26 oct 2020

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Cuatro de cada 10 niños tienen exceso de peso

La obesidad infantil afecta el doble a las familias con rentas bajas, según el macroestudio Aladino

Casi nueve de cada 10 padres de niños con sobrepeso no perciben el problema

Patricia Martín

Un médico mide el perímetro abdominal de un hombre que sufre obesidad.

Un médico mide el perímetro abdominal de un hombre que sufre obesidad. / AP / ALEXANDRE MENEGHINI

Basta pararse a unos minutos observar delante de un parque, colegio o instituto para comprobar que el sobrepeso, uno de los mayores problemas de las sociedades actuales, comienza a edades muy tempranas. La última oleada del estudio Aladino, la investigación de referencia en España sobre la obesidad infantil, avisa de que cuatro de cada diez niños entre seis y nueve años está por encima del peso saludable. Concretamente, el 23,3% tiene sobrepeso y el 17,3% obesidad y, de ellos, un 4,2% de manera severa. Por el contrario, el 0,9% sufre delgadez.

El estudio, realizado en el 2019 con una muestra de 16.665 escolares entre seis y nueve años a los que se les han tomado las medidas antropométricas marcadas por la OMS, pone de manifiesto que el problema se incrementa en las familias con bajos ingresos. Así, el 23,2% de los niños en hogares con rentas inferiores a 18.000 euros brutos anuales sufre obesidad, casi el doble del porcentaje de menores (el 11,9%) que padece este problema de salud en familias con rentas superiores a 30.000 euros.

“No podemos cerrar los ojos a la evidencia de que la malnutrición y el exceso de peso tienen un fuerte componente de clase social”, ha subrayado el ministro de Consumo, Alberto Garzón, en la presentación de la investigación. Y es que Aladino muestra que los niños cuyas familias tienen menos ingresos tienen hábitos menos saludables.

Comida rápida y golosinas

Por ejemplo, el 18,5%  de los menores en hogares que sobreviven con menos de 18.000 euros brutos acude una vez o más por semana a un centro de comida rápida, frente al 10,7% en las familias con rentas superiores a los 30.000 euros. Además el 11,5% de los primeros toma golosinas o caramelos varias veces al día, frente al 3,9% en el caso de las familias más acomodadas.

Si bien, el informe concluye que el 76,2% de los escolares, de toda clase social, debe mejorar su alimentación. Así, solo el 70% toma fruta la mayoría de los días y el 45% verdura, con lo que hay “enormes posibilidades de mejora en este indicador”, según el presidente del Observatorio de Nutrición, Fernando Rodríguez, que también ha participado en la presentación. Rodríguez ha indicado que los niños españoles consumen menos fruta o verdura, pese a que esta forma parte de la dieta mediterránea, que los de los países nórdicos.

A su vez, el especialista ha llamado la atención sobre la ingesta de azúcar. Solo el 20% toma fruta en el desayuno mientras que alimentos que deberían ser ocasionales como galletas, batidos o pasteles se consumen cuatro o más veces por semana. Si bien, la frecuencia de consumo diario de fruta ha aumentado del 29,1% en el 2015 al 37,1% en la oleada del 2019.

Televisión en la propia habitación

El estudio también incide en que el ocio infantil cada vez es más sedentario, debido a la extensión del uso de pantallas. Así, el 24% de los niños de entre seis y nueve años dedican más de tres horas al día a actividades en las que están sentados, como jugar con el ordenador o la tablet, leer o hacer los deberes. Si bien, entre las personas con obesidad este índice sube al 29,5%. Además, un 21% de los menores encuestados disponen de televisión en su propia habitación.

Otro de los factores que contribuye a esta pandemia es que los padres no perciben que sus hijos tengan un problema, pese a que la evidencia científica indica que la obesidad aumenta la posibilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular, diabetes y algunos tipos de cáncer. Casi nueve de cada 10 progenitores de escolares con sobrepeso creen que estos tienen un peso normal, con lo que difícilmente les animarán a seguir una dieta más sana o realizar más deporte. Y es que hasta un 19% de los padres con hijos con obesidad severa no creen que tengan un problema.

Las políticas a implementar

Pese a que los datos del estudio son “alarmantes”, en palabras de Alberto Garzón, afortunadamente la evolución es ligeramente a la baja. Así, la prevalencia de obesidad y sobrepeso disminuyó un 3% del 2011 al 2015, un descenso que se ha consolidado en la oleada del 2019. Pese a ello, el Gobierno va a “incidir” en las políticas destinadas a combatir este problema. Así, el año próximo se va implantar el etiquetado Nutri-Score que de forma visual indica el valor nutricional de los alimentos. Asimismo, Consumo estudia gravar las bebidas azucaradas y limitar la publicidad de alimentos dirigida a menores y sin un buen perfil nutricional.