Desesperación en la frontera

Un centenar de menores intentan colarse en un ferry en Melilla

Entre gritos, carreras y caídas, la Guardia Civil neutraliza un intento de abordaje por parte de niños que trataban de cruzar el Estrecho desde la ciudad autónoma

Un grupo de menas intenta cruzar el Estrecho desde Melilla abordando un ferry.

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Corrían entre los coches que hacían cola para embarcar. Los perseguía la Guardia Civil por toda el área de pasajeros. La de este jueves ha sido una noche de carreras en el puerto de Melilla. Un centenar de menores extranjeros no acompañados de los numerosos que se buscan precariamente la vida en la ciudad autónoma han tratado de colarse multitudinariamente en el ferry que hace la ruta entre la localidad africana y Málaga.

El buque de Armas-Trasmediterránea Ciudad Autónoma de Melilla -antes se llamaba Fortuny- tenía prevista su salida a las 23:45 cuando un grupo de niños saltó a bordo por el portón de popa, por donde estaban embarcando los coches de viajeros con destino a la península.

Un grupo de menas intenta cruzar el Estrecho desde Melilla abordando un ferry.

Desde las oficinas de la compañía, un operario vio la escena y avisó al capitán del barco y a la Guardia Civil. Cuando los coches patrulla del instituto armado hicieron su aparición, el grupo de menores era ya riada. Algunos de los niños, atrapados sin salida, se volvieron hacia los guardias provocando caídas al suelo de los agentes en su huída.

La salida del ferry fue retrasada considerablemente entre protestas de los viajeros. Los tripulantes del buque levantaron la rampa de acceso, impidiendo a los menas saltar al interior. El barco opera en la línea Melilla-Málaga sin que esté operativo el habitual contrato marítimo de accesos a la ciudad autónoma. Los recortes en la compañía -se quejan fuentes de la plantilla- provocan que el barco ya no lleve seguridad privada.

Tensión

Los vídeos de vecinos muestran la huída de los menores en momentos de fuerte tensión en el puerto, diseminados en grupos separados que se fueron retirando hacia chabolas y huecos en la muralla de la ciudad, donde pernoctan los que no tienen albergues. En el final del verano suelen recurdecerse este tipo de escenas en Melilla.

Durante este fin de semana, en la ciudad estará abierto el corredor humanitario que ha aceptado el gobierno marroquí para reacoger en su territorio a 200 de sus ciudadanos que quedaron atrapados en Melilla sin poder volver a su país por culpa del coronavirus. Marruecos tiene cerrada la frontera desde marzo. Los marroquíes estaban pernoctando provisionalmente en la plaza de toros de la localidad.

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Entre los retornos que permite el gobierno de Marruecos no están los de estos niños, que nadie reclama, que cruzaron ilegalmente el paso de Beni Enzar y que tampoco quieren retornar a su país. Solo tratan, desesperadamente, de entrar en Europa.

Un grupo de menas que ha intentado abordar un ferry huye de la Guardia Civil en Melilla.