacen mucha falta”, pero no ha recibido ninguna “garantía”, según explica su secretario general, Julián Ezquerra.

"No es necesario"

Y es que la administración regional no se ha planteado contratar a profesionales sanitarios extra, dado que Ayuso sostiene que no hay disponibles, pese a que los sindicatos y las sociedades médicas mantienen que sí los hay, el problema es que no les ofrecen contratos atractivos y estos prefieren trabajar en otras autonomías u otros países.

Pero además, buena parte del colectivo médico considera que la nueva instalación responde más a “inquietudes políticas” o una “estrategia propagandística” que a la necesidad de construir un nuevo hospital en Madrid, dado que la presión en los centros sanitarios ha bajado con las medidas de restricción y hay una “pandemia cada 100 años”, en palabras de Ezquerra. En la misma línea, la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP)sostiene que “abrir un centro dedicado exclusivamente” a epidemias es un “despropósito” en sí mismo, dado que “no tiene sentido tener unos recursos sanitarios tan costosos infrautilizados” cuando no haya pico de infecciones. Dicho colectivo denuncia que los costes han pasado de 49 millones a más de 100 sin “ninguna transparencia y concurso público”.

Inversión ineficiente

“Seguramente sea una inversión tremendamente ineficiente, que podría haberse realizado en la Atención Primaria, en el rastreo de los contagiados o en la apertura de camas cerradas en otros centros y no en un hospital sin urgencias, quirófanos o consultas externas”, añade Javier Padilla, experto en gestión sanitaria.

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Mientras que desde la Atención Primaria la presidenta de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria (Somamfyc), Clara Abad Schilling, sostiene que “reforzar la sanidad está bien”, pero denuncia que en un escenario de “recursos limitados” se haya pensado, una vez más, en los “hospitales” y no en los colapsados centros de salud, donde se atiende “a la mayoría de enfermos covid”.

“En resumen, se abre un nuevo hospital para mayor gloria de los propagandistas de la Comunidad de Madrid, con pocas camas, muy por debajo de las previstas inicialmente [más de 1.000], sin personal, con un coste desproporcionado y con contratos adjudicados a dedo y sin transparencia. Una nueva prueba de que la señora Ayuso no se preocupa por la salud y sí por los beneficios de los empresarios afines”, concluye la FADSP.