26 oct 2020

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EXPLICACIÓN CIENTÍFICA

Niños, mascarillas y vuelta al cole: por qué es importante la prevención

El uso de tapabocas sanitarios es uno de los elementos que ayudaría a evitar los contagios en de las aulas

Hasta ahora, en España se han detectado menos de 10.000 casos de covid-19 entre menores de 15 años

Valentina Raffio

Un grupo de niños se lava las manos antes de entrar a las actividades de un casal de verano, organizado en la escuela Octavio Paz de Barcelona.

Un grupo de niños se lava las manos antes de entrar a las actividades de un casal de verano, organizado en la escuela Octavio Paz de Barcelona. / MANU MITRU

Este año, todo apunta a que las mascarillas formarán parte de la vuelta al cole. El uso de esta prenda sanitaria, junto a la distancia entre pupitres y a una correcta higiene de manos, es una de las principales herramientas de las que disponemos para evitar contagios de covid-19. Sobre el papel, el porqué está más que claro. Es mejor prevenir que curar. 

Imaginemos que un alumno que ha contraído el virus sin desarrollar síntomas (es decir, como asintomático) llega a clase. Si el chiquillo no lleva puesta una mascarilla, podría esparcir el virus a varios metros de distanciacontagiando a otros alumnos y profesores. Con un buen estornudo, por ejemplo, enviaría la saliva cargada de patógenos a hasta ocho metros de distancia. Un golpe de tos, daría alas al virus en un radio de dos metros. Y una simple conversación, dejaría hasta un metro y medio de recorrido. ¿Pero qué pasaría si el niño y el resto de su clase llevaran puesta una mascarilla? El virus se encontraría no con una, sino con varias barreras

Esta teoría puede aplicarse a prácticamente todos los entornos en los que se prevé que haya interacción entre personas. Como los supermercados, las tiendas y las oficinas, por ejemplo. En estos espacios cerrados, el uso de mascarillas resulta todavía más importante. Porque, además de las gotas respiratorias expulsadas al hablar, al toser o al estornudar, también hay que sumarle la posibilidad de que el virus se quede en el aire en forma de diminutas partículas. Como ocurre con el humo del tabaco que, tras ser expulsado, impregna el ambiente de las salas cerradas durante un buen tiempo mientras que al aire libre se esparce más rápidamente. De ahí que la mascarilla se plantee como una medida preventiva, para evitar estas situaciones de riesgo. 

Ni foco de rebrotes, ni vectores del virus

Los colegios fueron los primeros centros en cerrar por la pandemia de covid-19, allá por el mes de marzo. Ahora, se preparan a retomar su actividad lectiva con varias medidas de precaución, pero sabiendo que "el riesgo cero no existe". Imposible hablar de certezas con este virus. Pero, por el momento, no parece que los colegios hayan sido foco de brotes de covid-19. Las estadísticas de afectados sugieren que los niños tampoco destacan entre los colectivos más afectados.

En España, los registros de la pandemia señalan menos de 10.000 casos detectados entre menores de 15 años. Muchos de los 9.409 niños y niñas positivos detectados hasta la fecha, además, han pasado la enfermedad de manera leve. Así lo sugieren los indicadores recogidos por el Instituto de Salud Carlos III y la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica.  

Los informes de la Asociación Española de Pediatría y la Organización Mundial de la Salud sobre la cuestión coinciden en que los niños no destacan como población de riesgo. Tampoco parece que los más pequeños puedan considerarse entre los principales vectores de contagio, aunque esta cuestión sigue despertando el debate entre los expertos.  

Este mismo miércoles, de hecho, la revista científica 'Journal of Pediatrics' publica un estudio en el que se señala a los más pequeños como "portadores ocultos" del virus. En este trabajo, los investigadores destacan que los niños serían tan propensos a enfermarse como los adultos pero que, al mostrar pocos síntomas leves, podrían propagar la infección sin darse cuenta. La moraleja, en todo caso, sería que no hay que bajar la guardia. Y, de cara a la reapertura de los centros educativos, es imprescindible seguir monitorizando la salud de alumnos y profesores.

Medidas, adaptadas sobre la marcha

La hoja de ruta para la reapertura de las escuelas, pues, también irá modificándose conforme avance la pandemia, el conocimiento científico sobre la cuestión y los condicionantes sociales que puedan surgir en cada momento. La recomendación sobre el uso de mascarillas, por ejemplo, podría endurecerse o relajarse en caso de que aumenten o disminuyan los contagios en cada zona. O si se encontrara un tratamiento, vacuna o cualquier otro tipo de abordaje capaz de frenar al virus.