25 oct 2020

Ir a contenido

"Siento un miedo intenso y no salgo de casa desde marzo"

Entre los enfermos de Epoc, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cunde el "miedo" y el "desánimo"

Algunos siguen sin abandonar sus hogares porque su dolencia incrementa 17 veces la posibilidad de acabar en la UCI por Covid

Patricia Martín

Olga Fernández, enferma de EPOC, que no sale de casa desde marzo por el covid-19.

Olga Fernández, enferma de EPOC, que no sale de casa desde marzo por el covid-19. / ELISENDA PONS

Aunque algunas de las imágenes que esté dejando este verano tan incierto sean las playas llenas y los botellones sin medidas de seguridad, hay personas que aún apenas salen de casa o mantienen contactos sociales porque quieren extremar las precauciones y tienen un miedo atroz a un virus tan dañino como el covid. Entre ellos, algunos de los más de tres millones de españoles que sufren EPOC, la enfermedad pulmonar obstructiva  crónica que cada año acaba con la vida de 29.000 personas y se sitúa, por tanto, como cuarta causa de muerte en España, por delante de algunos cánceres o el VIH.

Y es que el coronavirus ha multiplicado sus posibilidades de morir. En torno al 22% los fallecidos contagiados padecían EPOC, una dolencia que se calcula que aumenta seis veces el riesgo de tener secuelas graves y 17 veces las posibilidades de ingresar en la UCI por covid. Ante estos datos demoledores, entre estas personas cunde el “desánimo generalizado”, sobre todo ahora que, tras el desconfinamiento, están surgiendo brotes generalizados y antes de lo que se esperaba, según relata Nicole Hass, portavoz de Asociación Nacional de Pacientes con EPOC (APEPOC), que agrupa a varios enfermos que apenas salen de casa.

Prevalencia más alta en Catalunya

La preocupación es especialmente alta en Catalunya, dado que la prevalencia de esta enfermedad es superior al resto (afecta a cerca de 750.000 personas, el 17,3% de los mayores de 40 años frente al 11,8% de media nacional), pero sólo el 25% están diagnosticados, debido a que se trata de una afección cuyos síntomas iniciales se consideran normales dentro del proceso de envejecimiento o el tabaquismo.

Prueba de ello, Olga Fernández Suárez, vecina del barrio Gótico de Barcelona, sospecha que padece EPOC desde los 35 años pero no fue diagnosticada hasta los 57 años porque en un principio se achacó su cansancio y su falta de aire a la depresión, a la alergia o al asma, hasta el punto de que la ingresaron en psiquiatría con 47 kilos de peso y poco después descubrieron que sufría un enfisema, que le ha provocado que su capacidad pulmonar sea de entre el 17% y el 19%. Está en lista de espera para un trasplante desde hace dos años pero, lamentablemente, la llegada de la crisis sanitaria ha retrasado su operación y la de otros muchos enfermos, entre otros motivos, debido a que hay menos donantes con pulmones sanos y no afectados por coronavirus.

Como un "pajarito en su jaula"

Olga no sale de casa porque cree que, si se contagia, “no tendría solución”. Ella siempre se ha sentido “valiente y luchadora” pero ahora reconoce que sufre “un miedo intenso” a dejar atrás la puerta de su casa y exponerse a un virus que pueda dejar huérfanos a sus dos hijas mayores, de 25 y 30 años, y al benjamín de su casa, de 13 años. “Tengo que estar bien por ellos”, explica. Desde marzo sólo ha salido una vez para hacerse un análisis.

Olga admite que lleva “muy mal” el encierro, porque se siente como “un pajarito en una jaula”. Por las mañanas se despierta con “taquicardia” y tiene que tomar ansiolíticos para sobre llevar la situación. Y eso que apenas ve la televisión porque “la enferma más” y no quiere saber cómo avanza la crisis sanitaria.  

La petición del PSC

Ante problemas como el de Olga y otros enfermos, el grupo parlamentario socialista ha presentado una propuesta de resolución en el Parlament en la que solicita al Govern que adopte las medidas necesarias para “aliviar a estos pacientes” y aumentar las pruebas para el diagnóstico precoz de EPOC en la atención primaria.